Inicio

 
www.tiemposdereflexion.com Anúnciate con nosotros
   El miedo sí anda en burro

La reciente discusión sobre el VIH-Sida que impulsó irresponsablemente Ricardo Rocha en su programa de televisión dejó claro que los medios, aún en manos bien intencionadas, pero ignorantes de cómo operan los mecanismos de validación de temas científicos, pueden convertirse en un verdadero peligro. Los foros apropiados para una discusión sobre ese importante tema son los foros académicos (congresos, publicaciones científicas y, por ello, arbitradas por especialistas pares, etc.). Desafortunadamente, la mayoría de la información que en esos foros se presenta está lejos de poder ser comprensible para el público en general. Por esa razón la tarea de los medios que intentan traducir asuntos científicos para llevarlos a su público no es fácil y demanda de profesionales de la divulgación científica y tecnológica. Claro está que si en los medios se conoce como se da el funcionamiento de estos procesos, y se actúa con responsabilidad, será difícil promover discusiones televisadas como la mencionada. Un periodista serio interesado en un tema como el VIH-Sida, buscará presentar un panel con especialistas reconocidos para transmitir a su público información valiosa para prevenir, controlar y en su caso coexistir mejor con una afección como la mencionada.

La sociedad en su conjunto tiene derecho a conocer sobre ese y otros temas que le pueden afectar, pero es deber de quienes difunden estos temas proporcionar información avalada por expertos profesionales.

Hace diez años, por ejemplo, en el Instituto Roslin en Edimburgo nació Dolly, la primer oveja clonada (de hecho, el primer mamífero que consiguió clonarse). Hoy en día son ya varias las especies que han sido clonadas y muchos los usos que entraña esta tecnología. Por ello, se discute en foros académicos sobre la posibilidad de utilizar la clonación en la producción animal convencional, esto es, en las granjas que producen los alimentos que usted y yo consumimos todos los días. Sin duda que algunas organizaciones que impulsan y favorecen procesos convencionales de producción agropecuaria y que consideran como "naturales" (quizás un poco porque no se entiende que toda la agricultura es por definición un proceso artificial) podrían sentirse tentadas a suponer que algo hay de anormal en la clonación, que les invitaría a no recomendar el consumo de carne o leche procedente de animales clonados, o de los hijos de aquellos animales clonados. Por si las dudas, mejor no, dirán algunos. Pero el temor a hacerlo en un caso como éste es más bien producto de la ausencia de conocimiento (ignorancia, pues) sobre lo que ocurre cuando se consumen dichos clones o su descendencia. Por ello, lo que la comunidad científica que estudia este tema realiza desde hace ya algunos años es una serie de experimentos que le permitan proveerse de evidencias sobre sus posibles consecuencias, bajo la hipótesis de que eventualmente algo inesperado pudiera ocurrir. En este sentido, es y será responsabilidad de esa comunidad informar de esos resultados, particularmente si se presentaran riesgos para la salud de sus consumidores o para los ecosistemas en donde el proceso ocurre. Hay que destacar que en la actualidad, esta tecnología resulta demasiada cara como para que su inclusión represente una ventaja en los sistemas de producción.

Recientemente, un estudio realizado por Laible y colaboradores1 en Nueva Zelanda, evaluó las diferencias en la composición de leche y queso proveniente de vacas clonadas y observaron que en términos del contenido, la leche de las vacas clonadas fue esencialmente igual a la de las vacas lecheras convencionales. Otro estudio realizado por Walter y colaboradores2 en los Estados Unidos comparó la composición de la carne de cerdos hijos de cerdos clonados con la de los cerdos convencionales que fueron criados en las mismas condiciones (de hecho en la misma granja). El análisis incluyó 58 diferentes características que generó 14,036 observaciones de las que solamente tres cayeron fuera del rango de control establecido en el estudio, pero dos de ellas estuvieron incluso dentro del rango de referencia del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, con sólo un valor extremo relacionado con la presencia de ácido eicosadienóico, un ácido que está usualmente presente en cantidades muy bajas en la carne de cerdo, por lo que se concluyó que no hubo diferencias entre las carnes de los cerdos convencionales y la de los hijos de cerdos clonados, lo que dio sustento para considerar segura la carne de los cerdos hijos de animales clonados. Finalmente, en otro estudio, Yamaguchi y colaboradores3 alimentaron por 14 semanas a ratas con leche y carne de ganado clonado y a otro grupo con leche y carne de ganado convencional y no encontraron diferencias en el estado de salud, condición general, mortalidad, ciclo reproductivo, ni en el crecimiento de ambos grupos, ni se observaron diferencias en análisis de orina, sangre ni tejidos, concluyéndose que las condiciones fisiológicas de las ratas no se afectaron por el consumo de carne y leche procedente de animales clonados.

Así es, amigo lector, y hay más evidencias de la inocuidad de estos productos. De cualquier modo, son muchos los grupos que hoy en día realizan investigación sobre este tema y los resultados se irán acumulando. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos los considera ya seguros, aunque los productores los consideran aún económicamente inviables.

La verdad es que se aproxima el momento en que los legisladores en todo el mundo deberán acercarse cada vez más al conocimiento para regular las formas en que las diferentes tecnologías pueden o no puede emplearse. Para decidir qué, cómo, dónde y cuándo, pero no con base en rumores, creencias, ni intuiciones de grupos de ignorantes bien intencionados.

1 Laible G., Brophy B., Knighton D., Wells D.N., 2007. Compositional analysis of dairy products derived from clones and cloned transgenic cattle. Theriogenology 67, 166-177.
2 Walter S.C., Christenson R.K., Ruiz R.P., Reeves D.E., Pratt S.L., Arenitas F., Williams N. E., Bruner B.L., Polejaeva I.A., 2007. Comparison of meat composition from offspring of cloned and conventionally produced boars. Theriogenology 67, 178-184.
3 Yamaguchi M., Ito Y., Takahashi S., 2007. Fourteen-week feeding test of meat and milk derived from cloned cattle in the rat. Theriogenology 67, 152-165.

Réplica y comentarios al autor: trasquila@gmail.com




*
Anúnciate con nosotros

Recibe nuestro boletín mensual
*
* Tu email:
*
*
*
*
*

Noticias
*

Archivo
*
* Consulta los boletines de ediciones pasadas. *
*

Panel de Opiniones
*
* Opina sobre este tema o sobre cualquier otro que tú consideres importante. ¡Déjanos tus comentarios! *
*

Escribe
*
* Envía tus ensayos y artículos. *
*
___
Logos de Tiempos de Reflexión cortesía de Matthew Nelson y Chago Design. Edición, diseño y actualización por Morgan y MASS Media
Resolución mínima de 800x600 ©Copyright pend. Acuerdo de uso, políticas de protección de información