Poesía MSN |
Libro de Visitas
Sandra Crisosto
Reconcomio
Hasta el Alba
Reconcomio
Aún estalla en mi mente el recuerdo de tus ojos;
Agua cristalina de mi amor profundo.
Nostalgia infinita de agua salada,
Despiadado viaje al rincón de mis memorias.
No olvidé tus labios embalsamando tu rostro,
No he olvidado tus ojos: luz de eterna juventud,
De inmensidad dormida, fulgor de sol,
De agua de vida en los bosques de fuego.
Siempre amé la rapsodia emanando de tu sombra,
Siempre miré con ojos de miedo tu fiel desprecio
Y ahora retornas con aurora arrolladora,
Con estruendo de luces cósmicas.
Pero ¿para qué respiro si no puedo respirar tu aroma?
¿Por qué vivo si no puedo estar en tus ojos?
¿Por qué en cada latido se llenan de sangre mis venas
Si tus venas tienen agua helada?.
Pronuncio tu nombre y el alma destrozada
Golpea al suelo al tiempo que caen las estrellas,
Las aves del invierno revolotean sintiendo mi angustia,
La luna se llena de galas y el mar colma sus sótanos de dolor.
Pero no soy capaz de mirarte si tus ojos no lo permiten,
Una palabra tuya y los sonidos del pasado me ahogan.
Me descarnan, me envenenan, me matan
Y en la nube absorta se extingue la luna.
Pero ahora el daño se esconde bajo la montaña,
Desde lejos llamaré al monumento perdido de tus besos,
Al eléctrico trueno de tus caricias épicas,
A la flama intensa de tus pupilas húmedas.
Llamaré al viento para encontrar el lugar remoto
Donde se oculta tu voz lírica,
Donde la marea sube hasta llegar al firmamento,
Donde la Diana se quebranta y los polvos siderales brillan.
Te buscaré donde la esencia se desarma en hojas
Y el espíritu sangra herido por flechas de tu aroma;
Pabellón de fusiles, báculo de perenne magnanimidad,
Muero intrusa en la duda de tu crepúsculo.
Me despido llamando una vez más a tus ojos,
Llenando de torrentes de recuerdos mis pasos,
Saboreando tu agridulce presencia en mi memoria apagada;
Un adiós y dormiré entre el anonimato del confinamiento.
Arriba
Hasta el Alba
Calidoscópica luz entre los pliegues de mi almohada y mis mejillas mojadas de pensamientos, el desprendimiento astral me
lleva hasta tu respiración nocturna.
Calmada y acompasada, la pureza transparente de tus sentimientos me deja ver tus sueños, mañana quizá alguien más los
verá, pero hoy yo estoy contigo, tal vez mis húmedas huellas sean borradas por otros pies, alguien más pise sobre
ellas
Hoy yo estoy en tus ojos; frescos y dulces como madrugada, una sola caricia tuya corta el aire de mis pulmones, en tu
brillo no existe el tiempo, tu guitarra llora y mis fantasías renacen, iluminas mi esencia, yo abrazo tu aroma, toco tu
sangre, veo tu calor, siento tu mirada
En tus sienes se mezclan los tonos de mi vida, mi energía se agota y muere sin el éxtasis de tu boca, se nubla sin el
torrente de tu piel, mis ilusiones se funden en la chispa de tu ternura envuelta, de tu luz interna.
La taciturna melodía del crepúsculo hiere mi locura derramando lágrimas de hielo y sal, escucho tu silencio y la
música de esta noche desencaja mi ser, el fulgor de nuestro encanto llena el abismo cronológico que tanto alarde no
merece, nada importa, sólo mi mano entre la tuya, sólo mis labios en los tuyos, mi alma en tu interior.
Un destello solar y tengo que volver a mi propio aliento, dejar en ti los acordes de la sinfonía de mi universo,
regresar en el relámpago del lucero infinito, en la llama misteriosa del amor
Estoy en mi cuerpo, de nuevo, y prefiero que estés en mí, sobresalto de luna dormida, tu espíritu me pertenece, mi
alma y corazón son tuyos.
Arriba
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