Los mecanismos alternos para la solución de controversias existen desde los inicios mismos del sistema jurídico mexicano. En un principio se abocaron al ámbito del derecho civil y mercantil. Actualmente se han extendido a todos los ámbitos del derecho, como por ejemplo: los servicios financieros, los servicios médicos y demás ámbitos de la actividad económica en México.
La suscripción de los tratados de libre comercio por parte de nuestro país han motivado que los medios alternos tengan un nuevo empuje, como medios efectivos para acercar a los ciudadanos a la justicia.
En un entorno de mayor participación ciudadana en las decisiones del gobierno, así como una mayor especialización de las áreas del conocimiento jurídico, obliga a mejorar la calidad de la justicia que exige la ciudadanía.