Niña mía
Amada siempre
Y bienamada por siempre...
En tu frente de brillantes amapolas
De ámbar y plata,
De fuego encendido,
Deja caer el infinito una lluvia de soles...
Soles que te besan y te muerden
Como estrellas caídas en la sombra de la noche...
Niña mía
Cuántas veces te ha rozado la luz silenciosa
De mis manos abiertas
Sobre el remanso de tu cuerpo desnudo...
Eres una estrella roja
Envuelta en una rosa blanca
Y perfumada de jazmines
Que ha vuelto loco mi corazón...
Eres cayena dormida
Flor de limón nuevo...
Eres sobre mí el beso de la brisa
Y debajo de mi cuerpo eres la gloria hecha amor.