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   El sexenio de Vicente: de la alternancia a la pareja presidencial

1. Cautivó a cientos de miles para que votáramos por él el dos de julio del año 2000, porque ya estábamos hartos del gobierno más añejo del mundo. Logró juntar a las más variadas especies en extinción y a miles de creyentes en la democracia: electores y electoras de todos colores y sabores. Fue una gran proeza ciudadana.

2. Del tres de julio al primero de diciembre del año 2000, el presidente electo Vicente Fox se la pasó briago de felicidad y haciendo cuentas alegres de los buenos resultados que su gabinetazo se proponía alcanzar. En nada le interesaron las negociaciones con la oposición, para pactar una mayoría estable en Congreso. Para él era suficiente su optimismo y su fe en la virgen de Guadalupe.

3. Ya en los Pinos, Vicente empezó a instalar lo que en el futuro llegó a convertirse en la escuela Montessori: donde cada integrante de su gabinete y de su primer círculo de colaboradores empezó a hacer lo que Dios les dio a entender. Poco a poco las luminarias, impulsoras del voto útil fueron siendo desplazadas por el oscurantismo yunquista. Fue una especie de transición a la inversa: del movimiento de la ilustración al medioevo.

4. De lo mejor de Vicente fueron sus discursos, que se integraban de las ideas del único grupo multidisciplinario que llegó a existir en los Pinos y que dirigió el primer secretario particular que le renunciara a un presidente. Efectos del cambio, sin duda. La gran promesa de reformar democráticamente al estado se esfumó en sendas mesas de trabajo que condujo el hoy prominente prospecto secretario de estado del "presidente legitimo" López Obrador, el resentido Muñoz Ledo, y el totalmente palacio Secretario de Gobernación, hoy flamante senador de la república.

5. Uno de los logros personales de Vicente, sin duda alguna, fue el haber contraído nupcias con su antigua vocera, Marta Sahagún. La república festejada este hecho histórico a un año de la alternancia. Después de dejar atrás la presidencia imperial, fugazmente disfrutamos una presidencia democrática, toda vez que el matrimonio Fox-Sahagún inauguraba una nueva era: la de la pareja presidencial. Una nueva acuñación para el diccionario de ciencia política.

6. Es de reconocer en el presidente su vocación por consolidar y respetar las libertades públicas, los derechos humanos y de mantener a flote la economía para no poner en riesgo el patrimonio nacional y el de las familias mexicanas. Empero, la regada más grande que cometió fue su intento por heredarle el poder a su esposa. El Fox republicano en tiempos de campaña y de sus primeros años de gobierno cedió el espacio al Fox de mentalidad mezquina y sin sentido histórico. Fue la mayor estupidez de Chente.

7. Nadie duda que la alternancia puso en jaque, en buena medida, a muchos intereses creados durante décadas y que dejó atrás al viejo régimen de la corrupción, pero no fue capaz de procrear a un nuevo régimen, con nuevas instituciones y reglas para la convivencia y el acuerdo entre la pluralidad de los partidos. Gozó y administró su popularidad, pero no fue capaz de robustecer a las instituciones democráticas ni asumirse como un estadista que el país reclamaba.

8. Los saldos que Vicente le hereda a Felipe Calderón son de la más diversa índole. Una economía sin crecimiento sólido, pero estable y sin riesgo de crisis; libertades públicas plenas, pero con un estado de derecho debilitado; un sistema de información gubernamental transparente, pero una administración pública ineficaz; un programa de vivienda intensivo y extensivo, pero sin romper las redes clientelares de la burocracia sindical; respeto a la autonomía y libertad en los sindicatos, pero sin avanzar en la democratización sindical; avances en los programas de combate a la pobreza, pero que aún mantiene vicios en su ejecución y medición; respeto a la soberanía de los estados, pero empoderamiento del caciquismo estatal; autonomía plena a los poderes legislativo y judicial, pero debilitamiento del ejecutivo federal. En suma, la alternancia por sí misma no trajo consigo una nueva gobernabilidad, que fuese garante de una administración eficaz, que atendiera los grandes retos del desarrollo económico, político y social del país. Vicente Fox, tal vez quiso pero no pudo.

* Analista Político. Promotor, en las elecciones presidenciales del año 2000, del llamado voto útil que propició la alternancia política en el Ejecutivo Federal en nuestro país.

Réplica y comentarios al autor: izquierdamx@yahoo.com.mx




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