|
En los tiempos en que gobernó el PRI, la libertad de expresión estaba sumamente acotada y los medios de comunicación sufrían un extremo control. Seguramente, en esos días todos pensaban que la libertad en los medios podría significar un gran cambio en la sociedad. Sin embargo, el tiempo nos ha desengañado de esa falsa ilusión. Hoy gozamos de toda la tolerancia para que los medios puedan decir lo que quieran sin que se sufran las consecuencias. No obstante, no hemos mejorado como sociedad.
A través de los medios se denuncian miles de casos de corrupción, de impunidad, de abusos de autoridad, etc. y no sucede nada. ¿Es posible que los políticos puedan escuchar los cientos de programas de radio y televisión que se producen a diario? Por supuesto que es imposible; por lo tanto, puede que ni se enteren sobre lo que se habló de ellos en tal o cual programa. Suelen producirse muy buenos, tanto en la radio como en la televisión, pero como muchas de las denuncias que allí se hacen están destinadas a los políticos, mismos que no escuchan o no quieren escuchar, las palabras caen al vacío.
Cuando en un programa de radio o de televisión sólo se habla por hablar o por ganar audiencia, no se producen resultados. Debe haber un compromiso real por parte de los periodistas. Los responsables de los grandes problemas son nuestros gobernantes, y nuestra responsabilidad como sociedad civil es limitada, aunque no debemos sólo sentarnos a esperar a que alguien llegue al gobierno y haga bien las cosas.
Solemos escuchar juicios graves contra los políticos, porque no hacen lo que los periodistas y los entrevistados dicen que se debería hacer. Incluso hay algunos periodistas que hasta golpean la mesa del estudio y expresan sus emociones de manera fuerte cuando anuncian los "disparates" de los políticos. Algunos hasta llegan a decir: "Aquí en la radio lo he dicho hasta el cansancio, pero no me han hecho caso".
La libertad de expresión no lo es todo. Existen otros elementos importantes:
En primer lugar, tenemos al periodista, cuya principal cualidad debe ser la de saber preguntar; debe saber a quién entrevistar, y no se requiere que se sepa todas las respuestas, puesto que su formación no es la de un politólogo o un sociólogo. El problema surge cuando el periodista se asume como el sabedor de todo, porque los periodistas no resuelven los graves problemas sociales. Si las preguntas son sabias, entonces se encontrarán respuestas sabias. Si el periodista hace preguntas tontas, difícilmente encontrará respuestas inteligentes. Pocos periodistas tienen el don de saber preguntar y pocos tienen un verdadero compromiso social.
En segundo término tenemos al entrevistado, que puede ser cualquier personaje. Puede que sea alguien notable o una persona común y corriente, pero con la sabiduría del periodista se pueden encontrar respuestas muy interesantes. Los periodistas tienden a entrevistar a personajes famosos, y por el hecho mismo de ser famosos, creen que con sólo esto pueden dar la "nota", conformándose con ello y sin darle a la audiencia lo que verdaderamente ésta desea saber.
En tercera instancia, tenemos al radioescucha o al televidente, es decir, el destinatario de la comunicación. Para formar un círculo virtuoso, se requiere que el periodista pregunte acerca de los asuntos esenciales que atañen al estado de cosas de la sociedad como un todo.
Se dice de que la sociedad civil ha estado despertando. Ciertamente ha estado haciéndose más consciente, pero la conciencia plena significa, por un lado, darse cuenta de algo y, en segundo lugar, actuar en consecuencia. Por desgracia, la sociedad sólo se ha dado cuenta de que la condición en que estamos no es la óptima, pero hace falta actuar en consecuencia.
Por lo tanto, contar con un clima de libertad de expresión en donde sólo reinan las palabras huecas, las denuncias inútiles y las respuestas fáciles no nos sirve para nada. Es menester encontrar la luz que alumbre nuestro destino como nación, mediante la construcción responsable y comprometida de una verdadera libertad de expresión, en donde los políticos, los medios de comunicación y la sociedad en su conjunto sean los actores centrales. De lo contrario, sólo se hablará por hablar.
Réplica y comentarios al autor: ernestopp1@yahoo.com.mx
|