Poesía MSN |
Libro de Visitas
Raúl Darío Ordonez
¿Has Visto?
¿Para qué te Escribo?
Si te Pones Triste
Soy tu Alma
Apenas una Niña
Niño sin Puerta
Poema para una Ausencia
Hay un Sitio
El Poeta Lloró
Te Ofrezco
La Noche Está Dormida
Compañera
He Llegado por Fin
A mi Abuelo Faustino
Voy hacia ti
Soy tu Alma
Aquí Estoy
Hogar
Eres para mí
Reposa, Poeta
Si Tuviera
A mi Padre
Amigo
Calla
Diciembre
Lo que tú Quieras
¿Has Visto?
¿Has visto aquella estrella?
Cayó fugaz, dime, ¿dónde quedó?
¿Será en el mismo lugar donde yo te vi?
Allí donde se esconde la luna, allí
Donde duerme el sol, fue escaso el tiempo
Que duró su paso, ¿un astro divino? ¿puro?
¿Cristalino? creo que fue un signo ocasional
Del cielo, que va en busca de nuestros
Destinos, y con él viene nuestro ardiente amor
En una sinfonía de rasgos, donde se alinean
Los signos que expresan nuestros nombres, y
Sabes, Pequeña, si cada partícula de amor
Que por vos siento, se convirtiese en una constelación de
Estrellas, creo que sembraría el firmamento rápidamente,
Y él, no entendería por qué la noche de pronto
Se convirtió en luz.
¿Has visto aquella estrella? ¿sabes? me
Montaré en ella para sentir cómo tu mano
Me acaricia muy profundo, muy dentro de mí,
Y sentirás el fuego de mi amor, que desborda,
Y sentirás, como esa estrella fugaz, mi
Amor desplegarse por toda tu alma
Calmada y tibia, hasta embriagarme inconscientemente,
Y mirar el cielo infinito y, sin buscar, encontrarte.
Arriba
¿Para qué te Escribo?
¿Que para qué te escribo?
Hace tanto que lo deseo, y
Tal vez lo hago porqué se que aún
Puedo encontrarte.
¿Que para qué te escribo?
Hace tiempo que no sé de ti, y
Saboreo los recuerdos en el café,
En esta taza preñada de tu ausencia.
¿Que para qué te escribo?
Es que al observar algunas flores,
Me detengo y en ti pienso, y entonces
Te escribo para borrar la angustia.
¿Que para qué te escribo?
Porque llevo una enorme orfandad,
Y entonces te escribo, en mi exilio sin fronteras,
Para calmar las llagas de tu silencio.
Y te escribo porque intento
Cruzar los muros, y recuperar mi
Deshabitado aliento.
¿Que para qué te escribo?
Porque tú no estás.
19-01-03.
Arriba
Si te Pones Triste
Si te pone triste algún día gris,
Frío y sin sol, refúgiate en la tibieza
De algunos ojos mansos de mirar profundo.
Si te pones triste por algo que te ocurrió,
Refúgiate en las palabras de consuelo
Que alguien te diga de corazón.
Si te pones triste, busca refugio
En tu alma, en una sonrisa dibujada
Por el sol, en el vuelo de una mariposa
Multicolor.
Si te pones triste, imagíname en otras
Mañanas de esas en donde la razón no entiende,
En el ocaso de la tarde, donde la imaginación
Y el corazón descubren la majestuosidad
De la luna.
Si te pones triste, por favor imagíname
En un día, que empieza sobre el lago
Y las montañas, imagínate que allí
Estoy yo.
Arriba
Soy tu Alma
Mira, poeta, las palabras preciosas
Son tu brillo refinado,
Sus reflejos son
Sólo tu significado.
Mira, poeta, amante de las estrellas,
Tú crees decirlo todo,
Reemplazando tus palabras,
Estoy pensando en dejarte solo.
Poeta solitario, mira,
Te crees cautivador, porque
Das a conocer tus sentidos,
Porque reflejas tu dolor.
Amante de la muerte, los pétalos
De tus años caen sobre la vida,
Sientes la risa y el llanto,
Y los empleas como si fueran tuyos.
Mira, poeta, en donde estás,
Dejas el aroma de tu firmeza,
Un alma fuerte, eso es lo que eres,
Y, estando a tu lado, me enfureces.
Mira poeta, apiádate de tus
Poemas, deja que caigan las tristes
Fantasías de tu mente.
Mira, poeta, tu forma de pensar,
Es sólo una, exquisito en tus palabras,
Sabes caer duro, pero no te preocupas,
La voz de tu mente te salva,
Pero sabes poeta, tú eres mi significado,
Y siempre en mi permanecerás.
Arriba
Apenas una Niña
Apenas una niña, y ya te han
Robado tu infancia, manos de hombres
Con mentes desviadas.
Apenas una niña, y ya
Vendes tu cuerpito de
Muñequita no formada.
Apenas una niña, y ya conoces de
Miserias, y para vencer la pobreza
Y el hambre, a los hombres sin escrúpulos
Te entregas.
Apenas una niña, con ilusiones, sueños, y
Esperanzas, eres comprada, por hombres
Sin corazón, y tu cuerpo mancillan.
Apenas una niña, con rostro ausente,
Y mirada triste, te han despojado
De todo, y tú, pobre niña, no tienes
Culpa de nada.
Niña, Niña, apenas una niña de
Infancia robada, hoy te pido
Perdón, porque por ti no
He hecho nada.
Arriba
Niño sin Puerta
No sabes de caricias, de amor
Ni de mesa servida,
No tienes escuela, ni regalos,
Ni familia, ni navidades vividas.
Pareces un gato por esas calles,
Arrinconado en las puertas,
En busca de alguna comida,
Pobre niño, sin mesa servida, sin escuela.
Conociste a tus grandes amigos,
Que son los oscuros rincones de la vida,
Pobre niño sin puerta,
Que dormitas entre olores y cartones.
Pocas monedas golpean
En tu único bolsillo, pobre niño sin puerta,
Con un sol que de día te aterra,
Y las noches con lluvia y frío son tu cruz,
Y aun así el mundo te condena.
Caminas por las calles, sin veredas
Saltando como un grillo en cada piedra,
Y se iluminan tus ojitos
Y se agranda tu sonrisa, al ganarte tu moneda,
Pobre niño sin puerta.
24-12-02.
Arriba
Poema para una Ausencia
Pequeña, recuéstate sobre mi pecho
Y deja que tu perfume se adhiera a mi piel,
Hagamos de cuenta que estás a mi lado
Para que mi corazón no arda en tu ausencia.
Pequeña, pon tu cabeza en mi hombro.
Para que pueda contarte todos los poemas,
Para entrar en tus sueños, y los dos
Cerca, muy cerca poder sentirnos.
Pequeña, recuéstate de modo que tus ojos
Se cierren y, sin mirarnos,
Dejar que tu corazón pueda murmurar
Al mío, cuanto me amas,
Pequeña, y cuando ya no estés aquí,
Y mis ojos no puedan verte,
Sólo mi sentido podrá imaginarte,
Y trataré como a una foto poder retenerte.
Pequeña, y cuando ya no estés aquí,
Mi mano se aferrará cerrada,
Para conservar la humedad de su última
Caricia.
Pequeña, cuando no estés aquí,
Mi boca derrochará besos vacíos,
Buscando el contenido del beso en tus labios.
Pequeña, cuando no estés aquí,
Mi olfato dibujará tu aroma,
Y buscaré tu perfume en los azahares.
Pequeña, por ello cuando no estés aquí
Conmigo, la distancia crecerá,
Crecerá, como crece mi pasión.
Y mientras tanto, Pequeña, cuando no estés aquí,
Me reuniré contigo, con mi pasión y mis sentidos,
Para retenerte entre tu ausencia y mi ilusión.
Y mira, cuántas palabras necesitaré, para
Describirte en estas líneas, la necesidad
Constante que de amarte me brota.
Cuántos poemas emplearé, para
Tratar de reflejarte todo el sentimiento,
Y explicarte lo mucho que te amo.
Y sé, Pequeña, cuando esta noche
A solas y en silencio, te encuentres leyendo este poema,
Y cuando la paz, te perturbe por mi ausencia, recuerda
Que yo estaré a tu lado, mirándote, acariciándote, y
Tal vez me atreva, quizás, a darte un beso.
Y cuando todo esto ocurra, piensa
Que así te contengo en mis poemas, con
La cantidad inmensa de pasión, de amor,
Que no pueden reflejar todas mis letras.
Arriba
Hay un Sitio
Hay un sitio en donde nada crece.
Donde se arrumban las paciencias,
Donde está parado el tiempo, y en ese espacio,
Crece la rama de la nada.
Hay un sitio de apagada suerte,
De diminuto reposo,
De diminuta dicha.
Hay un sitio, donde el alma inerte queda.
Hay un sitio en donde la paz
Sordamente se anuda.
Hay un sitio, donde el silencio anida,
Inmóvil, como escondida fiera.
Arriba
El Poeta Lloró
Hoy lloré, cosa rara, pero lloré,
Y una multitud de lloros se me acumuló,
Y creí que sólo el poeta lloraba por amor, y
Lloré, lloré por el niño desnudo, sin familia, por ese
Niño sin amor y sin caricias.
Lloré, lloré por ese niño abandonado, y lloré
Por ese padre sin trabajo, lloré por
Mi patria destrozada, por aquellos que trafican en
Su progreso, y que olvidan traficar hacia lo humano.
Y lloré, lloré por las madres que despiden a sus
Hijos muertos y donde allí quedan sólo sus
Harapos viejos.
Lloré por los ancianos humillados, denigrados,
Por ellos, por la soledad de llegar a viejo,
Lloré por esos pobres ancianos olvidados.
Lloré, y lloré por el hombre, por tener
Sus manos vacías, y por la mujer que
Ya no llena su alma con amor, esperanza, ni
Aún vida.
Lloré por el niño sin juguetes, y por el
Joven carente de deseos, lloré por mi patria,
Por cosas importantes y sinceras. Algunos
Llorarán por más y otros por menos.
Hoy lloré por todo esto, cosa rara, pero lloré,
Y una multitud de lloros se me acumuló,
Y creí que sólo el poeta lloraba por amor.
A mi amiga Martha Cecilia.
Arriba
Te Ofrezco
Un amor de todos los instantes,
Un amor, que sea amor para toda la vida,
Te ofrezco un amor con la ansiedad, de
Ayer, de hoy y de mañana,
Te ofrezco un amor de ansias desmedidas.
Te ofrezco un amor con la fe de todos
Los amantes, un amor de pasiones contenidas,
Tumultuoso, ardiente, infinito, y
A la vez preñado de claridad, cual agua dormida.
Te ofrezco un amor, transfigurado
En fuente de todo florecer: fruto y simiente,
Aquel, de la fiebre, el grito y el gemido,
Te ofrezco un amor, un amor eternamente.
Arriba
La Noche Está Dormida
Mira, ten cuidado, ¿no ves acaso
Que la noche está dormida?
Mira, mira cómo la luna en
Su regazo la cobija.
Mira, observa ese carruaje de sueños
Tirado por corceles de luceros, y adornado
Por cascabeles de estrellas, cómo pasea a la
Noche que está dormida.
Mira, la noche está dormida, y observa
Cómo acaricia los álamos. Mira, la noche
Está dormida, y parece una doncella
Que a su dueño ha encontrado.
Mira, la noche está dormida y entre
Rosas y romeros
Por instantes se despereza y en el
Lago, desciende por senderos.
Mira, la noche está dormida,
Y en su regazo la luna,
Le aprisiona sus sueños.
Arriba
Compañera
Sabes, me encuentro pensando,
En la soledad de mi habitación,
Y divaga en mi mente tu recuerdo,
Mientras leo tus cartas,
Aquellas en que me decías te quiero,
Aquellas en que me decías me alejo.
Y repaso y repaso cada palabra, y
Voy descubriendo en cada una de ellas
Que no eres igual a las demás.
Y ahí viene a mi mente, tu primer te quiero,
Jamás te haré sufrir, jamás
Te dejaré.
Y yo te tomé, compañera, como aquel
Primer beso, tan profundo e intenso, y
Me aferré a ti, me aferré a tus ojos, me aferré
A tus manos, a tu cuerpo, a ese primer beso.
Y ya ves, luego te fuiste, emprendiste tu vuelo, un
Vuelo lejos, un vuelo sin destino, un vuelo sin objeto,
Un vuelo sin regreso.
Y en ese vuelo, te llevaste mis sueños, mi
Felicidad, mis esperanzas, y te dejaste
Mi corazón partido en dos.
Y ya ves, compañera, de nuevo aquí estoy,
Lleno de dolor, porque todavía
No logro olvidarte y, ¿sabes una cosa?
Se me hizo en la noche, y a esta hora
Una costumbre, y sin vergüenza dejo correr
Unas lágrimas mientras te vuelvo a decir,
Compañera, te quiero
Si todavía te quiero.
Arriba
He Llegado por Fin
¿Qué voy a decirte ahora
¿Qué voy a agregar que ya no sienta,
Que nombro contigo el día,
Y que las cuerdas del aire, en el cielo,
Forman un rostro cualquiera?.
¿Qué voy a decirte ahora,
Entre tanto fuego que siento y
Tanto amor por bullir,
Que busco tu rostro
En mis sueños secretos?.
¿Qué voy a decirte ahora,
Que existo, que vivo que respiro,
Que canto y lloro, que a tus vientos los encierro
En mis manos, como una esperanza,
Para seguir viviendo?.
¿Qué voy a decirte ahora?
Si al menos alguien
Que seas tú me nombrara mi destino,
Entonces me diría, he llegado por fin,
Éste es mi puerto.
Arriba
A Mi Abuelo Faustino
Yo te busco, abuelo, para que me digas por qué
No me has enseñado qué es el dolor.
Por qué no me has explicado qué es la soledad,
Yo te busco, abuelo, para que me expliques por qué
Este silencio
Yo te busco, abuelo, más allá de tu silencio de tu ausencia, porque
Sé que estás ahí, porque quiero que me hables y hablarte,
Porque quiero escucharte y que me escuches,
Porque camino sin entender a dónde voy, porque
Miro sin ver, porque escucho sin oír, yo te busco abuelo y
Sabes por qué, porque te extraño, maestro mío.
Yo te busco, abuelo, porque mis fuerzas se agotan
Con el peso del pasado, y mi espíritu se fatiga con
El peso del presente.
Yo te busco, abuelo y maestro, porque quiero verte,
Porque no me resigno al todo y a la nada, porque
No entiendo cuando pienso en vos y encuentro todo, y
Cuando te busco encuentro nada.
Porque extraño tus virtudes, porque preciso tus consejos.
Porque necesito beber de tus sapiencias.
Yo te busco abuelo, ¿sabes por qué?
Porque te quiero.
Arriba
Voy hacia ti
Tengo miedo de estar en desconocidas manos,
En proyección de barro y escultura.
Tengo miedo de ser el pájaro lejano
Que se olvida del rumbo y de la altura.
Tengo miedo de estar en desconocidas manos,
De convertirme en sombra sin estatura.
Tengo el miedo, el miedo del que ama, y
De estallar en pasiones de locura.
Tengo miedo al mensaje despiadado,
Miedo de que esa voz, llegando hasta mi oído,
Tengo miedo, el miedo de no ser amado.
Tengo miedo de emprender el vuelo a tu destino,
Y el miedo de no haberte encontrado,
Tengo miedo, el miedo de que nunca me hayas
Conocido.
Arriba
Soy tu Alma
Mira, poeta, las palabras preciosas
Son tu brillo refinado,
Sus reflejos son,
Sólo tu significado.
Mira, poeta, amante de las estrellas,
Tú crees decirlo todo,
Reemplazando tus palabras,
Estoy pensando en dejarte solo.
Poeta solitario, mira,
Te crees cautivador, porque
Das a conocer tus sentidos,
Porque reflejas tu dolor.
Amante de la muerte, los pétalos
De tus años, caen sobre la vida,
Sientes la risa y el llanto,
Y los empleas como si fueran tuyos.
Mira, poeta, en donde estás
Dejas el aroma de tu firmeza,
Un alma fuerte, eso es lo que eres,
Y estando a tu lado me enfureces.
Mira poeta, apiádate de tus
Poemas, deja que caigan las tristes
Fantasías de tu mente.
Mira, poeta, tu forma de pensar,
Es sólo una, exquisito en tus palabras,
Sabes caer duro, pero no te preocupas,
La voz de tu mente te salva,
Pero sabes, poeta, tú eres mi significado,
Y siempre en mí permanecerás.
Arriba
Aquí Estoy
No, no es que te olvidé
Sólo que hoy te recuerdo más,
Aquí estoy, y no resisto la vieja costumbre
De saludarte, de decirte por ejemplo
Que aquí estoy, con mis castillos de arenas intactos,
Con este amor que crece y crece tanto que
Lo guardo en el pecho desde aquel día, y
Mira, aquí estoy para decirte que nadie
Ha borrado tu nombre, que sigo esperando tu voz.
Aquí estoy, y para cuando vuelvas
Encenderé de nuevo la lámpara, para
Reanudar la charla que dejamos inconclusa.
Aquí estoy para mirarnos de ventanas abiertas,
Aquí estoy porque al marcharte,
No dijiste nada, solo dijiste adiós.
Arriba
Hogar
A mi pequeña, con todo mi amor.
¿Qué significa para ti, madre, hogar?
Y me contestas, sin el temor tal vez de equivocarte
Hogar es el lugar donde vivimos todos
Muy cerca, hogar son las paredes, los pisos,
La lumbre, y la luz que se escapa por las grietas.
Hogar es donde todos los temores se
Aquietan, es una canción de cuna eterna.
Hogar es la madre que espera a sus hijos,
Hogar es el lugar del hombre que amas,
Hogar es la mesa tendida, es respetar los gustos,
Las carencias, es aprender a vivir unidos,
Es abrir las puertas de los sueños de quienes
Los integran, hogar son los días de paz
Y no de violencias.
Hogar es ver el sol y las estrellas, es
Amainar el temporal en las tormentas, hogar
Es dar gracias a Dios por el día de ayer
Y del que llega.
Hogar es oración, pan, armonía, conjugación
De amor y esperanza, calor y muchas veces frío,
Pero por sobre todas las cosas, hijo,
Hogar es un montón de cosas compartidas.
Arriba
Eres para mí
El tibio sol que sale cada mañana,
El suave rocío que cae al anochecer;
La simple sonrisa que en mi rostro cabe,
La estrella divina de mi vivir.
Eres para mí el claro manantial
Que brota de las rocas, la fija mirada
Que todo lo ve; la dulce melodía, que
Me recorre el alma, el ave que vuela
Más alto tal vez.
Eres para mí el alegre recuerdo,
Que fue mi pasado, el incansable latir de
Mi corazón, la paz esperada, que llega despacio,
La palabra melódica que canta tu voz.
Eres para mí el único pensamiento
Que existe en mi mente, la serena calma
Que tranquiliza mi ser; la sencilla voz que me dice
¡Te quiero! el ángel más bueno,
Eres para mí lo que siempre soñé.
Arriba
Reposa, Poeta
Poeta, deja reposar un poco tu cabeza,
Loco escritor que agotas tu caudal.
Piensa en la fértil sincronía de tu mente
Que algún día puede acabar.
Reposa, poeta, y deja que resbale alguna vez
A tu costado el tiempo de los otros que en
Tus ansias se sustentan, y ponles grilletes a tu alas,
Y ponle vendas a tus ojos para que te sientas
Un poco diferente.
Reposa, poeta, deja que el dolor del mundo
No te inquiete y te convierta en llama y en ti
Haga destrozos; date cuenta de que la vida
Es como un cuento, que emerge de un libro
De tiempos más remotos.
Piensa, en sueños de bonanzas,
Disfruta del sabor que tienen las victorias,
Abre tu pecho a suspiros, y rescata
Toda la paz del mundo que ambicionas.
Reposa, poeta, guarda para ti todo
Lo bello, un tiempo ha de venir que el amor cambie,
Y quieran descubrir la faz de un mundo nuevo, y
Precisarán de ti, si tu reposas, poeta.
Deja reposar, poeta, tu cabeza sobre
Las plumas de un gorrión dorado, guarda
La esencia de tu mente fértil
Para más tarde.
Piérdete entre las nubes y los años, y
Del silencio de tu boca, cobrarán tanta fuerza
Las palabras como el trueno, como el mar,
Como la roca.
Arriba
Si Tuviera
A mi novia.
¡Ah! si tuviera que expresarte
Con palabras el amor que siento,
No encontraría palabras para formar
Frases, entonces dejaría que mis besos
Hablen y te describan mis sueños.
Trataría de buscar aquellas
Tristezas que este amor me va
Dejando dentro, buscaría alguna
Dulce mirada en aquel vacío
Que tan solo habla de silencio.
¡Ah! si tuviera el poder de atrapar
La luna, cuando a hurtadillas busca
Sorprender a un sol mañanero, entonces
Te hablaría de mis eternos caminos
Que me llevan a tus mágicos encuentros.
Si tuviera el don de cerrar los ojos
Y abrir lentamente las alas, volaría
Muy alto, volaría muy lejos, y pintaría
En las nubes y en los cielos todos mis
Sentimientos, y por título le pondría
Un "Te quiero".
¡Ah! si pudiera hacer que leas en
Mi alma, verías que en ella sin ti
No hay vida, sin ti no hay cielo, entonces
Verías que mi vida y mi muerte están
En tus manos, y si es necesario y me lo pides,
Por tu amor moriría de nuevo.
Arriba
A mi Padre
Si, padre mío, yo soy tu hijo
Yo soy tu parte y tu voluntad,
Verdadero como tu sangre,
Mi sangre.
Soy tu sueño de hijo varón,
Con errores y virtudes, con los vicios
Tal vez de la incomprensión, con mi piel
Quizás lacerada por tantos sufrimientos,
Pero soy tu hijo varón.
Soy tu hijo, padre mío, el que despertó
Con tus palabras, el que devoró tus consejos,
Soy tu hijo, padre, el que te amó y te ama.
Padre, hoy te amo, tal como vos cuando nacía,
Te amo por tus alas de luchador, y me
Enorgullece el vuelo de tus alas en
Todos los vientos.
Padre, mío, aprende a leer en mis ojos
Para que veas en ellos tu presencia,
Para que veas en ellos la triste
Complejidad de mi vida.
Vamos, padre mío, guíame en este camino,
Guíame como cuando aún era un niño,
Quizás sea sólo cuestión de tiempo.
Vamos, padre, no me guardes rencor,
Perdóname por no verte todas las mañanas,
Por sentir mis convicciones, dame la forma
De tu fuerza y la luz de tu protección.
Si, padre mío, yo soy tu hijo
Tu parte y tu voluntad,
Verdadero como tu sangre,
Mi sangre.
Tu hijo Raúl Darío.
Arriba
Amigo
Frena el automóvil amigo,
Déjame que recorra estrechamente y
Me confunda en las lomas llenas de álamos y sausales.
Mira, observa cómo sobre el lago temerosa
Flota la luna y a lo lejos mira ese pescador, cómo
Muestra su dicha, su angustia.
Mira, amigo, allí está la casa, en la soledad del cerro,
Observa, ¿ves? ¿te acuerdas del árbol desnudo?,
Si, ese mismo, ¿te acuerdas? donde mitad niño, mitad adolescente,
Escribíamos en él nuestros sueños de historia, nuestra primera novia.
Mira, amigo, quiero escribir en él que aún quiero
Las mañanas de mi adolescencia,
Quiero pedirle que me deje sentar en el umbral
De las horas, que mi corazón está
Preñado de sueños, y que mis veinte y seis años
Los llevo escondidos en las manos.
No dejes, amigo, que el silencio eterno me amenace,
No me abandones en esta verdad que no quiero asirme.
Sabes, amigo mío, no quiero las horas tranquilas del silencio,
No dejes, amigo, que la eternidad desangre mis penas,
No dejes, querido amigo, que mi soledad se convierta en hielo.
Arriba
Calla
Calla, calla
No perturbes el silencio que nos une,
¡Ah! si yo fuera la flor encendida
Que antaño vislumbraba.
Ya nunca lo será: perdida está en la
Umbría quietud de las esferas.
Alguien quiso encender el fuego
Mientras la luna
Se desvanecía en la noche.
Se ha roto sin que nadie
Lo advirtiera como un espejo.
El tiempo dijo adiós a
Nuestros fragmentos, que intentaron
Formar un todo.
Calla, calla
Sólo escucha una voz
Entre el murmullo azul de los cristales,
Esfinge rota en pedazos, sólo
Me reflejo en vos.
Arriba
Arriba
Lo que tú Quieras
Beberé lo que tú quieras darme,
Lo que propongas, aún sin darte cuenta,
Beberé de tu indómito gesto, beberé
De las tinieblas, lo que propongas, aún
Sin darte cuenta.
Beberé del misterioso vaso, aunque
Perezca al hacerlo en el intento,
Beberé lo mejor o lo peor de la noche, lo
Que quieras, aún sin darte cuenta.
Beberé de ese día, de esa noche
Que me ames, y decidas que te alejas,
Aún sin darte cuenta.
Beberé lo que tú quieras, de
Este amor reverso y tirano, y mi
Avarienta sed beberá en tus labios,
Y aunque beba una vida antes,
Aún sin darte cuenta, siempre, siempre,
Beberé lo que tu quieras.
Arriba
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