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                  Poesía MSN | Libro de Visitas



Rodrigo Alfonso

    Sobre el autor

    200702
    Gemido Quieto
    El Pacífico
    Espuma del Génesis
    Característico
    Descanso Sabroso del Porvenir
    Después
    El Pacto Secreto de los Ojos
    La Escuadra Libertadora
    La Cicatriz de la Gota
    Polvo de Ocaso
    Asia
    Sinopsis
    Protagonistas
    Pubertad
    Del Terrible Problema de las Sugestiones
    Bautismo
    Misericordia/Hartos de Soñar y Despertar
    Virgen con el Niño y Santos
    Quasi un Madrigal
    Viejos y Niños
    La Sirena
    Cold Blooded Old Times
    De Repente
    Yo Soy el Ladrón





Sobre el autor

Nombre: Rodrigo Alfonso
Nacionalidad: chileno
Fecha de nacimiento: 17/05/1976
E-mail: coldplay_84@hotmail.com

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200702

Sería mentira decir que no escuchamos la lluvia,
Decir también que en verano no sudamos.
¿Acaso un ciego es feliz porque no ve?
¿Acaso nuestro olfato no nos sirve?
¿Acaso esta noche podríamos escribir
Los versos más infames?
Versos incómodos.
Emociones incómodas.
¿Acaso alguna emoción es cómoda?.

Me acuclillo e intento dormir sobre las hojas
Del patio, huyo del sol y en vano deseo adueñarme de las sombras.
Las hojas, el follaje, recuerdan vivos cuando
La niña los pisaba.
Cuando todos éramos eternos,
Cuando una mano sutil nos hacía
El bosquejo de la eternidad.
Pero ya no.
Ahora la mirada de lo eterno me da la espalda.

Las hojas, el follaje, recuerdan.
Y ya no está.

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Gemido Quieto

Me alumbra el tierno regocijo de verte en los pliegues de mis sueños
Y no imaginarte más como una alondra transparente
Que raspa y rasga y enturbia
Las aortas y carótidas escondidas en mi pecho,
Ahora sí, el mar no parece aparente.
Debes morir sólo después de que la luna se descascare última.
Un homenaje perdido y encontrado en tu cadera,
Es el último ahora, prometo no mostrarte más esto.
Pero entonces deja de alumbrarme, deja de arder,
Mírame a los ojos, tengo dos, tienes dos,
Abre tu boca, mueve tu boca, habla directo.

He seguido el rastro de los ángeles para darme cuenta
Que he perdido el tuyo,
Quizá pensarás que no te recuerdo, que no te pienso,
Pero ahora sí puedo decirte que te abrazo eterna
Aunque mis alas se quemen con el fuego del tiempo.

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El Pacífico

Silenciosa fue la noche de tus capullos vivos
Cuando el agua de mares vino a envolver con sus medusas
Blandas porciones de animal escurridizo y húmedo,
Palpitante y absorbente
Como una novela escondida bajo la almohada.

A mis remos decidida te aferraste, ante
La venida del tsunami de mis dedos.
A estribor una prenda lanzaste
Que alcanzó a rozar el espejo pálido,
El timón giró hacia el levante sin conducción de nadie,
¿Quién sopló bajo las arenas para encontrarse
Con una perla que brillaba de tanta espera?
Una maniobra vespertina te dejó mirando las corrientes calmas
Por el ojo de buey,
Y de lado, con tus nalgas despiertas, dejaste fría mi quilla
Así sin más.

Silenciosa fue la noche de tus capullos vivos,
Y me agarraste con tu anzuelo y de mis labios
Me llevaste hasta tu cesta, tu recipiente,
Y los juncos ardieron varias horas.
Tus espigas fueron más espigas entre mis dedos,
Las medusas se marcharon a océanos lejanos.
¿Fue en Octubre? ¿o en Abril?.

El eclipse final dejó escamas en nuestras memorias
Y las medusas llegaron a un ignoto y sonámbulo destino.

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Espuma del Génesis

Si me callo y no vengo y luego sostengo
Y tu lengua ociosa me unta con alegría
Y meto mi corazón entre tus dientes
Y me das golosa compañía,
Y tus manos magulladas por la prisa.

Manchaste mi cuerpo con tu sudor,
Y ahora sostengo tu alma en altura
Para que no se pegue a la mía.

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Característico

Un mes llega
Se hace presente
Trae noches, trae días,
Trae momentos.

Y detrás de una puerta: un volcán desnudo.

Tomaste mi mano y no pude decir
Lo que estaba escrito.

No pude decir
Quiero pisar,
Quiero querer.

No pude mentir. No pude poder.
Quiero dejar escrito lo que no fue dicho.
Corrías

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Descanso Sabroso del Porvenir

No amarse a uno mismo ni al prójimo,
No pagar la micro, descender a uno mismo.
Mísero heroísmo, entre las ruinas furiosas,
Entre los escombros sin ojos fijos.

La asfixia de las horas abrevia el otoño con desvelo,
Compra el milagro de la colegiala en celo.

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Después

Después que mis párpados sangren
Como cuando estaba lloviendo y yo estaba viendo
Cómo se mojaba la tierra en el patio
Y yo subí escaleras a un segundo piso
Y no había nadie arriba
Sólo una gotera,
Sólo un silencio que alguien olvidó.

Después que mis párpados sangren
Reuniré a mis contactos y les diré
Que no fue fatal el día que perdieron mi rastro
Y que nunca olvidé la calle La Paz.

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El Pacto Secreto de los Ojos

Otras más volando, otra tú ninguna
Te resistes cediendo a mi sed,
A los pies del mundo se abrían sendas,
Florida la toda ninguna, de tu sonrisa
A mis cueros adobaron tus fuegos perpetuos.

El horizonte en pequeños fragmentos
Te devolvió el trizado sol trizado por tus penas,
Se volvió un pez de cobre que rasgó la bandera
De un país deshabitado por tus lágrimas,
Y tu cuerpo delira a causa de la caricia
De los astros desterrados,
De las nebulosas agrietadas de mis mentiras.

Otras más volando, otra tú ninguna
Te resistes cediendo a mi sed
Ahora que el río
Desde los puentes se puede
Ver en este estío.

Un amplio espejo se abre para el agujero del cielo
Donde tu bostezo se hace miga huérfana de cesta
A media tarde a media noche
Cuando la luna hace igual que una cascabel insatisfecha.

Y mi extraña huérfana a quien dejé durmiendo
En el manzano no percibe tus fallas de luz
Ni tu sudor purificado por un corazón impuro,
Tú ninguna única y tu espejo donde yo trizaba soles
Para sumergirme en tu delirio.

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La Escuadra Libertadora

¿Tienes miedo marino? no fuiste buen capitán,
Acuéstate en la borda,
Encallaste tu propio navío en las costas que se caen
A lo hondo del olvido.

Dormiste un buen tiempo
Ahora corres tras el viento incierto.
Te mata el sueño con el libro abierto en la página
Que echa raíces en el olvido.

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La Cicatriz de la Gota

La lluvia en la noche toca una melodía tonta
En el piano dejado de lado
A un lado del bosque.

Quizá te esperen ahí he oído,
Son voces brumosas vagando
Por dentro y deteniéndose en un niño
Bruñido por sus antepasados del valle.

En cierta ocasión la chiquilla de luna
Se despedirá eterna
Con sus ojeras de virgen enferma
Y lamerá y tragará la medicina barata,
Apenas su glorioso perfume me visitará
Bruñido por sus antepasados de arena.

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Polvo de Ocaso

Una piedra enferma
La muerte que todos vivimos alrededor de nuestras locas narices
Y están golpeando afuera,
Ve y ve quién es.

En la cama estoy, duermo, no se sufre poco cuando
Se está enervado las sillas caen alegres.
Las palomas vuelan muertas y un pequeño violín
Chisporrotea, chisporrotea.

Gloria, tus manos reposaban, esperaban la brisa
Marítima sin desplegar su silencio.
La brisa, la brisa es un monte sembrado de ojos de infancia;
Las manos que atrapan mis manos atrapan mi memoria
Más que el rostro de su brisa.

Soledad, la maleta que has dejado en mi perchambre
Aún no conoce la soledad que aún debería
Hacerse carne.
Acurrúcame en tus sienes, acurrúcame en tu sonrisa
En el largo eco de tu voz, acurrúcame en tu piel del Carmen,
En el imposible reencuentro de los témpanos,
En mi dulce cristal de miedos,
En fin.

La vida no es para tomarla de un sorbo
Como ves, no apareces en mis ojos.
No dejes que el cartero nos mate las palabras
Ya que aún es hora de hablemos vida
De que bebamos vida.
Ronda, ronda alrededor de una lágrima funeraria,
Y cantarás aleluya a estos versos,
Letanías en la lejanía de mi despedida.

Hay un alboroto ahí
¡Qué bullicio!
¿Por qué no respetan el descanso de
Un moribundo? ¡cof! ¡cof!.

(Azules ciénagas dibujaré en tus largas piernas).
Corre, corre hacia el viento que me enfurece.

No te preocupes, me dicen,
Por los niños que devoran a los ancianos,
También serán ancianos.
Estoy cansado.

Córtame el gusano que tengo en la boca,
No me deja besarte con la lluvia del desierto.
En tus labios cantan las estrellas
Que resucitan día trás día trás día.
Estoy cansado.
(Acuérdate de sacarme del
Microondas en siete minutos).

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Asia

Invítame al lugar donde tu plata dulcifica los espacios
Como mosto nuevo en paladar
Donde tus manos de miga difuminan el baño solemne de occidente.

Tus pechos de nubes, tu sangre brillante
Tu sexo de ángel.
Una boca única en llamas atravesada por el hombre,
Venido de la ciénaga dudosa,
Dejado en problemas.
Bendito sea el horizonte quebrado por el arpegio sureño
Ese arpegio eras tú al nacer
No lo digo por nada sino por gusto.

Llévame a la colina de espejos de tu sonrisa abierta.

Ebria y descalza por Alameda
Cuando el viento quiso abrir el costado del mundo,
Aquél donde los frutos gustan de saber imposibles.

Una virgen vigente durmiente, a veces bella,
Liberando a los pájaros de lo inesperado
Mientras dos lenguas hacen estallar la noche de los vivos
Antes de que el gallo húmedo cante rodeado por la virtud.

Tus pechos de nubes, tu sangre brillante
Tu sexo de ángel.

Es en tus cabellos donde navegan los mares agitados por mis dedos.
Un arpa enredada por el niño curioso que pinta caricias
Un alma encendida que posee la trizadura del tiempo.

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Sinopsis

Abriría un cielo a quemarropa,
Lo siento
Y así sería a veces, cuántas veces,
Quizá nunca más, jamás
Una eternidad
Y
Quemémonos
Vistámonos sólo con la piel, de a dos.
Ahora no.

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Protagonista

Eran así, estaban así siempre como dormidos
Pero con los brazos sobre las espaldas,
Algunos tenían hambre, otros sed,
Algunos imaginaban mujeres,
Otros nunca abrían los ojos.
Saltaban indiferentes de un cuerpo a otro,
Alguno me escupió el ojo.

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Pubertad

El desafío se enfrenta con la cara estancada por la sorpresa
Aún cuando se deforme el contorno de la piedra huérfana,
La piedra que llevamos en el zapato.

El calor de la sombra me respira
Y me cubre de bocas amordazadas.

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Del Terrible Problema de las Sugestiones

Cuando nos encontramos tú y yo en una cama
Y nuestras voces se hacen estallidos
Como de gotas en una cueva
Y nuestra sangre se hace tan vanal
No distinta a los otros días
Pero se agita mejor
Y me comes la fonética
A partir de tus ojos cerrados
Y me dedicas todos tus poros.

Ahogamos la ternura de toda nuestra vida
A través de los gritos que proferimos a todos los cielos
Para que después nos falte el susurro el siseo.

La suciedad se presenta, se hace superstición
La misma de un recorrido en micro
Cerca de la medianoche.

Te encuentro en la oscuridad
Sin saber quién eres, sin saber quién soy
Nos entregamos a la suerte de los minutos
Con un metrónomo copiando
El pulso de nuestros silencios
Amenazados por un remedo de luz
Asomándose detrás de la cortina.

Te siento vegetal, siento cómo goteas en la mañana
Me siento hombre, me siento humano
Me siento santo, me siento carnal
Te arrojo de mis sueños
A costa de perder un hemisferio.

Nuestro minutaje queda en suspenso
Cuando este mundo despide su magia maligna
Germinando en nuestros corazones
Hasta que estallemos.
Tenemos que hacerle la guerra a nuestro dios.

Me recorres la suciedad
Te dedico mis poros
Y te como la fonética.

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Bautismo

La bruma espesa hace que olvide
El lugar de mi entierro
A donde me arrojaron la primavera y sus ternuras
Con mi nombre tatuado en sus pestañas.

Mi maestra arrojó mi cabeza a la noche
Y el viento con su nota tenue
Hizo del sollozo mi casa.

Me llevan a mentir subido a mi garganta
Y es que soy polvo elegido del hueso
Amamantado por la llaga.

Interrogación que entraña renuncia de la lengua,
Prendo fuego a tu vasto follaje y me voy
Undívago por mi precipicio.

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Misericordia/Hartos de Soñar y Despertar

La niña anunció al mundo la ausencia del amor…
Ella es la misma que nos quitó el aliento con su presencia,
Hay que dejarla llorar,
Como si ignorásemos la brevedad de sus años
Y tuviéramos la máscara prolija del traidor.
Era nuestro sol que hasta ayer añadía pasión a los días
Y fiebre malaria a la razón.
Los ojos sólo deben cerrarse para dormir.

Son flechas enemigas las que atraviesan el firmamento de la ilusión
Y nos arrastran hasta el canto de sirena de los sueños.

Cada mañana nos encontramos con un libro abierto
Que debiera estar cerrado
Y llevar la máscara del traidor,
Borrar una palabra dulce y dejar
Al sentimiento marchitarse,
Esto resultó mal a todo esto.

(El talento decía mucho antaño,
Pero hogaño es un estorbo
Mal de males el peor y el mejor también).

El canto de sirena de los sueños
Nos lleva al acantilado de los soles ponzoñosos
Como aquel que hasta ayer añadía pasión a los días.
No abran el corazón mío pues sería un fastidio.
Al final dejemos que las lágrimas tomen su curso
Y cerremos para irnos a dormir.

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Virgen con el Niño y Santos

Engañándote y engañándome me llevas al cadalso
Desde donde la vista se hace más clara
Y la veo a ella con las polleras cubiertas de barro
Arrastrando su hilachenta memoria
Donde no cabía su hijo.

Es hoy una solitaria y senil viuda
Una vez nos llevaba al parque cuando se creía reina.

Eres el oasis, soy el desierto, somos el peñón que tapa al sol,
Llevamos los ojos que se abren traicioneros a los colores del mundo,
En la tierra es donde terminan las lágrimas por caer
Y nos sentimos endebles apenas bípedos sin plumas,
Y a mí ese hijo nunca me visitó.

Nos vemos forzados a hablar con la sangre desnuda.
Me pertenece la mesa donde se cena en silencio a veces,
Me pertenece la copa dada vuelta de repente,
El pan que nunca alcanza siempre.

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Quasi un Madrigal

Dije mentiras a ti, atado a tu cintura
Luego las escribí con la soga de tus suspiros en mi mente
Cerca de un raulí creyendo acariciar tu savia,
Dejándote gimotear de rodillas

No hubo salida alguna para estacionarse en la garúa
Así que calienta mi mejilla con la tuya.

Jesús no lloró
No alcanzó a fumar un último cigarrillo
Aún así no lloró.

Estaré esperándote al final
Esperando a tus ojos de noche estrellada
Cada uno refleja un atardecer.
Calienta mi mejilla con la tuya
No llores, no hagas caso a las voces de tu interior
Fuma un último cigarrillo.

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Viejos y Niños

Abajo en un glaciar un arca fue hallada
Fue noticia mundial se pensó que era
Aquella de la que hablaban los cuentos
Que nos contaban de niños.

Olvidé el asunto un tiempo hasta
Que a mi ventana en un atardecer
Se presentó una alondra cubierta en rocío.
No les contaré qué pasó luego sólo
Diré que ahora siendo viejo deseo
Que me vengan con cualquier calaña de cuento.

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La Siena

Me cansé de escribir en los márgenes de las páginas
Ahora escribiré en los párpados de una sirena
Cuando sea que encuentre alguna en mi tina
En la noche cuando me encuentre jugando
Con los monos de goma
Y ella me descubra corriendo la cortina
Comprada en "todo a mil" y se tire agresivamente al agua
Y espere que yo le aplauda
"¿Dónde la viste?" le diré, "hedionda de mierda".

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Cold Blooded Old Times

Tu alma tibia sin ti que no te entiende.
Te solté cerca del río un día domingo
Y hacía poco éramos dos de la mano
Capturados por un fotógrafo fiestero
Naúfrago de fiestas patrias.
Embriagados por el destello
De nuestros propios sentidos
A ciertas horas unidos.

No comprendía que dos personas pudieran separarse
Pero de a poco el paisaje que tenía frente a mí
Se me hizo menos gorduroso,
Cuando apagaste la luz de mi pieza te creí cercana
Pero ahora veo que manejabas bien los hilos
La cámara obscura invertía todo para mí.

El fotógrafo lleno de arrollado huaso y jotes
No nos vio caminando pisando las últimas hojas ocres.
Después de cruzar el puente hasta la mitad ya no te seguí hablando
Un cuerpo cayó al agua perdiéndose tras del ocaso.

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De Repente

De repente todo fue de noche,
La niña vio todo por primera vez
Despertó en medio de la noche
En una porción de agua vio su rostro por primera vez
Y se vio y pensó que era buena.

De repente se puso a bailar sobre el firmamento
Dejó pasar una semana, dos semanas, varias semanas
Y bailó en las aguas del firmamento.
Las plantas dejaron de crecer, los árboles ya no dieron frutos,
Los ríos y mares se secaron,
Las especies animales se extinguieron,
La niña bailaba en el firmamento
Pero luego ya no.

La niña se acercó a una anciana,
La anciana lloraba sentada en lo que fue
Una vez una porción de agua,
La niña vio el rostro de la anciana cubierto de lágrimas
Y vio su propio reflejo en las lágrimas
Y vio que ella era buena.

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Yo Soy el Ladrón

Yo soy el ladrón,
Te he visto llorar
Te recuerdo todos los días pues me quedé con tus ropas.
Bajé del cielo y me mezclé con las gentes
He conocido a tu madre y me robé sus joyas.
No tengo sueños de niño
Sólo consigo armar en mi cabeza una grabación
Que hice para la televisión de este país.

Yo trabajé en televisión
Fui director y también dije palabras
Al finalizar las transmisiones.
Me puse tus ropas y hablé por ti
Y hablé contigo pero no me escuchaste.
Conocí muchas mujeres, les dejé unas cuantas heridas.
Lo tengo todo registrado.

Ah, el agua caliente me irrita, no más, por favor.
Firmé un tratado que mi padre dilató mucho.
Creo que existirás en la mente de muchos
Por mucho tiempo,
En sus imaginaciones.
En estas letras consigno que te he visto llorar, mariquita,
Ninguno de nosotros ha tenido sus mejores días.

He visto atardeceres más melancólicos que éste
He visto eclipses más eclipsados que la mayoría de los mortales,
Traté de ubicarte en la guía telefónica
Pero eres muy pobre, ni siquiera tienes cuenta corriente.
Apenas quizá debe existir para ti un código de barras.

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