- Interés por la persona.
Cuántas veces nuestra atención total está reservada
para unas cuantas personas, nos mostramos atentos y ávidos de escuchar cada una
de sus palabras. Por otra parte, los menos afortunados se ven discriminados
porque consideramos su charla como superficial, de poco interés o de mínima
importancia. Pensemos en los subordinados, los hijos o los alumnos ¿Realmente
nos interesamos por sus cosas, sus problemas y conversaciones?
Toda persona que se acerca a nosotros considera que tiene
algo importante que decirnos: para expresar una idea, tener una cortesía o hacer
el momento más agradable; participarnos de sus sentimientos y preocupaciones;
solicitar nuestro consejo y ayuda...