Site hosted by Angelfire.com: Build your free website today!
Biografía extendida
El cruel seductor, ídolo tras la muerte
Biografía extendida
El estallido de la crisis agraria
El caso Shajty, el triunfo de la OGPU
Andropov, Yuri - el chekista presidente

Yuri Andropov


Yuri Vladimirovich Andropov llegó a ser director del KGB en 1967-82, y Secretario General del PCUS en 1982 – 84.
Nació el 15.VI.1914 en Rusia y era de ascendencia cosaca. Procedía de un ambiente convencional si exceptuamos la circunstancia de que su padre había sido un administrador de los ferrocarriles y no un simple obrero. De joven trabajó como telegrafista, luego fue segundo proyeccionista en salas de cine y, al fin, pudo ingresar en la Escuela técnica de Transportes Fluviales de Ribinsk, diplomándose en 1936. En este año empezaría su carrera como organizador del KOMSOMOL. Las purgas de funcionarios comunistas que se realizaron en Leningrado durante la posguerra tuvieron repercusiones en esa república y muchos de los colegas de Andropov fueron fusilados Durante la II Guerra Mundial (1941 – 45) luchó en calidad de partisano tras las líneas alemanas en la Unión Soviética. En 1956(o en 1954) es nombrado embajador en Hungría, permaneció allí hasta 1957 y en 1967. desarrollará funciones en las embajadas de Polonia, Rumanía, China, Yugoslavia, Bulgaria y Albania. Cuando Jruschov le pidió que regresara a Moscú para integrarse en el aparato central del partido. En 19 de mayo de 1967, recibe el nombramiento de director del KGB. Un compañero lo describió del siguiente modo: «Tenía una frente enorme, que parecía estar limpiamente afeitada a ambos lados de sus sienes, una enorme e impresionante nariz, gruesos labios y una barbilla partida,›› No era amante de los placeres culinarios ni del deporte y era abstemio. Su afición por los trajes elegantes y la ocasional composición de algún verso de humor grosero destinado a sus asesores eran las únicas licencias que se permitía. Pero en general se abstenía de tales procacidades. Ni siquiera sus compañeros del Politburó llegaron a conocer sus debilidades. Si no era necesaria su asistencia, no solía aceptar las invitaciones a las cenas del partido.


 

Yuri Andropov había maniobrado con inteligencia durante los últimos meses de vida de Brezhnev, y el 12 de noviembre de 1982 el Politburó le nombró nuevo secretario general. Durante muchos años había anhelado ocupar el cargo supremo del partido para gobernar de un modo distinto al de Brezhnev. Andropov creía que era vital introducir cambios políticos. Sin embargo, como secretario general Andropov debía tomar en consideración las sensibilidades existentes en el Politburó. El Politburó todavía incluía a un puñado de miembros promocionados por Brezhnev que podían causarle problemas: Tijonov, Scherbytskiy, Grishin y Chernenko conservaban un fuerte apego a la política tradicional y eran muy reacios a aceptar cualquier propuesta de cambio. Asimismo, otros miembros influyentes del Politburó, como Dimitri Ustinov y Andrei Gromyko, tampoco tomaron partido por Andropov cuando se manifestó en favor de una transformación de la política oficial. Ustinov había sido ministro de Defensa desde 1976 y Gromyko había dirigido el Ministerio de Asuntos Exteriores desde 1957. Con su beneplácito, Andropov intensificó su campaña contra la corrupción. Consideraba que la disciplina política y social eran los prerrequisitos del crecimiento económico, necesario, a su vez, para elevar el nivel de vida y mantener el equilibrio militar con los norteamericanos.

Su severidad ideológica era total. Andropov creía en el marxismo-leninismo y se sintió ofendido por las laxitudes que se permitían bajo el mandato de Brezhnev: no toleraba a la gerontocracia incompetente del Kremlin. El problema era que también él era un anciano que se resentía de una salud delicada. Su dolencia renal crónica se estaba agudizando. Debía pasar a la acción antes de que su enfermedad pudiera tener consecuencias fatales.
Así pues, Andropov anunció que su prioridad inmediata era restablecer el orden y la disciplina. Emprendió proceclimientos jucliciales contra los funcionarios más incompetentes del Ministerio del Interior y castigó a los ciudadanos de a pie por fechorías y faltas mucho más mundanas: la policía despejó las calles de borrachos, se penalizó la falta de puntualidad y se realizaron inspecciones al azar para evitar que la gente abandonara su puesto de trabajo durante la jornada laboral. Se exigió el cumplimiento concienzudo de sus deberes profesionales a todos los miembros de la sociedad, desde los altos cargos del partido hasta el último ciudadano.

Andropov admitió que la dirección del partido debía «tomar conciencia de la sociedad en que vivimos», una muestra de humildad poco común entre los dirigentes del Partido Comunista de la Unión Soviética que le precedieron. Andropov subrayó que no había llegado al poder con soluciones fáciles y preconcebidas y que intentaba aprender algo de todas las personas que le rodeaban. Así, en febrero de 1983 visitó una fábrica moscovita de producción de tomos y entabló breves conversaciones con los obreros., el contraste con los últimos años de la época de Brezhnev era inequívoco.

En el Kremlin se empezó la destitución de ciertos cargos. Andropov se rodeó de asesores personales que, comparados con los medios oficiales de la época, podían considerarse librepensadores. Acostumbraban a ser académicos o periodistas. Eran miembros leales del Partido Comunista que durante mucho tiempo habían sostenido la necesidad de modificar la política oficial. Andropov mostró también una gran impaciencia por renovar el personal político de la cúspide del sistema. Aseguró la promoción de Mijail Gorbachov y de Yegr Ligachov v, destacados funcionario de la joven generación del partido; destituyo a Nikolal Ryzhkov de sus funciones en la Comision Estatal de Planificación y la transfirió a las tareas del partido. Gorbachov, Ligachov y Ryzhkov fueron nombrados secretarios del comité central, de modo que Andropov pudiera asegurar que el grueso del aparato central del partido se amoldara a sus designios. Gorbachov acaparó las tareas de supervisión de la agricultura y del conjunto del sistema económico. Ryzhkov, que encabezaba una nueva Secretaría de Economía, fue nombrado responsable de industria. Andropov también se proponía encontrar la manera de modificar las medidas del Politburó; sabía la urgente que era regenerar el sistema económico, pero tenía serias dudas sobre qué medidas debían ponerse en práctica. Por ello encargó a Gorbachov y Ryzhkov que elaboraran para él un detallado informe confidencial y le hicieran las recomendaciones. En Julio de 1983 se promulgó un decreto que dotaba a las asociaciones industriales de una autonomía algo mayor respecto a las autoridades de la planificación central Pero que las cláusulas no fueran tan radicales como las propuestas por Kosygin en 1965, por un lado, y el mantenimiento de la larga e íntima amistad entre Andropov y el ministro de Defensa Ustinov, por otro, demostraba que el secretario general apenas quería transformar el conjunto del sistema de poder. Mantuvo a sus asesores de mentalidad más independiente bajo un estricto control. De hecho, algunos académicos ajenos a su entorno consideraban que se estaba equivocando por completo a la hora de calibrar la gravedad de los problemas que aquejaban al país. En particular, un grupo de sociólogos y economistas de Novosibirsk, dirigido por Tatyana Zaslavskaya, escribió un tratado sobre la necesidad ineludible de la reforma. Los autores argumentaban que la principal causa de las dificultades de la sociedad y la economía soviéticas radicaba en la arbitrariedad administrativa imperante.





De todos modos, Andropov era un hombre cauteloso por naturaleza. Desde luego, no dio permiso a Gorbachov y Ryzhkov, sus ayudantes en el informe sobre la regeneración económica, para que pudieran incorporar los análisis que aportaba el grupo de Novosibirsk. Era partidario del cambio a corto plazo, pero insistía en que debía llevarse a término sin que supusiera riesgo alguno para el orden estatal existente.






 

Andropov ya como presidente de la URSS



La política del país debía ser revisada gradualmente y con la debida apreciación de todas las posibles dificultades.

Andropov mostró mayor iniciativa en el ámbito de la política exterior. Al tomar posesión de su cargo de secretario general, no tardó en elaborar importantes propuestas; en especial, se esforzó por reanimar la distensión internacional que se había frustrado en 1979 tras la intervención militar soviética en la guerra civil afgana. Andropov propuso la celebración de una cumbre con el presidente norteamericano Ronald Reagan para buscar un acuerdo entre la Unión Soviética y Estados Unidos sobre la reducción de armamento y la prohibición de las pruebas nucleares. En una reunión del Pacto de Varsovia ce- lebrada en Praga en enero de 1983, Andropov hizo una propuesta todavía más audaz. La propuesta consistía en que la Unión Soviética y Estados Unidos deberían firmar y cumplir formalmente un acuerdo consistente en no atacar a ningún país perteneciente a la otra alianza o a un país perteneciente a la propia alianza .No cabe duda de que Andropov eligió intencionadamente la ciudad de Praga, la capital del país del Pacto de Varsovia invadido por la URSS en 1968, para hacer esta propuesta.

Sin embargo, Reagan todavía no estaba dispuesto a ver algo de positivo en las propuestas de los soviéticos. Consideraba a la Unión Soviética el «imperio del mal» y a Andropov, el antiguo jefe del K GB, un emperador tan demoníaco como sus predecesores en el Kremlin. Lejos de mejorar, las relaciones entre las dos superpotencias se deterioraron tras la muerte de Brezhnev. El 23 de marzo de 1983, el presidente Reagan anunció su intención de financiar la investigación en el campo de la Iniciativa de Defensa Estratégica (o «Guerra de las Galaxias»> como sería llamada poco después). Según Reagan, ello no serviría a propósito ofensivo alguno, sino que sería un sistema exclusivamente defensivo para la detección y destrucción de los misiles nucleares dirigidos contra Estados Unidos. Reagan prometió que los avances tecnológicos se compartirían con la URSS, pero no fue una sorpresa que Andropov no quisiera creer en sus palabras: no existía garantía alguna de que el sistema fuera confiado a la Unión Soviética. El Politburó decidió financiar un programa de investigación paralelo, y la carrera por conseguir avances en el campo de la tecnología militar empezó a ser cada vez más intensa.

Las tensiones entre la URSS y Estados Unidos aumentaron en septiembre cuando un avión surcoreano, , penetró en el espacio aéreo soviético y fue derribado por las fuerzas de la Comandancia de Defensa Aérea. Moscú y Washington se lanzaron furiosas recriminaciones y la tensión diplomática aumentó hasta el punto de llegar cerca de la ruptura. Los servicios de inteligencia soviéticos en el extranjero informaron a Andropov de que Reagan acaso estaba a punto de ordenar un ataque nuclear contra la URSS. Se sospechaba que las inminentes maniobras de la OTAN previstas para el 2 1 de noviembre podrían ser utilizadas como cobertura para atacar Moscú, y Andropov pensó que no tenía más alternativa que ordenar a sus fuerzas nucleares que entraran en estado de máxima alerta. Esta crisis, a diferencia de la de los misiles de Cuba, se mantuvo en secreto ante la opinión pública soviética y la norteamericana. Pero los políticos de ambas capitales sabían lo cerca que había estado el mundo de entrar en una tercera guerra mundial; estaba claro que se requería un liderazgo fuerte y clarividente para que tales incidentes no se repitieran.

En adelante, Andropov ya no pudo aportar ese vigor. Los médicos no podían hacer nada para impedir el agravamiento de su enfermedad y la frecuencia de sus apariciones en las reuniones oficiales disminuyó durante la primavera y el verano de 1983: sus colegas tenían que ponerse en contacto con él mediante cartas enviadas a la dacha donde convalecía. Así pues, el poder pasó a manos del segundo secretario del comité central, Chernenko, quien presidió el Politburó en ausencia de Andropov. A veces esta tarea también la desempeñó Gorbachov..

En 1983 la producción industrial fue un 5 por 100 más elevada que el año anterior, y la producción agrícola subió un 7 por 100. Aun así, durante su mandato Andropov no tuvo el tiempo suficiente para tomar las riendas de la política económica; era demasiado tradicionalista como para ser capaz de hacer mucho más de lo que logró. El enfermo renal Andropov fue sustituido en la Secretaría General por Chernenko, ya debilitado por un enfisema. Chernenko había ayudado a Andropov en sus campañas contra la corrupción de la administración.

Vladimir Putin mando crear una placa honorífica en honor a Andropov frente a la Lubianka