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Guión Literario:

 

Escena 1- interior- pasillo del hospital o sala de espera- día:

 

(Aclaración: esta primera escena es de una estética fundamentalmente monocromática). En el largo y blanco pasillo de un hospital, espera sentado un MUCHACHO. Vestido con una camisa blanca y pantalones negros, de cabello oscuro y asimétrica nariz aguileña, rasgos hundidos y quebrados (casi geométricos), espera, sumido en la lectura de un cuaderno de páginas blancas, con la cabeza gacha y una expresión entre incierta y sombría. Sus ojos (que no pueden verse en un primer momento, al estar su cabeza inclinada) son el rasgo más notorio: ojos de un color lavado, azul pálido.  (Plano general, referencia del reloj, agudo contrapicado en dirección oblicua al MUCHACHO sentado) Sobre su cabeza, un reloj redondo sobre la pared de fríos azulejos, parece estar paralizado. El tiempo se dilata horrorosamente, se desliza como en un cuentagotas. El MUCHACHO está sumido en sus pensamientos, haciendo caso omiso de la realidad exterior, de los confusos murmullos que lo rodean (y sobre todo, como aclaración extradiegética, de nosotros espectadores). Pasa una de las páginas del cuaderno en blanco y prosigue su lectura.

Unos pasos de tacón resuenan metálicamente en el piso gris. Una ENFERMERA (de aproximadamente cuarenta años) se acerca lentamente con una JOVEN, en brazos. Los ruidos de tacón comienzan a dar lugar al sonido de una tempestad en el mar, las olas rugiendo contra las rocas.

El MUCHACHO no se inmuta ante las nuevas dos presencias que irrumpen en la soledad gélida de la sala de espera. La JOVEN camina envuelta en una bata gris, tiritando de frío, abrazada a la ropa. Tiene el pelo recogido, sin maquillaje, una expresión de indeleble terror en su rostro, sus labios morados por el frío. La ENFERMERA, inexpresiva, la ayuda a sentarse en el asiento contiguo al MUCHACHO.

El MUCHACHO levanta sus ojos de la lectura, sutilmente, para dirigirse de reojo a su nueva compañera. Los rugidos de las olas aumentan, lo envuelven todo. La JOVEN tiene los ojos clavados en el MUCHACHO, su mirada, temerosa, implora compasión.        

 

Escena 2- exterior- jardín- día:

 

De repente, una imagen completamente distinta aparece ante nuestros ojos. El hombro desnudo de una JOVEN en primer plano, un edénico jardín de vívidos colores puede verse de fondo (desenfocado, los colores se confunden). Comienza a sonar la exaltada voz de un cantante de ópera. Manos de mujer toman la mitad de una naranja y la estrellan contra el hombro, como si la estuviesen exprimiendo. El jugo de la naranja comienza a chorrear por el hombro de la mujer.

 

Escena 3- interior- pasillo del hospital o sala de espera- día:

 

Las manos del MUCHACHO tiemblan, comienzan a arrugar las hojas del cuaderno. (Plano general, referencia del reloj, agudo contrapicado en dirección oblicua al MUCHACHO sentado) Vemos al MUCHACHO, cabizbajo, temblar suavemente (como si fuera preso de una extraña e inexplicable convulsión) mientras la ENFERMERA se aleja lentamente tomando a la JOVEN. El personaje temblando, en sufrimiento, musitando ininteligibles palabras (como si padeciera el mismo frío de la JOVEN anterior) busca con dificultad en uno de sus bolsillos un pañuelo blanco. Continúa gimiendo mientras se anuda lentamente el pañuelo en la cabeza, cubriéndose sus ojos. Ahora lo vemos con los ojos vendados, sin dejar de murmurar.

La imagen es interrumpida por un abrupto plano negro. 

 

Escena 4- interior- consultorio médico- día:

 

El MUCHACHO se encuentra tendido, boca arriba, en una camilla de metal, con los ojos perdidos y bien abiertos. La habitación está casi en penumbras, hasta que de repente, se enciende una luz fluorescente que invade la totalidad de la habitación desierta. El MUCHACHO continúa inmutable, con los ojos fijos en el techo de la habitación y la boca semiabierta, como si estuviera en un extraño trance. Lentamente, eleva su brazo izquierdo con dificultad (como si apenas pudiera soportar el peso de éste) y extiende su mano temblorosa en dirección a las aspas del ventilador, que se mecen monotónamente en el centro de la habitación.

Entra en la habitación el DOCTOR, un hombre de inexpresivo rostro y pulcro delantal blanco. El MUCHACHO continúa con los ojos rígidos, clavados en el techo, cruzando sus manos trémulas sobre su pecho, como si tratase de proteger algo allí dentro que intentase salir.

 

DOCTOR (dirigiéndose a su escritorio, sin mirar al MUCHACHO en ningún momento)

-Le ruego me disculpe la demora. Ahora sí, podemos empezar el papeleo.

 

Se acomoda en el escritorio y ordena unos papeles sobre la mesa. En alguna parte del hospital comienza a escucharse el sonido del tono suspendido de un teléfono, el sonido crece progresivamente como una presencia invasora.

 

DOCTOR (inmutable)

-¿Nombre?

 

El MUCHACHO, con los ojos petrificados y las manos presionando contra el pecho, abre la boca pero no emite sonido. Sólo se escucha el tono suspendido del teléfono. Impasible, el DOCTOR lo anota todo.

 

DOCTOR

-¿Edad?

 

El MUCHACHO contesta, pero no se oye la respuesta. El tono del teléfono se acrecienta aún más.

 

DOCTOR

-¿Ocupación?

 

El MUCHACHO mueve los labios, gesticula brevemente, pero no se oye respuesta. El DOCTOR, sin mirarlo, asiente en todo y continúa escribiendo.

 

DOCTOR

-Bueno, ya está. Fin de la parte formal.

 

Esboza un intento de sonrisa que apenas llega a verse como una gélida e inhumana mueca. Por primera vez levanta la cabeza para ver a su paciente. Vemos un primer plano (muy cerrado) del MUCHACHO de frente (tomado desde arriba), con los ojos pálidos y vidriosos bien abiertos, enterrados en profundas ojeras, su cara está contraída y paralizada por la angustia. Parpadea con dificultad. Tiene el aspecto de un hombre muy enfermo.

El DOCTOR cambia bruscamente la sonrisa y deja entrever preocupación en su rostro ensombrecido. Se levanta del escritorio con un manojo de papeles.

 

DOCTOR (esquivándole la mirada al MUCHACHO)

-No importa que lea todo esto. Le voy a ahorrar el trabajo. Firme aquí y aquí para autorizar el estudio.

 

Le sostiene el manojo de hojas y una lapicera. El MUCHACHO, sin moverse de su posición, eleva su temblorosa mano izquierda con dificultad para tomar la lapicera, la mano derecha se levanta después, siendo la que definitivamente toma la lapicera (la mano izquierda cae en su lugar). El único rincón blanco de la última hoja (poblada de diminutas letras) es llenado con un nombre escrito de forma nerviosa: “SALVADOR”.

Entra en la habitación, la ENFERMERA que vimos antes con la JOVEN, lo ayuda a incorporarse, a sentarse en la camilla. La ENFERMERA muestra algo de amable compasión de rutina para con SALVADOR.

 

ENFERMERA (gritando a la puerta)

-¡PERRIAULT! ¡PERRIAULT!

(Se dirige a SALVADOR, sonriente) No te preocupes, corazón, vas a ver que todo este trámite es cosa de nada. Ahora vas a conocer a este otro chico, un chico como vos, que se operó el año pasado. Está en rehabilitación ahora... (interrumpe para saludar) ¡Hola! ¡Hola PERRIAULT!  

 

Entra en la habitación un joven apenas mayor que SALVADOR, vestido de traje y sombrero. Saluda efusivamente a la ENFERMERA. La ENFERMERA lo presenta ante SALVADOR.

 

ENFERMERA

-PERRIAULT, este es... (silencio)

 

Por primera vez, se escucha la clara voz de SALVADOR, esbozando una débil sonrisa enfermiza.

 

SALVADOR

-SALVADOR.

 

ENFERMERA

-SALVADOR... sí... Va a tener la misma operación que vos tuviste el año pasado. (Mirando a SALVADOR) Ahora, PERRIAULT tiene que ver al DOCTOR cada cuatro meses. ¡Pero qué progresos tuvo, desde el año pasado a ahora!

 

PERRIAULT, amable, se acerca a saludar a SALVADOR, dándole la mano izquierda. SALVADOR primero le tiende su mano izquierda e intenta estrecharle la mano, pero luego cambia rápidamente a su mano derecha.

 

PERRIAULT (sonriente)

-No te preocupes, SALVADOR. Todo va a salir bien.

 

SALVADOR continúa sacudiéndole la mano, sin dejar de mirar con una tímida sonrisa a PERRIAULT.

 

 

DOCTOR (en off)

-PERRIAULT JOSÉ.

 

PERRIAULT mira, algo incómodo, la mano de SALVADOR que lo continúa sujetando. SALVADOR, excusándose avergonzado, saca su mano derecha y la sujeta con su mano izquierda.

 

PERRIAULT (secamente, con una mueca incómoda más que una sonrisa)

-Gracias.

 

La ENFERMERA se lleva a SALVADOR fuera de la habitación.

 

Escena 5- interior- pasillo de hospital- día:

 

La ENFERMERA conduce a SALVADOR a través de un estrecho pasillo. SALVADOR le dirige una última lánguida mirada a la puerta del consultorio que dejó. De lejos, el DOCTOR y PERRIAULT lo miran con extrañeza. PERRIAULT lo saluda efusivamente, sacudiendo el sombrero de su cabeza. La cabeza misma de PERRIAULT es el sombrero que se eleva con su mano.

SALVADOR continúa caminando con la cabeza gacha, pasando por al lado de una extraña ANCIANA, sentada en un oscuro rincón del pasillo.

 

ANCIANA (débilmente)

-No te rindas.

 

SALVADOR y la ENFERMERA continúan caminando.

 

Escena 6- interior- consultorio oculista- día:

 

SALVADOR está sentado en una silla, de frente. Unas manos le colocan una venda ladeada sobre su ojo izquierdo. Su ojo derecho, nervioso, va de un lado para otro. Sus manos tamborilean nerviosamente. Entra en el cuarto un DOCTOR, con delantal blanco, y se dispone a acomodar unas placas sobre la pared. Las manos de SALVADOR continúan temblando, inquietas. Comienza a escuchar vagos ecos y murmullos que lo llaman. Disimuladamente, SALVADOR levanta un poco su venda desde abajo.

 

Escena 7- interior- habitación blanca- día:

 

(Visión subjetiva de SALVADOR) Unas manos de mujer levantan suavemente la venda de los ojos de SALVADOR. Vemos como dos MUJERES, riendo, se le acercan, y una de ellas, le extiende sus labios color rojo furioso.

La MUJER intenta besar a SALVADOR, pero entre ellos se interpone una capa de plástico. Los labios de la MUJER chocan contra el plástico, sin llegar a tocar el rostro de SALVADOR.

 

Escena 8- interior- consultorio oculista- día:

 

El DOCTOR pasa por al lado de SALVADOR y le acomoda la venda correctamente sobre el ojo izquierdo. Hay unas placas colgadas en la pared, en donde se visualizan hileras de letras de distintos tamaños.

 

DOCTOR

-A ver... (mirando unos papeles)... SALVADOR... Me vas a decir que letras ves.

 

SALVADOR piensa unos segundos y va respondiendo tímidamente.

 

SALVADOR

-“a”... “e”... “c”... “r”...

 

Vemos pasar cada una de las respectivas letras. El DOCTOR asiente, mirando los papeles. En ellos hay escritas palabras y frases como “disfuncionalidad”, “trastorno”, “fobia social”.

 

SALVADOR

-“x”... “d”... “f”...

 

DOCTOR (lo interrumpe)

-Muy bien, SALVADOR. Ahora el otro ojo.

 

Le cambia la venda de lugar, cubriéndole el ojo derecho.

 

DOCTOR

-Ahora quiero que me digas que letras ves.

 

Escena 9- PLANO INSERT:

 

Dos bocas se besan apasionadamente, reventando una frutilla en el medio del beso.

VOZ DE MUJER (off)

-No importa lo que los demás te digan... los cielos siempre son verdes y las nubes, violetas”.

 

Escena 10- interior- consultorio oculista- día:

 

El DOCTOR se deja caer con preocupación en la silla, echándose hacia atrás. SALVADOR lo mira de reojo, algo confundido y se cubre ambos ojos con la venda. La imagen se diluye en un plano negro, sólo se escucha la ahogada respiración interna de SALVADOR.

 

DOCTOR (off)

-Mi hijo, estás ciego.

 

Escena 11- interior- pasillo de hospital- día:

 

SALVADOR, cabizbajo y lánguido, camina acompañado por la ENFERMERA.

 

SALVADOR (off)

-¿Por qué me confirman lo que yo sabía hace tiempo?

 

En el pasillo se encuentra sucesivamente, sentados en las sillas, a la ANCIANA, a la JOVEN del comienzo y a PERRIAULT. Los tres lo miran extrañados. La cámara alterna con breves subjetivas del recorrido. En la última subjetiva, llegamos al tramo final del pasillo para encontrar sentado a SALVADOR, con las manos hundidas en la cara y unos papeles apoyados en la silla contigua. En uno de esos papeles dice: “diagnóstico: ceguera parcial en el ojo izquierdo- se recomienda urgente intervención quirúrgica y tratamiento pos-operatorio”; se leen algunas palabras como “intervención”, “ojo”, “avanzada”. En uno de los papeles hay un esquemático plano del ojo izquierdo, sobre el cual SALVADOR comienza a dibujar una gigantesca letra “A” sobre la parte del iris.

Se le acerca un HOMBRE MAYOR, calvo, de anteojos, que lo mira con una mezcla de ternura y compasión.

 

HOMBRE

-¿Qué estás dibujando, SALVADOR? (se inclina para ver mejor el dibujo)

 

SALVADOR (devolviéndole una cierta ternura en la mirada, apagada por las ojeras)

-Una estrella, papá.

 

El PADRE se echa hacia atrás, con aire preocupado, dirigiéndole una mirada inquieta a la MUJER que tiene al lado, una MUJER MAYOR, exageradamente maquillada, con la cara contenida en angustia.

 

Escena 12- PLANO INSERT:

 

Es una imagen casi inmóvil de SALVADOR con sus PADRES a los costados. Los tres tienen una sombría expresión seria y grave, casi tétrica. La imagen es similar a una tradicional fotografía familiar, pero hay un elemento latente, algo inexplicablemente perturbador que invade la fotografía. Hay una placa debajo de ellos con la inscripción “MIS PADRES”.

 

Escena 13- interior- consultorio médico- día:

 

(Aclaración: esta escena está pensada para ser tratada estéticamente como una entrevista documental, en la que la cámara asume un personaje concreto, encarnándose en el rol de interlocutor)

 

ENTREVISTADOR (off)

-¿Hace mucho que empezó a dar signos de enfermedad?

 

La MADRE abre la boca para hablar, pero el PADRE la interrumpe. Mientras el PADRE habla, la MADRE se retoca el ojo con el pañuelo (no se sabe si se está corrigiendo el maquillaje o se está secando una lágrima).

 

PADRE (serio)

-Siempre fue un chico especial. En la escuela era muy creativo, muy inventivo. Sí, un buen chico. Nunca trajo muchos problemas. Muy tímido, muy callado. Nunca una novia, nunca un amigo. Y nunca nos deja saber que le pasa, imposible. Vive solo. Nos dimos cuenta de que escondía la enfermedad, nos evitaba. Cuando lo veíamos a veces era inaccesible, no nos contaba nada y otras veces desvariaba tanto que a ALICIA y a mí nos daba miedo...

 

MADRE (interrumpe)

-Ya nos estaba dando miedo. La última vez que lo vimos...

 

Escena 14- PLANO INSERT- interior- consultorio- día:

 

Plano cerrado de SALVADOR con la cara manchada de pintura.

 

ENTREVISTADOR (off)

-¿Así te vestís siempre?

 

SALVADOR (con naturalidad)

-Cuando es una ocasión importante. Me quería vestir bien para el cumpleaños de la tía Ale.

 

Escena 15- interior- consultorio- día:

 

ENTREVISTADOR (off)

-¿Qué podría pasar si no se somete a la intervención? ¿Cuáles son los riesgos si no se opera inmediatamente?

 

PADRE (con el ceño fruncido)

-Podría quedarse ciego de los dos ojos, sabe?. Digo totalmente ciego. Completamente solo.

 

Un incómodo silencio termina definitivamente la entrevista. Se escuchan los sollozos reprimidos de la MADRE.

 

Escena 16- PLANO INSERT:

 

Imagen de una ecografía.

 

Escena 17- PLANO INSERT:

 

Una tijera corta un cordón.

 

Escena 18- interior- sala de espera- día:

 

SALVADOR aguarda sentado. Lo llaman.

 

Voz (off)

-SALVADOR... (la voz es interrumpida por el sonido del mar)

 

Los PADRES se levantan con él. Antes de entrar al consultorio, SALVADOR vuelve la cabeza hacia atrás. Un NIÑO sostiene un corazón rojo con miedo. Una MANO ADULTA tironea del corazón.

 

Voz ADULTO (off)

-Vení, vení.

 

NIÑO (enojado)

-No, no quiero. No quiero.

 

La MANO intenta sacarle el corazón, pero el NIÑO se aferra a él con fuerza.

 

Voz ADULTO (off)

-Vamos, damelo.

 

NIÑO

-No... no... es mío!

 

Siguen forcejeando.

 

Voz ADULTO (off)

-Damelo, es sólo un ratito, lo quiero.

 

NIÑO

-No, lo vas a romper.

 

Escena 19- interior- consultorio médico- día:

 

Los PADRES toman asiento. SALVADOR está acostado en una camilla. Un DOCTOR de delantal blanco y pétreo semblante, está sentado detrás del escritorio; a su izquierda y derecha, respectivamente, se encuentran el OCULISTA y el otro DOCTOR.

 

DOCTOR (gravemente)

-¿SALVADOR?

 

SALVADOR (en off, con un hilo de voz)

-¿Sí?

 

Vemos a SALVADOR recostado, con sus ojos azules casi traslúcidos, su cara tallada en honda tristeza.

 

DOCTOR

-¿Qué vas a hacer, SALVADOR?

 

Silencio. Su MADRE intenta hablar, pero el DOCTOR la frena con la mano.

 

DOCTOR

-Tenés que decidir, SALVADOR.

 

SALVADOR continúa con los ojos perdidos en el techo, aguados por la melancolía.

 

Escena 20- interior- cuarto de baño- noche:

 

SALVADOR, vestido de traje negro, está recostado sobre una bañera llena de agua. El cuarto está pobremente iluminado con una débil e intermitente lámpara. SALVADOR, hundido en el agua, está acostado, plegado en sí, en posición fetal. Entrecierra sus ojos y junta sus manos, buscando resguardo en sí.

 

Escena 21- PLANO INSERT:

 

Imagen de una ecografía.

 

Escena 22- interior- consultorio médico- día:

 

Sus PADRES, preocupados, dirigen sus interrogantes miradas al inmóvil SALVADOR.

 

DOCTOR (subiendo la voz)

-No tengo todo el tiempo del mundo.

Es sólo una firma en la que autorizás la operación.

 

SALVADOR continúa mirando el techo.

 

Escena 23- interior- cuarto de baño- noche:

 

(La imagen se ve de cabeza, al revés, como si coincidiera con el techo que está mirando SALVADOR en el plano anterior). Volvemos a la imagen de SALVADOR tendido sobre la bañera, en posición fetal. Se repliega aún más sobre sí mismo.

 

SALVADOR (off)

-Me siento atacado.

 

Escena 24- interior- habitación blanca- día:

 

En un cuarto completamente blanco, vemos a SALVADOR llorando arrodillado, apoyando la cabeza sobre las caderas de una blanca estatua desnuda. Su cara está enrojecida, desgarrada por el llanto (el sonido es primitivo y descarnado, reducido a la fragilidad de un niño indefenso). Se aferra a las caderas y al pubis de la estatua (se lo ve en contrapicado) y se acurruca en el hueco de la cintura.

 

VOZ (off)

-Vamos, tenés que ir.

 

SALVADOR (hundiendo su cabeza más aún en la cintura de la estatua)

-¡No! ¡No! ¡No quiero!

 

Su llanto se torna aún más intenso y doloroso.

SALVADOR (negando violentamente con su cabeza)

-¡No quiero! ¡No quiero!

 

Primer plano a los ojos de SALVADOR, cerrados con fuerza, brotan borbotones de lágrimas calientes. En otro primer plano, vemos los ojos claros y calmos de SALVADOR, de los cuales proviene una suave voz.

 

SALVADOR (con tranquilidad)

-Tenés que ir.

 

SALVADOR intenta aferrarse a la estatua con sus pocas fuerzas. Cae a los pies de la estatua, llorando.

 

 

SALVADOR (en llanto)

-No quiero... no quiero... estoy tan solo.

 

Trepa hasta la cintura de la estatua y apoya su rostro, enrojecido por las lágrimas secas, sobre ella.

 

SALVADOR

-Estoy tan solo.

 

Tirado en el suelo, con las últimas fuerzas que le quedan, exhala un suspiro atragantado por las lágrimas.

 

SALVADOR (off):

-Quisiera no olvidarme, no perder todo esto. Pero después, después no voy a recordar nada. Voy a ser otro.

 

(Fundido a...)

 

Escena 25- interior- consultorio- día:

 

El DOCTOR asiente con la cabeza a los PADRES. Con una sonrisa aliviada, éstos abandonan la habitación. Antes de irse, el PADRE pasa por al lado de SALVADOR (que permanece inmóvil, con la mirada perdida).

 

PADRE (sonriendo)

-Vas a ser feliz, hijo.

 

SALVADOR, sumido en su universo interior, continúa mirando el techo. Escuchamos una puerta que se cierra. Vemos los ojos azules de SALVADOR en primer plano, que se entrecierran al cerrarse la puerta.

Una MANO le tiende una venda censurándole el ojo izquierdo.

 

SALVADOR (off)

-“No importa lo que los demás te digan. El cielo siempre es verde y las nubes, violetas”.

 

(Lento fundido a negro).

 

FIN