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Textos de la primera versión de la web

Introducción de la primera versión

Todos celebraban la muerte del "gran órgano del terror", del "órgano terrorista", "policía política", el "terror sistemático", la "Gestapo comunista". Lo cierto es que todos sabíamos que era el lugar donde había más rojos por metro cuadrado. No se daban cuenta de que cuatro meses tras el golpe de estado del KGB, hay un hombre nuevo al mando, Banninkov, cercano al presidente Boris Yeltsin. La todopoderosa agencia soviética fué cortada en cinco pedazos para que no volviera jamás a reunir su poder. Baninkov, director del nuevo Servicio Federal de Seguridad cometió una imprudencia, hizo regresar a los 250.000 agentes despedidos por Bakatin, el hombre que verdaderamente podría haber destruido aquel "órgano del terror". Misma gente, mismos métodos...mismas formas de pensar. ¿O acaso era Baninkov un "chekista" de pura esencia?


Sin embargo, la prensa extranjera y los extranjeros en general, confunde el comunismo con las características puramente rusas que han acompañado a la Unión Soviética desde sus inicios, y se han reafirmado con el paso del tiempo. Conscientes de esa identificación, en la que también caen los propios rusos, los agentes de la supuestamente desaparecida KGB han iniciado un proceso de introducción de símbolos soviéticos, sirviéndose del descontento y la desilusión con el nuevo sistema politico-económico-moral con el que jamás se han identificado.

Tal vez como una organización secreta o incluso como una secta, los "chekistas" organizaban sus "cultos" hacia personajes "prohibidos" (Dzerzhinski, Beria...) de la que consideran "su historia", en el interior de la Lubyanka, su sede central. Lo hacía escondidos de los ojos de su presidente y de sus propios compatriotas.

Como los buenos soldados, esperaban en su trinchera el momento de atacar, de reclamar su identidad.

Ese momento parece haber llegado.

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