Site hosted by Angelfire.com: Build your free website today!
     BERSERKIR
EL MISTERIO DE LOS HOMBRES-OSO VIKINGOS
 
ERAN MUY FUERTES Y ESTABAN LOCOS. PELEABAN EN TRANCE, QUIZÁ DROGADOS, Y ERAN INVENCIBLES; PERO, ACABADO EL COMBATE, UNA ENORME DEBILIDAD SE APODERABA DE ELLOS. LA GENTE DECÍA QUE SE PODÍAN CONVERTIR EN OSOS Y LOBOS. EL PROPIO ODÍN LES HABÍA ENSEÑADO A HACERLO. PERO SE GANABAN LA VIDA COMO BANDOLEROS, ROBANDO Y MATANDO A TRAVÉS DE LOS VIEJOS CAMPOS ESCANDINAVOS. A PESAR DE TODO, HAY RAZONES PARA PENSAR QUE FUERON UNA ORDEN RELIGIOSA Y MILITAR, ANTECEDENTE DIRECTO DE LA CABALLERÍA MEDIEVAL EUROPEA. SON LOS BERSERKIRES, UNO DE LOS MAYORES ENIGMAS DE LA HISTORIA DE EUROPA.
 
En las páginas de las Sagas nórdicas aparecen con gran frecuencia unos seres misteriosos: los berserkires. Eran hombres-oso de fuerza descomunal e invencibles cuando se enfurecían. De ellos se cuentan cosas terribles: son siervos de las valkirias que conducen a los muertos hasta Walhalla y hacen ofrendas de sangre a Odín; viajan errantes, retan a duelo a los campesinos, los matan y se quedan con sus riquezas, sus tierras y sus esposas; cuando atacan aúllan horriblemente y muerden el escudo. Las Sagas nos dicen que combatían en estado de trance, ya hipnótico, ya inducido por drogas -o las dos cosas al mismo tiempo-, "sin que el hierro les pudiese herir ni el fuego quemar". La lengua común nos muestra, todavía hoy, dos supervivencias de estos extraños seres. En alemán existe la frase hecha "Wie eineberserker", que quiere decir "como una fiera" -pero nadie usa la palabra berserker para decir fiera-. También en inglés existe todavía la expresión berserk para indicar loco, pero es un giro muy inusual. Lo asombroso es que la etimología del término no tiene nada que ver con la locura: Berserk viene de bear-sark, "piel de oso". La lengua popular ha guardado recuerdo de aquellos hombres feroces.

Hasta aquí podríamos concluir que los berserkir eran, simplemente, bandidos errantes como nuestros bandoleros de las sierras o como los pistoleros del western americano. Sin embargo, hay en este asunto dos puntos inquietantes. En primer lugar, si sólo eran bandoleros, ¿por qué aparecen con tanta frecuencia en una época ya tan civilizada como el siglo X? Por otra parte, muchos relatos los presentan como gerreros a sueldo en la escolta de determinados reyes, lo cual, sin duda, es un honor demasiado grande para un simple miembro de una cofradía de bandidos. Pero, sobre todo: ¿por qué las Sagas los vinculan nada menos que con Odín, el dios de la guerra, la magia, la justicia y la poesía? ¿No representa esa genealogía divina un linaje excesivamente noble para unos simples bandoleros? ¿Qué hay detrás de esa filiación divina de los guerreros locos, los hombres-oso, los berserkires?

Todo parece indicar que los berserkires son los restos de un mundo pretérito, anterior a la expansión de los germanos por toda Europa. Es verdad que las Sagas nos ofrecen una imagen muy poco edificante de estos extraños personajes. Pero las Sagas son un invento de los aristócratas que colonizaron Islandia en el siglo X, es decir, un producto muy reciente. Por el contrario, la Ynglinaasaga, que refiere los momentos míticos fundacionales del mundo germánico, nos presenta a los berserkires de un modo diferente: no como criminales errantes, sino como la guardia corps del propio Odín cuando este dios guerrero y brujo gobernaba el Upland sueco. "En cuanto a los hombres de Odín -nos dice el relato-, iban sin coraza, salvajes como perros y lobos. Mordían sus escudos y eran fuertes como osos y toros. Mataban a los hombres y ni el hierro ni el acero podían nada contra ellos.
A esto lo llamaban "furor de berserker". Perros, lobos, osos, toros... Estos guerreros son inseparables de la forma animal. Por eso algunos estudiosos han querido ver aqui una variante de lo que en antropología se llama el "transformer", un ser mítico común a todas las religiones agrarias, que se caracterizaba por adoptar a voluntad la naturaleza de cualquier animal. Sin embargo, los berserkires no eran seres míticos: las Sagas atestiguan que existieron realmente. Y además hay que contar con ese linaje odínico, divino, que la tradición les atribuye. Esa es la razón de que, entre otros, Enrique Bernárdez -que, por cierto, ha demostrado cuántos puntos en común existen entre las sagas nórdicas y el Poema del Mío Cid- llegue a la conclusión de que los berserkir, en realidad, eran una casta guerrera, una secta religiosa y militar consagrada a Odín. Sólo más tarde, y por razones que se ignoran acabaron degenerando en simples guerreros feroces entregados a todos los excesos.

¿Quiénes eran realmente los berserkir? ¿Fueron una orden religiosa y militar -y, por tanto, el origen de la caballería medieval europea? ¿Por qué terminaron degenerando?
Si el berserkir sigue presente en las Sagas, ello se debe, sin duda, a que representan la supervivencia de una institución profundamente anclada en la mentalidad germánica. Pero lo más interesante del asunto es que todos los rasgos característicos del berserkir aparecen igualmente en todas las élites guerreras de los distintos pueblos indoeuropeos: el combate en éxtasis, el furor salvaje, la adopción de formas animales, la agrupación de guerreros... Todo esto va mucho más allá de la historia propiamente germánica y escandinava. Más aún: podemos decir que el berserkir es el último vestigio de una cierta idea de la vida que se extendió desde la península Ibérica e Islandia hasta las estepas euroasiáticas, la India y el Irán.
 



Esta página se aprecia mejor con Netscape y resolución de pantalla de 800*600.

Página desarrollada por Emilio Medrano.