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   Wilma: los "gorrones" de Chiapas
por Renato Consuegra
A vuelapluma

Desde las primeras horas después de que se supo con certeza que el huracán Wilma iba a pegar en las costas de la Riviera Maya, las secretarías de Estado involucradas en la atención de la población se vieron eficaces y eficientes. El Estado mexicano envió despensas y toda una serie de implementos que se necesitarían una vez pasado el fenómeno.

Durante aquellas horas previas, desde este espacio se alertó que desde ese momento el tratamiento a la península de Yucatán no era el mismo que se le dio al estado de Chiapas, ni antes ni después de la tormenta, por el simple hecho de haber un complejo de balnearios turísticos que arrojan cada año fuertes dividendos económicos al país, pero, sobre todo, a las elites empresariales.

Así fue. Y Vicente Fox, acostumbrado a decirse y desdecirse, a mostrar su carencia de sensibilidad política, y a mirar por encima del hombro a los pobres de este país, días después afirmó que los campesinos de Chiapas eran unos "gorrones" para quienes la ayuda no sería gratis.

Por el contrario, para Vicente Fox no fueron "gorrones" los empresarios del turismo en la península, a quienes anunció la promulgación de un decreto para eximir al sector empresarial del pago de los impuestos sobre la renta (ISR) y activo de las empresas por el periodo octubre-diciembre, así como el aplazamiento para el pago del IVA hasta enero y la deducción al ciento por ciento de todas las inversiones que se hagan de octubre de 2005 a junio de 2006. Pero no sólo eso. Para la recuperación de playas que sólo beneficiará al sector turístico internacional dio a conocer una inversión de 200 millones de pesos.

La presión de la prensa lo hizo reaccionar y mientras que la vocería de la Presidencia dio a conocer en respuesta a esas denuncias que el gobierno de Fox no da un trato de "primera" a los hoteleros afectados por "Wilma" en Cancún y otro de "segunda" a los campesinos damnificados por "Stan" en Chiapas, el presidente anunció más tarde medidas parecidas a las ofrecidas a los "gorrones" de la Riviera Maya.

Así, en su gira por Chiapas, Fox dio a conocer que se darán ayudas fiscales, alivios tributarios y concesión de créditos blandos a pequeños, medianos y grandes empresarios, así como a cultivadores de café y otros productos de consumo y exportación, de los estados de Chiapas, Oaxaca, Puebla y Veracruz.

Francisco Gil Díaz dio a conocer que se ha diferido hasta enero de 2006 el pago de gravámenes como el IVA y el Impuesto Sobre la Renta, para aliviar la carga tributaria a los "gorrones" empresarios afectados por Stan.

Por cierto, el gobernador de Chiapas, Pablo Salazar Mendiguchía, hizo una férrea defensa de lo hecho por el presidente Vicente Fox para apoyar las acciones de reconstrucción en la entidad y aseguró que como nadie sabe que no hay damnificados ni de primera ni de segunda y que, en todo caso, siempre ha colocado a este estado como una prioridad en la atención de su gobierno.

Salazar Mendiguchía es el mismo virrey del sur que mandó hacer su propia ley mordaza, como fue denunciado hace algunos meses en este espacio, para no ser criticado por los medios locales. Pues ya cobró su primera víctima en el editor y director del diario El Orbe de Tapachula, Enrique Zamora Cruz, quien fue acusado de difamación, porque desde aquellas páginas denunció el desvío de recursos públicos por parte del gobierno del estado, en el marco de la atención a los miles de damnificados por la tragedia dejada por Stan.

El huracán

Apenas los vientos y la lluvia dejada por Wilma dieron una pequeña tregua durante el paso del ojo del huracán por Cancún y su posterior alejamiento, decenas de personas se lanzaron a las calles a saquear los comercios de víveres, pero también de aparatos electrodomésticos. Entrada la madrugada, ubicado frente a la computadora, pocas palabras pude engarzar para armar un texto que pudiera describir la miseria humana que hemos visto.

Nunca antes en México se habían observado tales escenas, cuando decenas de habitantes de Cancún buscaron no sólo alimentos, sino que la rapiña se apoderó de muchos de ellos, escudados en el anonimato, para sacar ganancia de la anarquía.

La solidaridad que los mexicanos han mostrado siempre en este tipo de acontecimientos, cuando la naturaleza pone en entredicho la fortaleza humana, desapareció. Normalmente la población se vuelca a socorrer a los más desprotegidos, a los necesitados, a aquellos que fueron afectados.

No hay razón humana que excuse a los abusivos. Sin embargo, es de hacerse notar que mucho de lo recientemente observado sucede como una consecuencia de la rapiña hoy conocida a nivel gubernamental, producto de las disputas intrapartidistas por el poder político.

Año con año, en el reacomodo de los grupos políticos, nos hemos enterado no sólo de que Arturo Montiel y su familia se beneficiaron de su paso por el poder, sino también que los hijos de Martha Sahagún se han enriquecido con las ventas a precios de ganga de los activos del IPAB, para no hablar del presidente Vicente Fox y su consorte con respecto a la Bahía El Tamarindillo o el precandidato del PAN, Santiago Creel, quien recibió publicidad en la televisión a cambio de permisos por casas de juego; además de que Andrés Manuel López Obrador ya va a poder lavar el dinero que acumuló en la Jefatura de Gobierno a través de los 01-800 y 01-900; o de que la familia de Cuauhtémoc Cárdenas también logró la compra a precios de regalo de una playa en Michoacán.

Esa es la gente públicamente conocida. Sin embargo, existen otros personajes o grupos políticos y económicos que se han hecho de grandes cantidades de recursos del estado, por favores mutuos con personajes de segundo y hasta quinto niveles de los distintos gobiernos.

Y pronto veremos a muchos de aquellos que lanzarán migajas altruistas a los desamparados de siempre, porque saben que eso lo recuperarán en un abrir y cerrar de ojos, cuando se ocupen de reparar caminos, puentes, escuelas o hagan negocios con la ayuda que la gente de verdad envía a estas zonas.

En política, tanto la inmoralidad como el cinismo no tienen límites, lo que nos está convirtiendo peligrosamente en un país con tantas miserias humanas que algún día no vamos a poder contener. Y ahora, en este estado de rapiña, vendrá para "los amigos" el gran negocio de la reconstrucción.

Réplica y comentarios al autor: renatoconsuegra@yahoo.com.mx




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