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Un gran revuelo ha causado la decisión de la Cámara de Representantes estadounidense tras aprobar la "Ley de Protección Fronteriza, Antiterrorismo y Control de Inmigración Ilegal" (Ley Sensenbrenner). Esta iniciativa autoriza la construcción de una doble barda con zanjas, en varias secciones, a lo largo de 1,130 de los 3,200 kilómetros de frontera que separan a nuestro país de Estados Unidos. Sus características implican la militarización de la frontera común, reforzando mecanismos y ampliando presupuestos con el fin de frenar, eso dicen, el ingreso de indocumentados. Además, la ley exige a empleadores verificar la legalidad de sus trabajadores. La iniciativa equipara a los indocumentados con terroristas y hace de su empleo un crimen que merece la cárcel.
De nada sirve que la propia economía de EU exija esa mano de obra barata, muchas veces mal pagada.1 El Presidente Vicente Fox tachó la medida de xenofóbica y retrógrada, lo cual fue secundado por el New York Times, que a la vez la calificó de "barata". Todavía falta que la iniciativa de ley sea aprobada en el Senado, donde es probable que se rechace, de lo contrario, el presidente Bush podría vetarla. Aunque el proyecto finalmente fracase, lo cierto es que refleja una creciente postura política en Estados Unidos ligada al fundamentalismo cristiano. Sus impulsores manipulan la sensación de vulnerabilidad tras el 9/11 que impera en varios sectores de la población estadounidense. En pocas palabras, el muro que se propone materializa las barreras psicológicas del miedo al otro, a lo diferente, a lo desconocido. Entre los simpatizantes de esta iniciativa de ley impera el estereotipo de que los migrantes mexicanos son "ladrones y violadores". Ciertamente, una visión xenófoba e intolerante.
Los grupos que apoyan la construcción de la barda son afiliados a movimientos conservadores y de extrema derecha de Estados Unidos. Por ejemplo, la revista electrónica World Net Daily (www.worldnetdaily.com) defiende posiciones del mesianismo cristiano estadounidense, creen en el Día del Juicio Final (por lo que apoyan las posiciones más radicales en Israel) y simpatizan con el legislador Tom Tancredo, uno de los principales promotores de leyes anti-inmigrantes. Tipos de este cuño, por ejemplo, aplauden el odio encarnado en los cazadores de indocumentados. Desde meses atrás, según consta en artículos publicados, los editores de World Net Daily ven a nuestro país como una fuente de amenazas para Estados Unidos y señalan que México es un trampolín para terroristas ligados a Al-Qaeda. Además del terrorismo, esta publicación ubica el peligro originado en México con las bandas de narcotraficantes y en un "hervidero de guerrillas marxistas". Desde junio pasado ha alertado de un potencial flujo de "migrantes ilegales" producto de la inestabilidad mexicana que será causada por una crisis política y económica. Por esta razón llama a reforzar la seguridad fronteriza. Pat Buchanan, un político de la extrema derecha, es columnista estrella de esta publicación y se manifiesta en contra de un plan de trabajadores temporales ya que lo ve como un signo de debilidad de Estados Unidos porque otorgaría amnistía a "infractores de la ley"2. En su intolerancia, poco le falta para calificar de "plaga" a los migrantes mexicanos.
Otro de estos grupos es Let Freedom Ring (Deja que la Libertad Suene), que dice actuar en la "intersección entre la fe y la política". Esta organización de la derecha cristiana promueve el proyecto Necesitamos una Barda (www.weneedafence.com). Gracias a la recaudación de fondos ha logrado lanzar anuncios por televisión para justificar la barda militarizada bajo el supuesto de que la inmigración de indocumentados está fuera de control en la frontera sur. Además de los miles de indocumentados que llegan de México, centro y sur América, presume que hay cientos, "o quizás miles", de personas que lo hacen de países que son considerados por Washington como patrocinadores del terrorismo, por lo que el problema de la "inmigración ilegal" es un asunto de seguridad nacional. Y es que, según dicen, "los terroristas entran por el sur encubiertos por los indocumentados mexicanos". Es más, tienen la desfachatez de comparar la funcionalidad de la barda en la frontera con México con el muro de separación que construye Israel en Cisjordania, del cual se refiere como un mecanismo probado para reducir los ataques terroristas. Así, a través de una retórica sin bases, señala los peligros de los indocumentados "que no son mexicanos" (Other Than Mexicans, OTMs). Necesitamos Una Barda ni siquiera menciona que los terroristas del 9/11 no entraron a Estados Unidos por territorio mexicano, y que en los años posteriores no hay registro de "actividad terrorista" en la frontera con nuestro país. Aunque la naturaleza de ambos muros o vallas puede ser diferente, lo cierto es que estos proyectos se aprovechan de la sensación de amenaza para impulsar agendas políticas bajo el pretexto de la "seguridad nacional". En ambos casos, son soluciones fáciles para no abordar los problemas de fondo.
1 Vale señalar que una de las principales causas de la migración indocumentada a Estados Unidos son las deficiencias de la economía mexicana (y de la incapacidad de sus autoridades y legisladores para garantizar su desarrollo).
2 http://www.worldnetdaily.com/news/article.asp?ARTICLE_ID=47780
Una primera versión del artículo se escuchó en la columna semanal de "Revista Antena Radio" de 107.9 FM.
Réplica y comentarios al autor: j_hamra@yahoo.com
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