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INTERNACIONAL
Lunes, 2 de agosto de 1999


TEODORO OBIANG NGUEMA / PRESIDENTE DE GUINEA ECUATORIAL

«Aznar está secuestrado por su entorno y recibe mala información sobre mi país»


GUINEA, 20 AÑOS DESPUES (I).- Teodoro Obiang Nguema se dispone a festejar, mañana, el vigésimo aniversario de su ascensión al poder. El 3 de agosto de 1979, el hoy presidente de Guinea Ecuatorial encabezó el golpe de Estado que arrebató el poder a su tío, el dictador Francisco Macías Nguema. Hoy, tras dos décadas de relaciones tormentosas con la antigua metrópoli, el régimen de Malabo se muestra dispuesto a reforzar las vapuleadas relaciones con el Gobierno de Madrid. Obiang afirma que ve en el Gobierno de José María Aznar una actitud mucho más positiva que encontró en los diferentes gabinetes socialistas. Aun así, cree que el jefe del Ejecutivo está mal asesorado respecto a Guinea
MANUEL CERDAN/ANTONIO RUBIO
Enviados especiales
MALABO Mañana, 3 de agosto se cumplen 20 años del golpe de Estado -en Guinea Ecuatorial lo llaman Golpe de Libertad- que llevó a Teodoro Obiang Nguema al poder. El presidente ecuatoguineano concede, en exclusiva, una entrevista a un diario español tras años de silencio. Obiang aborda todos los asuntos conflictivos que afectan a Guinea: relaciones con España, reformas políticas y respeto a los derechos humanos. La entrevista fue realizada en el palacio del Pueblo de Malabo, en la capital de Guinea Ecuatorial, el pasado 23 de julio, a tumba abierta, sin cuestionario previo y sin que el presidente eludiera ninguna de las preguntas.
¿Cuáles son los logros más importantes de su gestión en los 20 años de gobierno?
Primero, el mantenimiento de la paz, el orden, la tranquilidad y el sosiego en la población. Durante estos 20 años, se ha conseguido la reconciliación de un pueblo que estaba dividido. Muchos de los que estaban fuera ya han vuelto y están activando políticamente el país.
Segundo, las transformaciones políticas. Los cambios políticos son muy anteriores a otros cambios que se han producido en el mundo. Tuvimos que celebrar una conferencia y pedí al pueblo que diera el programa de cómo se tenían que llevar a cabo las transformaciones políticas, que se han ido cumpliendo a corto, mediano y largo plazo.
¿Qué coste ha supuesto?
En otras regiones de Africa Central hay desórdenes, guerras y problemas. En Guinea Ecuatorial no hay altercados. En la oposición siempre tiene que haber criterios contrarios, pues éste es el papel de la oposición. Siempre he dialogado con la oposición. He mantenido una negociación intensa para sensibilizar a la oposición, a fin de que entrara a formar parte del Gobierno. Algunos, dos partidos, han rehusado, pero la mayoría ha aceptado. Hemos incorporado a seis partidos e intentaremos convencer a los otros.
¿Cómo se ha desarrollado la economía en esos 20 años?
Nuestro país pasó unos momentos muy difíciles. Incluso, se catalogaba a Guinea como el país más pobre del continente pero, gracias a los contactos y a las negociaciones con las empresas y a la Ley de Inversión de Capital Extranjero, llegamos a la altura en la que estamos hoy.
Hemos dado un gran salto gracias a la actividad petrolera que las empresas americanas activan en el país.
Hace 20 años, cuando usted llegó al poder tras un golpe de Estado, España se volcó en su ayuda.
El Gobierno español reaccionó positivamente y envió mucha ayuda humanitaria. Esa cooperación conllevaba una ayuda económica, pero ese apoyo fue siempre gestionado por la propia Administración española. La guineana nunca participó en el reparto de los fondos. El mayor beneficio se lo llevaron las empresas españolas y una mínima parte correspondió a las sociedades guineanas.
¿Fue ése uno de los motivos por el que fracasó la cooperación?
Yo no hablaría de fracaso, sino de mala gestión. No hubo transparencia por parte de los administradores de la cooperación. No hacían caso de nuestras sugerencias y, por otra parte, el Gobierno español carecía de experiencia en cooperación. De ahí vino el fracaso.
¿Supone un gesto para relanzar las relaciones con el Gobierno español el nombramiento de su embajador en Madrid como nuevo ministro de Asuntos Exteriores?
No tiene nada que ver con el relanzamiento que vamos a llevar a cabo con España, que siempre ha sido por iniciativa mía. Mandé un mensaje en el que exponía a la parte española la posibilidad de reanudar las relaciones de amistad. Dije que había que hacer borrón y cuenta nueva para que olvidáramos las cosas viejas.
¿Cómo son sus actuales relaciones con Aznar?
He tenido dos contactos con el presidente Aznar. El primero fue en el transcurso de la Conferencia de la Paz en Roma y, el segundo, en Nueva York, en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Abordamos temas bilaterales de cooperación y de amistad. Desde entonces, no se había impulsado nada, pero creo que, dentro delo que cabe, las relaciones entre Aznar y mi Gobierno son excelentes.
En su visita a la Comisión Europea usted dijo que Aznar tenía que cumplir los compromisos que tenía con Guinea. ¿Cuáles son esos compromisos?
No he tratado de compromisos con Aznar, salvo en el caso de Severo Moto. Es el tema que abordamos en Nueva York. Exigí a la parte española una explicación sobre las razones del traslado de un delincuente desde Angola hasta España y que después quedara libre, sin juicio alguno. Aznar se comprometió a que le retiraría el estatuto de refugiado.
¿Y Guinea? ¿Ha cumplido sus compromisos con España?
Siempre hay compromisos, pero España siempre ha decidido unilateralmente no impulsar la cooperación con Guinea. Naturalmente existe un viejo plan marco de cooperación, pero el plan no funciona. Y no es porque Guinea rechace la ayuda española, sino porque la parte española va disminuyendo la ayuda.
¿Por qué no se ha producido todavía una entrevista oficial entre usted y Aznar?
Ha sido por criterio del propio Aznar. En el último encuentro ya le expresé la necesidad de encontrarnos a menudo y le dije que yo podía visitar España y que él podía visitarnos.
Hay que recordar que el Gobierno español nos debe una visita, porque el último que cursó la invitación fui yo. Si no viene, incluso, estoy dispuesto a ir yo a España.
Pero si no me invitan o aceptan mi invitación, ¿cómo se va a producir un encuentro oficial con el presidente Aznar? La pelota está en el Gobierno español.
¿Sigue pensando que España bloquea la ayuda internacional a Guinea?
No puedo confirmar que España bloquee las ayudas internacionales, aunque sí puedo decir que no las apoya, no defiende a Guinea para que podamos beneficiarnos de esa ayuda.
Digo esto, porque otros países que no tienen el mismo nivel de respeto de derechos humanos que nosotros se benefician de las ayudas internacionales.
¿Con qué Gobierno se lleva mejor, con el de Aznar o con el de Felipe González?
Hay muchísima diferencia. Les voy a dar un pequeño resumen. Los gobiernos de Adolfo Suárez y Calvo Sotelo se preocupaban mucho por Guinea. Yo diría que fueron los que más ayuda dieron a Guinea Ecuatorial. Sin embargo, cuando llegaron los socialistas empezaron a cortar las ayudas. Las manipulaciones que se conocen hoy día en España se deben a la política de los socialistas, que intentaron hundir a mi Gobierno. Pero nosotros hemos resistido.
¿También ha intentado hundirle el Gobierno de Aznar?
Sólo podemos acusarlo de que no nos apoya, por problemas internos de España. Aznar es un gran político y se cuida de su imagen, porque no tiene la mayoría en el Parlamento y tiene miedo de que no secunden su política.
El presidente Aznar está secuestrado por su entorno y recibe mala información sobre Guinea. Sé que él intenta sacar a Guinea adelante, pero tiene un entorno que entorpece mucho.
¿Qué le dice la frase de Aznar «ayúdanos a ayudarte»?
Creo que yo también diría la misma frase. Es decir, que la parte española nos ayude para poder ayudarles a ellos. El problema que existe entre España y Guinea es el malentendido. En mi Gobierno nunca ha habido una mala intención o crítica contra España.
Aquí, al español se le quiere. En el momento en que los políticos intentan separar a los dos pueblos que están unidos por vínculos históricos, culturales, es un mal, una malapolítica. Tengo esperanza en España. Todo lo que España me ha pedido lo he facilitado. Ahora, si dice que le ayudemos, vamos a hacer todo lo posible para ayudar a Aznar.
¿Sigue pensando que el Gobierno español ayudó al opositor Severo Moto en el intento de golpe de Estado?
No. Nunca hemos hablado del Gobierno español, pero sí de políticos españoles.
Los políticos españoles le han pedido que acelere el proceso de transición democrática ¿Le molesta o le sirven de acicate estas peticiones desde España?
A mí no me molesta. No conozco lo que ellos entienden por el cambio. Aquí hay dos tipos de cambios. Cambios democráticos los hemos introducido en el país. Sin embargo, veo que desde la oposición española, o ciertos políticos, lo que se busca son cambios de personas. Ellos no pueden imponer el cambio de las personas en el interior del país cuando el pueblo les apoya.
Hoy día tenemos partidos políticos y eso quiere decir que ha habido cambios de estructuras a nivel del país. Tendrían que decirnos concretamente qué clase de cambios quieren que introduzcamos en el país.
¿Se respetan en Guinea los derechos humanos?
Evidentemente. Ha habido progresos considerables en el respeto de los derechos humanos, porque las Naciones Unidas han visto que ya no es necesaria la existencia de un relator especial. Vamos a crear un centro de promoción de los derechos humanos en el país.
La oposición le sigue acusando de dirigir y gobernar Guinea de forma dictatorial.
Ese es el lenguaje de la oposición y eso es lo malo. Ustedes conocen lo que es la dictadura porque eso ya pasó en España, pero donde hay consenso, partidos políticos y la oposición tiene derecho, voz y voto, ¡cómo se va a hablar de dictadura! Lo que pasa es que a muchos no les gusta el orden.
Queremos que el país vaya por vías democráticas ordenadas. No queremos el desorden para evitar situaciones como las que hoy prevalecen en el Congo democrático, Congo Brazzaville, Ruanda y en otras partes. Por lo tanto, no se puede hablar de dictadura en un Estado de Derecho.
¿Quiere decir que en Guinea no hay presos políticos?
Presos políticos no los hay, salvo los presos que por un motivo político han sido condenados. Puede ser motivo político, pero los tribunales han expresado sus sentencias y están cumpliendo sus condenas. Presos políticos de conciencia no los hay.
En el último informe de Amnistía Internacional se afirmaba que en Guinea se seguía vulnerando los derechos humanos.
Amnistía Internacional no actúa para emitir informes de una manera transparente. Amnistía tendría que visitar el país, tomar contacto con los organismos estatales, conocer la realidad del país y no quedarse sólo con los comentarios. El informe de Amnistía Internacional no corresponde a la realidad del país.
¿Piensa usted abolir la pena de muerte?
No es cuestión de que el presidente diga «no» a la pena de muerte, tendríamos que someterlo a un referéndum. Ultimamente hemos estado con sucesivas elecciones (presidenciales, municipales) y, próximamente, tendremos las municipales, que se van a repetir. Cuando terminen esas elecciones el Gobierno tomará cartas en el asunto.
¿Hay corrupción en Guinea?
No hay corrupción de una magnitud tan importante como la que hubo en España. Hay desvíos de dinero, vicios en la forma de concluir ciertos acuerdos. Manipulaciones de ciertas personas que pretenden negociar con nosotros e intentan convencer a los funcionarios y dan algún dinerito.
¿Se ha entregado Guinea a Francia?
No. Nuestro país es el único del continente que es de la cultura española, además del Sahara, si llega a ser independiente.
Estamos huérfanos en el continente y esta situación cultural bloquea la cooperación regional con los países vecinos. En nuestro entorno están todos los países francófonos y Guinea Ecuatorial necesita una cooperación regional. Por eso y otros aspectos colaboramos con Francia y hemos declarado el francés como segundo idioma oficial. Así podemos trabajar en el mismo contexto que otros países.
En sus discursos siempre habla de la paz ¿Significa eso que hay enfrentamientos étnicos entre los bubis y los fangs?
Eso es un criterio ficticio. Existen ciertos políticos que quieren explotar esa situación.
¿Se da aún el canibalismo entre la población de Guinea?
Sólo existe en la imaginación de algunos. Lo único que hay, al igual que en España, son los fetiches. Hay gente que sigue pensando que los muertos dan una fuerza para la suerte o para el éxito y tienen unos fetiches. Eso sólo es fruto de la incultura. Los jóvenes ya no creen en esas cosas.
«Ofrezco a Repsol una nueva concesión»
El Banco Mundial sitúa a Guinea a la cabeza de los países africanos en el aumento del PIB. ¿Se debe a la producción del petróleo?
Naturalmente, la producción de petróleo ha jugado un papel importante porque la renta per cápita se ha disparado en tres años.
Las empresas norteamericanas han ocupado el espacio de la española Hispanoil/Repsol.
Yo no hablaría de ocupación, sino de renuncia. En 1980 Hispanoil, hoy Repsol, llegó a Guinea y pidió la concesión de toda la plataforma marítima y continental para hacer las prospecciones. Después de 10 años, dijeron que Guinea no tenía petróleo comercial.
Hispanoil, después de su informe, pidió una nueva prórroga y yo le dije que no valía la pena si en 10 años no habían encontrado petróleo. Ellos renunciaron a sus áreas y se marcharon. Ese mismo año, una pequeña empresa norteamericana, Walter International, declaró un descubrimiento importante en la misma área en la que actuaba Hispanoil.
Después de varios descubrimientos se les unió Meridian Energy y Mobil Oil, y empezó la actividad que hoy tiene Guinea Ecuatorial. Ya nadie puede decir que Guinea no es un país productor de petróleo. Incluso, las reservas que se calculan son enormes.
Yo, para no crear suceptibilidades y que nadie pueda decir que Hispanoil se fue o la echamos, estoy dispuesto a ofrecerle una nueva concesión para que pueda seguir explotando lo mismo que hacen los americanos. Eso depende de ellos. De momento, no hemos recibido ninguna petición por parte de la empresa Repsol.
¿Por qué se marcharon otros empresarios españoles?
La marcha de las empresas españolas data de la época de la crisis, después de adquirir este país la independencia. Entonces se marchó la totalidad de las empresas españolas. Tras el Golpe de Libertad volvimos a invitar a esas empresas y le dimos la oportunidad de volver a ocupar sus bienes, pero carecían de fondos y no pudieron restablecerse.
El Gobierno español sigue calificando a Guinea como un país emergente, carente de garantías políticas, jurídicas y por lo tanto no quieren fomentar la inversión del capital español en Guinea Ecuatorial, pero otros les están ganando el campo.
Mientras no haya garantías para la inversión del capital español en Guinea Ecuatorial, porque no la respalda un seguro a la exportación, los españoles no se atreven a arriesgar su capital en Guinea.
http://www.el-mundo.es/diario/1999/08/02/internacional/02N0043.html
 
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