Site hosted by Angelfire.com: Build your free website today!

BIOTECNOLOGÍA HUMANA

 

 

Puesto que cada criatura es única, cada una posee una composición única de ADN. Cualquier individuo puede ser identificado por pequeñas diferencias en su secuencia de ADN, este pequeño fragmento puede ser utilizado para determinar relaciones familiares en litigios de paternidad, para confrontar donantes de órganos con receptores en programas de trasplante, unir sospechosos con la evidencia de ADN en la escena del crimen (biotecnología forense).
El desarrollo de técnicas para el diagnóstico de enfermedades infecciosas o de desordenes genéticos es una de las aplicaciones de mayor impacto de la tecnología de ADN. Al utilizar las técnicas de secuenciación de ADN los científicos pueden diagnosticar infecciones víricas, bacterianas o mapear la localización específica de los genes a lo largo de la molécula de ADN en las células.
El primer tratamiento exitoso en terapia génica fue en 1990, cuando se trató una enfermedad del
sistema inmune de niños llamada "Deficiencia de ADA". Células sanguíneas con los genes correctos de ADA fueron inyectadas al cuerpo del paciente donde produjeron suficientes células normales que permitieron mejorar el sistema inmune.
Hoy, la terapia génica esta tratando enfermedades tales como tumores cerebrales malignos, fibrosis quística y HIV.
Con esta técnica se pretende también reparar órganos, como por ejemplo un hígado cirrótico a partir de las pocas células sanas que le quedan, un par de ventrículos nuevos para reemplazar los efectos devastadores de un infarto, la regeneración de una mano amputada o disponer de una fuente inagotable de neuronas para corregir los efectos de enfermedades tan graves como el
Alzheimer o el Parkinson.
En estos momentos existen tres líneas de
investigación:
La clonación de células madre.: James Thonson, de la Universidad de Wisconsin (EEUU) descubrió en 1998 cómo obtener células madre a partir de un embrión humano. En el embrión esas células son las destinadas a formar todos los órganos del cuerpo, y estimuladas adecuadamente pueden reparar órganos dañados.
El inconveniente de este
método, es que el embrión de partida debe ser un clon del paciente. La clonación humana suscita un gran rechazo y mas aún en este caso cuando un embrión de pocos días, que nunca va a ser implantado en un útero, es utilizado únicamente para este fin y después se destruye. Esto plantea grandes problemas éticos y religiosos.
La reprogramación de células adultas sin necesidad de clonar.
La empresa británica PPL Therapeutics está a la cabeza de esta técnica, que les salva de todos los escollos morales y legales que existen al respecto.
El esclarecimiento y manipulación del mecanismo genético que dispara la formación de órganos y extremidades en el embrión. En esta técnica nos encontramos con un
español, Juan Carlos Izpisúa, que dirige un laboratorio en el Instituto Salk de La Jolla (California). El mecanismo consiste en determinar la relación existente entre dos familias de proteínas (llamadas Wnt y FGF) cuya unión en forma de parejas dispara la formación de un determinado miembro. Una pareja concreta formada por un miembro de Wnt y un miembro de FGF dispara la formación de un brazo, otra pareja distinta dispara la de una pierna, otra la del hígado, etc.
El ser humano sólo tiene activas estas parejas cuando es un embrión, pero anfibios como el axolote mexicano las tiene activas toda la vida, por ello pueden regenerar sus miembros amputados.
La investigación de Izpisúa está encaminada a encontrar la forma de reactivar estas parejas en los humanos adultos.

Genoma humano
Desde el siglo pasado, investigadores de todo el mundo no han cejado en su empeño de descifrar el
lenguaje de la vida, cómo unas mismas características pasan de una generación a la siguiente. Para entender este lenguaje es esencial comprender la estructura de un organismo vivo y cuál es su estructura.
Todos los seres vivos estamos compuestos por células. En el núcleo o centro de cada célula, hay muchas parejas de
cromosomas, que desplegados muestran el ADN, que está formado por largas cadenas de cuatro bases, Adenina, Citosina, Timina y Guanina, llamadas bases nucleótidas, que compartimos todos los seres vivos.
Estas bases se unen entre sí formando cadenas, de las cuales, algunos trozos se denominan genes o segmentos con la suficiente
información para que las células produzcan proteínas.
El ADN contiene toda la información necesaria para que las células produzcan cada proteína de un ser vivo y por lo tanto, es el responsable de las características del ser. El ADN transmite esta información hereditaria de una generación a la siguiente.

El gran descubrimiento
El pasado día 12 de Febrero de este mismo año, se hizo público uno de los mayores descubrimientos de la
historia de la ciencia y de la medicina: la presentación del mapa genético por los dos equipos de investigación que trabajaban en el Proyecto Genoma Humano (en adelante PGH) desde hacia una década.
Estos dos equipos son Consorcio Internacional Genoma Humano, integrado por 20
grupos de diferentes países (entre los que no está España) y la empresa privada Celera Genomics.
Por PGH se denomina a una multitud de subproyectos desarrollados en diversos centros de investigación de diferentes países, encaminados a obtener la secuencia completa de toda la información genética humana contenida en los cromosomas.
Los tres
objetivos del PGH eran (puesto que ya se ha conseguido):
· La creación de
mapas genéticos (con el fin de identificar cuáles son los genes existentes).
· El desarrollo de
mapas físicos (con el fin de situar a los genes en los cromosomas).
· La determinación de la secuencia completa del genoma humano.

Este proyecto se inició, oficialmente en 1990, y por entonces se creía que el genoma podría tener alrededor de 100.000 genes. El borrador ha demostrado que disponemos de 30.000 a 40.000 genes, menos de la mitad de lo que se creía.
Aunque el mapa genético es, oficialmente, una obra conjunta de la
empresa Celera y el Consorcio Público, cada uno de ellos cuenta con una versión propia. La principal beneficiada por el reciente logro científico es Celera. Su fundador, Craig Venter participó durante tres años en el Instituto Nacional de Salud, subvencionado por el Gobierno Estadounidense, tras los cuales, decidió en 1988, abandonarlo, dejando en la estacada al director, Francis Collins, y fundar su propia empresa. Craig lanzó la noticia de que en el 2001 tendría la descodificación del genoma humano, su ex jefe, Collins se quedó de piedra, puesto que sus resultados no se esperaban hasta el 2005.
Analistas del sector, aseguran que
el trabajo de investigación desarrollado por Celera, es mucho más rico y complejo que el realizado por los científicos del sector público. Aprovechando esta circunstancia, no ha tardado en poner a disposición del público en Internet la secuenciación, pero de forma ininteligible, por lo que sólo podrán acceder a su base de datos a aquellas compañías biotecnológicas que estén interesadas en ella, previo pago, claro está, de 900 millones de pesetas.

El negocio de los genes.
Empresas farmacéuticas de la categoría y la importancia como Pzifer o American Home Products, podrían estar pagando hasta 2.700 millones de pesetas por los archivos genéticos de Celera, que ha de recuperar todo lo invertido en este descubrimiento, y no piensa dejar pasar la oportunidad de llenarse los bolsillos.
Todas aquellas
empresas que dirigían sus investigaciones al descubrimiento del mapa del genoma humano han de cambiar su actividad, puesto que Celera se les ha adelantado. Ya ha pasado la hora de las empresas meramente genómicas. Estas empresas pueden desarrollar herramientas de lectura del genoma, especializarse en el análisis de proteínas (empresas denominadas proteómicas) o dar el salto a la producción de fármacos. Esto es lo que debe hacer también Celera, ya que de lo contrario perderá el interés y la confianza de sus accionistas.
España está situada a la cola de esta industria. Hay muy pocas sociedades biotecnológicas y uno de los principales motivos de su escasez es la falta de inversión, tanto pública como privada.
Otra de las industrias que se va a ver muy beneficiada son las empresas bioinformáticas. La rapidez en la consecución de nuevos medicamentos va a depender de la
velocidad de interpretación de las secuencias genéticas y las relaciones de las proteínas. Son necesarios mejores programas informáticos y ordenadores más potentes para poder tratar las enormes bases de datos generadas por esta industria. Empresas como Rosetta, Informax o Lion Bioscience compiten por la elaboración de software de lectura y interpretación de las secuencias genéticas.

Patentar la vida.
Una de las consecuencias del descubrimiento de la secuencia del genoma humano es la problemática surgida en
torno a la viabilidad y la conveniencia de patentar los genes humanos.
En la actualidad el marco jurídico al que hacen referencia todos los requisitos de patentabilidad industrial de ámbito internacional el es definido en el denominado Convenio de Munchen y en el caso
Español en la Ley 11/1986, de 20 de Marzo, de Patentes.
Toda invención ha de cumplir con unos requisitos que justifiquen su
registro como tal a través de una solicitud de patente. Entre ellos está el de novedad y el de aplicación industrial.
Es necesario distinguir entre invento, que es susceptible de ser patentado y descubrimiento, que no lo es. Gran parte de la discusión gira en
torno a la aplicación de estos criterios al material genético.
La identificación de secuencias de ADN debe comprenderse dentro de la categoría de los descubrimientos y éstos, como es sabido, no son patentables.
Los
derechos de patentes norteamericano y europeo difieren en aspectos esenciales, lo cual impide establecer criterios claros y homogéneos a la hora de aceptar o rechazar solicitudes de patente:
En EEUU se considera aceptable la patentabilidad de los productos de la naturaleza así como los
procedimientos de obtención de éstos, siempre y cuando el producto en cuestión no se haya logrado con anterioridad.
En
Europa, la Oficina Europea de Patentes ha establecido criterios más restrictivos que los aplicados habitualmente en EEUU ante la aceptación de solicitudes de patentes de material genético, aunque en los últimos años ha ido ganando fuerza corriente menos restrictiva y más proclive a aceptar este tipo de solicitudes. De esta forma se desdibuja la frontera entre invento y descubrimiento.
En España, la
Ley de Patentes establece que sólo son patentables las invenciones (artículo 4), por lo que identificación de secuencias de ADN no son susceptibles de patente. Entonces, ¿son patentables los procedimientos llevados a cabo para su descubrimiento?
Si este
procedimiento puede calificarse como de "invención" sería posible, siempre y cuando cumpla con los requisitos del artículo 5, es decir siempre que su publicación o explotación no sea contraria al orden público o a las buenas costumbres, que no suponga una raza animal, etc.
Además, la
constitución española establece en su artículo 10.1 que
:La dignidad de la
persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás, son fundamento del orden político y de la paz social.

En este tema aparecen dos posturas enfrentadas:
· Gran parte de la
comunidad científica y bioética, y de las organizaciones no gubernamentales (ONG) especializadas son contrarias a la patentabilidad.
· La otra parte de la
comunidad científica, junto a la de la industria privada a través de gigantescas inversiones, está dispuesta
a aceptar tal práctica.
Entre los argumentos esgrimidos por las
ONG podemos señalar:
· La concesión de patentes sobre seres vivos supone la apropiación de una parte de ella para su explotación, reduciendo la relación de la
sociedad con la naturaleza a meros intereses económicos.
· Los derechos de una
persona a decidir sobre su propio cuerpo y su vida se verían gravemente dañados si los seres humanos, partes de su cuerpo, sus rasgos físicos y psicológicos, y la información genética pueden convertirse en propiedad exclusiva del titular de una patente.
· Los animales estarán expuestos a nuevas formas de sufrimiento y se convertirán en auténticas "fábricas" animales para la producción farmacéutica.
· La
libertad para publicar y el libre intercambio de descubrimientos está desapareciendo ante la necesidad de mantener en secreto la información con vistas a la solicitud de una patente.
· Los países del tercer mundo se encontrarán con muchas dificultades para acceder a la información científica y a la transferencia de tecnología.

Entre los argumentos de los que están a favor cabe destacar:
· La prohibición en el patentamiento de invenciones génicas (incluidas las secuencias génicas) comportaría inevitablemente que las empresas, o cualquier parte, interesadas en emplear
el conocimiento para crear productos se enfrentaría al secreto comercial, lo cual haría mas lento el avance científico en detrimento de la comunidad investigadora en su conjunto.
· Los antibióticos han sido patentados durante años sin las exigencias aplicadas a las secuencias de ADN, y sin embargo son también producidas por organismos vivos. Por ello si
una empresa encuentra un organismo y a partir de él elabora un método para fabricar un producto y usarlo, es clasificado como una invención, y por lo tanto susceptible de patente.