Poesía MSN |
Libro de Visitas
Leonardo Dizzi
Fuiste la Primera
Abre tu Puerta
Te Perdí
¿Dónde Estarás?
Duerme, Sueña
He Renunciado a un Amor
Fuiste la Primera
A Grace.
Señorita, usted fue la primera en mi vida
Y la primera en causarme la más honda herida
Usted siempre fue parte de lo que nunca ha sentido
Porque estando conmigo con otro ha vivido
Y es queja, y es llanto lo que yo derramo
Porque no hay nadie que la ame como yo la amo
Y no es renunciamiento, ni remordimiento
Es derramar libremente todo lo que siento
Y perdóneme usted, si no puedo olvidarla
Pero es que en la vida la felicidad hay que comprarla
Y pagar con tristeza lo que se amó un día
Y lo que se vivió, pagarlo con agonía
Mas si una tarde el amor llegara a su puerta
Asegúrese que al pasar ya no quede abierta
Y si al querer olvidarme lanzas al viento un desafío
Sabrás que no hay corazon que te ame más que el mío.
Arriba
Abre tu Puerta
Abre por favor tu puerta
Y, serena como la noche,
Recíbeme con un beso
Sordo, altivo, entrenado
Y rebaja este orgullo mío.
Abrázame con la tristeza
De perderme de nuevo
Cobíjame en tus cabellos
Sordos, leves, ausentes
Volando al viento como un ave.
Y calladamente, como la sombra,
Duérmete entre mis ojos
Quedamente, invitando al silencio
A la fiesta de tus senos, tranquilos.
Como la quietud que nos envuelve.
Y refúgiate en mis brazos
Ya segura de tenerme
Y cobíjate en mis labios
Ya segura de besarme
Y dile adiós al adiós eternamente.
Arriba
Te Perdí
Perdí tu amor una tarde lejana
Cuando el sol moría entre las olas
Sonaron las seis en la campana
Y no he vuelto a oirla decirme hola.
Aún conservo el sabor de tus besos
Que guardado está como un tesoro
Y he comprendido con los años
Que si menos te tengo, más te adoro
Aquella tarde fue el veneno
De estas lentas horas de mi vida
Pero sábelo bien, que lo que es bueno
Aunque hizo daño no se olvida
Y ahora que me cubren las canas
No se si vuelva a verte algún día
Pero solo Dios sabe si aún me amas
Como yo te amo todavía.
Arriba
¿Dónde Estarás?
El tiempo se nos ha escapado, las calles ya no son las mismas
Ya nadie juega en verano, ya no se oyen las risas
Se ha ido todo de esta vida, sálvese quien pueda
Mas, de todo lo de antes, el viento es lo único que queda.
Aquellas tardes volaron, las mañanas no son ya frescas
Sin ti no quiero la vida por bonita que parezca
Entonces mis ojos tristes prorrumpen en llanto
Porque aguantar puede un hombre, pero no tanto.
¿Dónde estarás ahora que te recuerdo despierto
O dónde estarás mañana cuando yo ya haya muerto?
No lo sé. Como no sé por qué la distancia nos ha odiado
De tal manera que jamas nos ha juntado.
¿Ya te habrás olvidado que existo? ¿y que te amé un día?
Recuerda que aún sin tenerte tú sigues siendo mía
Mía mía como este viento claro que llena mis entrañas
Y ahora que te tengo lejos, me pregunto si aún me extrañas.
¿Fue de día? ¿fue de noche? jamás olvidaremos eso
Cuando en el balcón de tu casa nos robamos un beso
Temblaste como la garua sobre las flores
Y a mi cara la pena le cambió los colores.
No es fácil ¿sabes? creo que moriremos pensando
El uno en el otro, eternamente esperando
Volver a vernos un día, volver a encontrarnos
Y recordar aquel cariño que logramos jurarnos.
Arriba
Duerme, Sueña
A Graciela.
I
Cierra los ojitos y duerme,
Que mis ojos despiertos hasta mañana
Verán tu cara blanca sobre la arena
Despertar con la campana.
Silencio olas, silencio
Que es mi amor la que sueña,
Que despierte con las mismas ganas
Que tenia ayer de verme.
II
Y duérmete graciela
Duérmete en mis brazos
Que yo fingiré cada istante
Darte el último beso
El último suspiro
La última caricia
Y despertarás mientras yo rezo
Que no amanezca todavía,
Para seguir despierto
Mientras te veo dormida
Para seguir fingiendo
Darte el último beso.
III
Y para ver cuando despiertes
Tu cara blanca, tus ojos limpios
Tus mejillas de arena
Tu sueño ya espantado
De tus pupilas celestes
Color de cielo despejado
Naciendo en un instante
Entre el valle de tus pestañas.
Arriba
He Renunciado a un Amor
Es lo que es
He renunciado a un amor
Que tal vez jamás olvide
He renunciado a esperarlo
Y a no dar lo que pide
Otorgo poco:
Un amor falso y mezquino
Y no es lo que yo he elegido
Culpable es el destino
De dejarnos sin vida,
De dejarnos sin suerte,
De tener la desdicha
De amarte y perderte
¿Tal vez fue que te amé poco?
De verdad, no sé lo que hice;
Sólo tengo la culpa
De quererte como te quise.
Arriba
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