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   El futuro de la sociedad mexicana: la educación

Se aprecia con preocupación el rumbo que está tomando la sociedad mexicana, en donde los hechos constructivos y evolutivos son opacados por hechos involutivos que hacen pensar que caemos libremente desde un precipicio acelerados e imposibilitados de detenernos. Somos testigos de la codicia de algunos actores sociales que, sin consciencia alguna, exigen derechos que no están respaldados por el cumplimiento responsable de sus obligaciones. Por ejemplo, el magisterio oficial exige vacaciones, prestaciones, días inhábiles, aumento en las percepciones quincenales, aumento en los aguinaldos, disminución de sus responsabilidades, etc.

Para nadie es desconocido que de una sociedad bien formada mediante educadores y/o educadoras que aman a sus alumnos y a su trabajo, depende el futuro de una comunidad. Sin embargo, los resultados no aparecen, y en su lugar está la siempre glotona Secretaría de Educación Pública, la que sigue tragando recursos económicos y pidiendo más dispendio para su siempre inagotable apetito.

¿Cómo poder conciliar y equilibrar el uso racional de medios económicos con el impacto que los "resultados educativos" tienen sobre la sociedad? Exigiendo resultados.

¿Cómo controlar la voracidad de "pseudo líderes" sindicales que, parece ser, lo único que buscan es su enriquecimiento personal? Llamándolos a cuentas.

¿Cómo lograr que nuestra comunidad evolucione y logre ciudadanos responsables, participativos, respetuosos del medio ambiente y de su propio medio social? Mediante la participación de todos y cada uno de los integrantes de la sociedad.

¿Cómo hacer para que los "servidores públicos", desde el gobernador en turno, hasta el menor de ellos, respondan ante la sociedad por todos y cada uno de sus actos? Demandando su respeto hacia nosotros y demandando actuaciones responsables bajo la luz de la ley.

¿Cómo hacer para que los integrantes del Congreso asuman su responsabilidad ante quienes les eligieron, en lugar de plegarse sumisamente a los deseos insaciables del gran jefe en turno? Identificándolos y llamándolos por su nombre: mantenidos, irresponsables e indignos de ser nuestros representantes.

Mientras la sociedad, como tal, permanezca indiferente ante las pasiones y caprichos de sus gobernantes, se estará condenando el futuro de quienes habrán de habitarlo en los siguientes años. Mientras la ignorancia campee en los diferentes sectores sociales, mientras la conveniencia particular impere sobre el bien común, mientras el individualismo político domine sobre la responsabilidad social de los dizque "servidores públicos", el futuro de una sociedad en paz y en armonía se hará cada día más sombrío.

Todos los ciudadanos deben participar en el proceso de construcción de las bases para un mejor futuro. Todos somos corresponsables de los efectos que nuestra indiferencia, apatía u omisión nos han traído. Cuando el ciudadano calla, cuando el ciudadano es sumiso al poder público, cuando cree al cien por ciento lo que los políticos dicen, cuando está conforme con los servicios de poca calidad que el gobierno ofrece, cuando acepta que el sistema de seguridad social posponga indefinidamente la operación de un familiar "porque el seguro no tiene medios", cuando acepta que quienes administraron de manera corrupta los recursos de las instituciones públicas se paseen de manera impune frente a sus ojos, mientras se tenga la ilusión que las cosas se arreglarán por sí mismas, mientras se crea que es mejor que "cada quien se rasque son sus propias uñas", mientras que el ciudadano mexicano siga pensando que lo que sucede no es de su incumbencia... no tendremos remedio alguno, y el futuro se destruirá, y seremos, sin remedio alguno, tragados por las olas de violencia, de mentiras, de engaños.

Si no estás de acuerdo en lo que piden los "profesores", expresa tu inconformidad.

Si no te gusta la manera en que los administradores públicos manejan tus impuestos, dilo sin miedo alguno.

Si ellos no merecen tu respeto, hazlo público.

Siempre nos ha sucedido y nos seguirá sucediendo lo que reza aquella frase, la de un presidente de Estados Unidos que decía de nosotros: "Los mexicanos pueden observar tranquilamente lo malo que le sucede a un vecino, y mientras que el agua no entre a su zaguán, permanecerán impasibles ante ello".

Ahora vivimos las plagas de la violencia, de la impunidad, de la desvergüenza y del cinismo de "nuestros servidores públicos", pues ellos ganan sus salarios a partir de nuestros impuestos. Vivimos el flagelo de la baja calidad académica, de la contaminación informativa de los medios de comunicación, de la pésima calidad de los servicios de salud públicos, de la falta de profesionalismo de los proveedores de servicios de energía, del dispendio y mala administración que se da en las dependencias públicas... Vivimos desarmados ante los hechos de injusticia que se presentan ante nosotros.

Y tú, ¿qué vas a hacer? Seguramente, encogerás tus hombros, agacharás la cabeza y afirmarás que todo esto no es de tu incumbencia. Brillante futuro tendrás por delante.

Quizás es tiempo de ver a los políticos tal y como son: "seres de carne y hueso ungidos por nuestro voto para servirnos".

Por eso gran parte de la responsabilidad del estado que guardan las cosas el día de hoy, recae en aquellos a quienes se les ha dado la confianza de la educación y culturización de las nuevas generaciones: "los profesores".

Yo estoy aquí como profesor, para construir las bases humanas para el largo plazo, para un mejor futuro. Cualquier otra actividad que me desvíe de este propósito es una distracción.

Réplica y comentarios al autor: aguilarluis@prodigy.net.mx




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