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Una sociedad sin ética será imposible que sea bien gobernada.
Cuando se habla de inseguridad, casi todo mundo habla de la corrupción policiaca, de hacer una sola policía, de aumentar las penas, de aumentar los sueldos de los agentes policíacos, de adquirir los últimos adelantos tecnológicos en materia de seguridad y más cosas. Pero todas ellas no servirán de nada o de muy poco, debido a que el problema esencial no está solamente en las instituciones de policía.
El problema de la inseguridad involucra muchos factores, pero esencialmente a la ausencia de ética en la ciudadanía. El problema de la inseguridad está íntimamente relacionado con la corrupción, la pobreza, el desempleo, la drogadicción, la ignorancia, con la pésima calidad de la educación y con muchos otros factores sociales.
El problema de la inseguridad es un problema estructural que nunca se va a resolver solamente con policías y pistolas, ni con más leyes por más severas que éstas sean. Un problema estructural sólo se puede atacar con un plan estructural, y para ello tendrían que trabajar conjuntamente varias secretarias de estado.
Hasta este momento sólo se habla de paliativos, tanto por parte de los distintos niveles de gobierno, como por parte de todos los candidatos de los distintos partidos políticos. Todos ellos sólo hablan de remedios dirigidos a tranquilizar a los posibles electores. Pero la realidad es que no saben a ciencia cierta cómo atacar el problema.
Se habla de una legislación mucho más severa. ¿De qué sirve esto si el problema es la impunidad? Se habla de meter a todos los delincuentes a la cárcel, ¿pero de qué sirve esta medida si todas las cárceles son en realidad universidades del crimen? Se propone sacar a todos policías corruptos. ¿Qué utilidad tiene esto si no existe ninguna garantía de que los sustitutos vayan a ser mejores? Se habla de la adquisición de tecnología de punta, pero los delincuentes hacen uso de su ingenio para burlar cualquier adelanto tecnológico. Se habla de hacer uso de todos los recursos jurídicos, pero las leyes son como una telaraña: atrapan cualquier mosquito, pero son incapaces de atrapar un halcón.
Todos los políticos hacen promesas relacionadas al ámbito policiaco, como si el problema estuviera sólo ahí. Sin embargo, el problema está en el interior de la misma sociedad. Decía el presidente Truman que cuando alguien trae un martillo, a todo le ve cara de clavo.
El problema de la inseguridad ha dejado de ser nada más un problema policíaco y ha pasado a ser un grave problema social en el cual toda la sociedad debe actuar, debido a que existe una ausencia prácticamente absoluta de ética en todos los ámbitos de la sociedad, ya sea en las familias, en las escuelas, en los medios de comunicación, en las iglesias y, por supuesto, en las esferas del gobierno.
Durante muchos años se dejó de impartir la materia de civismo en las secundarias. Afortunadamente, se volvió a impartir, pero ahora con el nombre de "formación cívica y ética".
Las veces en que tengo la oportunidad de platicar con los jóvenes de secundaria que están cursando esta materia, les pregunto acerca de los temas que están estudiando. Hasta la fecha no he encontrado a uno que exprese su gusto por la misma. En general, todos se refieren a la materia como la más aburrida de todas.
El problema es que se toma como cualquier otra materia, en la que se memorizan nombres, conceptos, leyes y derechos. Tal parece que se imparte como si fuera una serie de recetas de cocina para hacer de los jóvenes unos ciudadanos de primera. Sobra decir que ésta no les deja ninguna huella a los estudiantes en sus vidas.
Por ello se debe revisar minuciosamente la formación de los maestros, la creación de los libros de texto y la metodología para impartir las clases. Y se debe tomar en cuenta que la materia es eminentemente formativa. A través de la ética es como nosotros mismos nos podemos gobernar. Es la búsqueda de nuestra supervivencia personal y colectiva.
La ética no es el conjunto de reglas universales y absolutas que todo individuo debe seguir al pie de la letra. No, la ética es la disciplina que nos ayuda a encontrar la forma personal de sobrevivir óptimamente en la sociedad, causando el mayor bien para el mayor número de personas.
Puede existir todo lo que los candidatos anuncian para luchar contra los delincuentes, pero si no existe la ética personal, nunca se podrá gobernar satisfactoriamente. Lo que realmente necesitamos es hablar y preguntar acerca de esta disciplina en todos los ámbitos posibles, tales como la familia, la escuela, los medios de comunicación, las iglesias y en los todos niveles de gobierno.
Es indispensable que se invite a los filósofos, a los sociólogos, a los antropólogos y a todos los profesionales de las ciencias sociales con el objetivo de buscar una solución. Es recomendable que se realicen congresos para dar a conocer los últimos adelantos sobre la ética.
Sobra decir que los medios de comunicación son un factor importante para la difusión de los principios éticos. La difusión de estos nos puede ayudar a tomar conciencia sobre lo que realmente estamos haciendo, y de lo que nos corresponde hacer como ciudadanos para sanear esta sociedad en un plazo realmente breve, por supuesto, haciendo un uso adecuado de los recursos tecnológicos y de otros recursos encaminados al combate en contra de la delincuencia.
Réplica y comentarios al autor: ernestopp1@yahoo.com.mx
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