
Lo que padres e hijos necesitan saber
La adicción a las drogas ilícitas, al alcohol e, incluso, a ciertas
drogas empleadas en medicina como los tranquilizantes o los analgésicos,
y que se conocen como sicoactivas, es uno de los problemas de salud poblica
más importantes en todo el mundo.
En ella pueden caer desde los niños y los adolescentes hasta los a los adultos, sin distingo de clase social o de nivel educativo. Es más, la comunidad médica ya considera la adicción como un desorden crónico que afecta a las neuronas encargadas de los procesos mentales de pensamiento, raciocinio, voluntad y placer.
El adicto no es voluntariamente adicto; más bien es víctima de un conjunto de circunstancias orgánicas y ambientales que lo conducen a seguir una línea de comportamiento y un estilo de vida que, si bien puede abandonar, le resulta muy difícil.
De hecho, actualmente losíndices de adicción a las diferentes sustancias mencionadas son tan alarmantes, que sus repercusiones, amén de afectar la tranquilidad y economía familiares, constituyen un rubro muy alto en el presupuesto, particularmente en lo que se refiere a investigación médica, prevención y rehabilitación de los adictos. Tan sólo en Estados Unidos, por ejemplo, la inversión de los últimos años ha sido de 80 mil millones de d-lares anuales.
Es por ello que trabajar en la prevención es una de las tareas más urgentes de la sociedad, comenzando por la familia, que debe estar adecuadamente informada sobre las "opciones" que se encuentran en las calles, en los círculos de amigos, en los colegios y universidades.
La Familia y el Rol Preventivo.
Los padres ejercen un rol preventivo con sus hijos, o sea, actúan antes
de que aparezca el problema, al:
Fomentar la imagen personal positiva: Si el niño se siente valorado y amado por sus padres y recibe de ellos mensajes de valoración, se sentirá seguro de sí mismo. Para eso es importante:
Reconocer que cada hijo es único; aprender a conocerlo y aceptarlo tal
como es.
Asegurarse que se siente querido y demostrarle cariño permanente a través
del contacto físico y verbal.
Confiar en él y demostrárselo.
Estar disponible para escucharlo y compartir pequeños momentos.
Respetar su privacidad.
Ayudarle a que tenga éxito en las cosas que emprende y a enfrentar fracasos
y errores.
Ayudarles a madurar:
Promover la toma de decisiones responsable.
Darles tareas y responsabilidades, no hacer las cosas en lugar de ellos.
Promover la autonomía, manteniendo el cariño y los límites.
Tener una actitud abierta, flexible y de apoyo frente a los cambios de la edad.
Enseñarles autocontrol:
Los padres pueden ayudar a sus hijos a manejar y expresar adecuadamente sus
emociones (pena, ansiedad, rabia, frustración, etc.) siendo modelo y
ejemplo de conducta: frente a situaciones problemáticas o conflictos,
no perdiendo el control, mostrando serenidad, reflexionando, buscando alternativas
de expresión.
Establecer límites y normas claras y respetarlas:
Las normas y límites son importantes porque estructuran a los hijos,
les ayudan a tener las cosas más claras, a saber lo que hay que hacer
y lo que no. Esto le da seguridad. Por esto los limites se van adecuando a la
etapa de desarrollo de los hijos, de menor a mayor autonomía.
Fomentar la comunicación al interior de la familia:
Respetar sus opiniones.
Corregir sin descalificar, ridiculizar, sermonear o comparar.
Ser leal.
Reconocer nuestros errores.
Expresarle nuestros sentimientos.
Buscar conciliar sus necesidades con las nuestras.
Promover un clima de creatividad y humor.
Aceptar rebeldía y críticas como parte del proceso de desarrollo.
Promover el uso del tiempo libre en familia.
El problema de la droga no se da sólo en individuos reconocidos previamente
como conflictivos y problemáticos; cualquier persona puede iniciarse
en el consumo de drogas si es que se conjugan determinadas circunstancias y
factores. Por ejemplo, la adolescencia se describe como una etapa de riesgo
y de mayor vulnerabilidad al consumo de drogas por los cambios físicos,
emocionales, intelectuales y las presiones sociales.
Todos estos muchas veces son vivenciados por él con inseguridad, tensión, problemas de relación, incertidumbre, rebeldía, depresión, lo que los puede llevar a consumir sustancias como una manera de manejar o superar dichas situaciones. Así la droga puede resultar funcional a la satisfacción de las necesidades propias de esta etapa de desarrollo.
Las familias cuyos miembros tienen menor riesgo de consumo de drogas se caracterizan por:
Los miembros de la familia se sienten libres de hablar de sus sentimientos.
Todos los sentimientos son aceptados
Las personas importan más que las cosas.
Se puede discutir de cualquier tema.
Las diferencias individuales son aceptadas.
Cada miembro es responsable de sus actos.
Se respetan las opciones de cada persona de la familia.
Los roles son flexibles pero claros.
Existe una atmósfera relajada, con sentido del humor y alegría.
Se alienta el crecimiento físico y psicológico.
Todos se sienten queridos.
Hay espacio para la creatividad.
Las normas son explícitas.
El cariño se expresa abiertamente.