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Ricardo Arizaga
El Amor
Cuánto te Quiero
Ayer
El Amor
No sabía que la ternura existía hasta el día que la
vi, no comprendía el sentido de hermosura hasta que la
toqué. Son sus cabellos dorados los que extraño, su
mirada fija la que me cautiva. Y me dices que no
existe el amor.
Sabes, amigo, lo que significa amor, no lo creo, sólo si
la vieras sabrías qué significa. Te latería el corazón;
sin embargo nunca entenderías la razón, no sabrías
por qué es tu amor tan fuerte y menos por qué se lo
juraste hasta la muerte.
Volver a verla no sería sólo un intento de volver a
encontrar de nuevo el amor, sino el encuentro con la
rosa sin espinas que te hace volar en los cielos con
sus manos divinas. Y te mataría el dolor cuando un
hombre pronuncie su nombre.
Me dices que miras sus oídos que cual rosa
floreciente, escondidos por sus cabellos te matan.
Tener los deseos de cantar al altar de su hermosura.
Acaso me dices que admiras su resplandor que al igual
que la bella flor te impresiona.
Me dices que nunca la harás a un costado porque tu
corazón enamorado nunca lo permitirá, y por último me
dices que la amas.
Ahora dime, hermano, si el amor no es el mejor dolor que
se pudo haber concebido, después de haber bebido de su
belleza.
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Cuánto te Quiero
Cuanto te quiero, lo sé, cómo no amarte si mi vida es
todo lo que puedo darte, cómo no amarte si eres el
aliento del viento, tú sabes que amor es lo que por ti
siento, amarte es mi dedicación, es que es tan fácil
amar a la perfección.
Necesito descansar en tu mirada, porque al verte las
lágrimas que mis ojos votaban se tornaban evaporadas
por ti. Ya que a ti te amaré, por ti vivo y por ti
muero.
Ahora sólo siento que tu mirada me sacó de la hoguera
en la que mi ser ardía, en la que el alma mía rogaba a
Dios por ti. Es que nunca existí hasta el día que te
vi.
La tristeza la convertiste en poesía, la alegría la
tornaste mía, calmaste el agobio que sentía, decirte
que esta herida por ti dolía.
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Ayer
Ayer ti vi tan hermosa, que la misma palabra
esplendorosa no te podía describir.
Nos mirábamos mientras mi mirada se deleitaba con tu
ser, con la creadora de la poesía, con la dueña del
alma mía, con la diosa que mi corazón veía.
Creí haber visto lo mas hermoso que existió, pero mi
corazón padeció al ver que es lo mas hermoso que
existirá, y eso prevalecerá.
En medio la noche te veo el amanecer de tus ojos, el
que me cura de todos mis enojos, no puedo dejar de
verte sin tener que el deseo de quererte.
Eres la mía maravilla que se encontró el hombre desde
esos tiempos haya en Sevilla, cuando el hombre guardó
y olvidó que existía el dolor.
No miento, el dolor eres tú, mi vida, eres tú, el dolor
que imponen tus ojos, el miedo que influyen tus
cabellos en mi alma, sólo eres tú mi dolor, vida, sólo
tú.
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