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Estudios superiores desde la casa u oficina
Bilbao, Vizcaya. Esta bella y pujante ciudad española de la región vasca, otrora caracterizada por ser una entidad prominentemente industrial con minas de hierro, altos hornos, siderurgia, astilleros e industria química, y bañada por las aguas del río Nervión, fue sede, del 19 al 24 de junio, de la séptima versión del Encuentro Internacional Virtual Educa, un foro donde especialistas y reconocidas autoridades educativas, la mayor parte precursores -casi pioneros- de una educación apoyada en las nuevas tecnologías que regirán en el siglo XXI, se dieron encuentro.
La universidad en línea y estas poderosas herramientas tecnológicas llegaron para quedarse. Están derribando día a día barreras obsoletas; están ampliando nuevas formas de diálogo, e incluso están estableciendo nuevos paradigmas en la naturaleza de las relaciones entre los gobiernos, la sociedad civil y los integrantes de la iniciativa privada.
La participación de los ponentes en este encuentro dejó ver el compromiso de los representantes provenientes de toda América Latina y España para que la región iberoamericana disminuya su brecha digital con los países desarrollados.
La región iberoamericana es un mosaico de diversidad en el que hablamos diferentes idiomas y en el que tenemos índices que difieren en nuestro desarrollo democrático, económico y social, los que lamentablemente, en su conjunto, nos colocan entre las regiones más atrasadas de nuestro planeta. Y la educación, enriquecida por las innovaciones tecnológicas (Internet), es sin duda la respuesta que estábamos esperando para el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la promoción del desarrollo del potencial humano, la igualdad y la comprensión entre nuestros pueblos, elementos -estos sí- que al conjugarse influyen positivamente en el crecimiento económico y la reducción de la pobreza.
Los gobiernos participantes de la OEA están apostando por esta modalidad educativa, y el gran desafió es crear las condiciones para que todos los ciudadanos del hemisferio puedan realizar plenamente su potencial impulsando nuevas políticas públicas, tanto para un aumento de las oportunidades, como para asumir el compromiso de promover la verdadera equidad.
No se trata de rivalizar con la modalidad tradicional presencial. Su bondad es incuestionable. Se trata de una alternativa que busca facilitar, por un lado -con altos estándares de calidad supervisada-, y contrarrestar, por el otro, los rigores de un mundo globalizado en el que las distancias y el tiempo constituyen verdaderas limitantes para acceder a la educación superior.
Soy de los que cuestionan la realización de las cumbres, muchas veces infructuosas en los que participan monarcas, presidentes y jefes de estado. Sin embargo, debo reconocer que este encomiable esfuerzo es fruto de la XIV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en San José de Costa Rica. En la cláusula 36 de la Declaración de San José (de la que son signatarios los veintiún jefes de estado y de gobierno iberoamericanos) se indica: "Saludamos con beneplácito la incorporación como proyecto adscrito a la Cumbre Iberoamericana del Programa Virtual Educa, iniciativa que ejemplifica la relevancia de fortalecer la educación a distancia y la utilización de las nuevas tecnologías de comunicación e información en nuestra región".
Lo que hoy es una relativa novedad, mañana será una práctica común y generalizada, gracias al trabajo y esfuerzo de estos héroes un tanto anónimos que se reúnen cada año para debatir sobre los desafíos de las universidades en línea, certificaciones de calidad, etcétera, y en la que participan -en forma destacada- un buen numero de mexicanas y mexicanos.
Réplica y comentarios al autor: salvadorordaz@mexico.com
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