Poesía MSN |
Libro de Visitas
Francisco Javier
Eres para mí
Lo que no te Puedo Decir
Lástima
La Cama Es un Desierto
Eres para mí
El pecado original más grande del mundo, me haces caer rendido a tus pies a cada instante, eres la dulce tentación que
alborota mis instintos de hombre ante una mujer tan deliciosa como tú sóla, estaré contemplando el amanecer y tu lindo
atardecer, cuando tus ojos negros me empiecen a querer.
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Lo que no te Puedo Decir
Lo que no te puedo decir pero sí escribir ahora que te han contemplado mis ojos he podido pensar y contemplar cómo es
parte de tu cuerpo mujer, y he imaginado que tus senos deben de ser blancos así como las montañas de aquí, que están
cubiertas por el hielo, así deben de ser tus senos, bella mujer, y la otra parte de ti que pude observar quizás como las
mesetas así es tu piel blanca cubierta por el rocío de la mañana y despertando en mi piel el deseo de poder humedecer mi
cuerpo, con la humedad del rocío de tu piel, mujer bella mujer, y el olor que se desprende de ella tendré que imaginarlo
también, será como el olor a mastranto verde, o será como el olor de agua clara, así de sabroso, ya que es inoloro o quizás
como la del olor a miel, que no se puede dejar de oler, así como la miel que sólo se desea comer. Señora, así es su piel
eso siento ahora que le he podido ver disculpe señora por decirle a su cuerpo que, como la naturaleza es bello.
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Lástima
Lástima que esté lejos para poder contemplarle aunque sea con la mirada, y poderle enamorar por el roce de sus ojos, y así
sentir que en la vida existe quien con su mirada y su voz hacen sentir amor. Me gusta ser abrigo de tu nostalgia, lecho para
tu cansancio y tu cuerpo, riachuelo para tus lágrimas. Sueño para tus noches, para que sientas mi calor y mi aliento, tierra
firme bajo tus dudas. Me gusta ser ventana para tus ojos, para entrar como amor y conquistar tu corazón, remanso para tus
iras, aliento para tu canto. Me gustaría ser tu sombra, tu perfume, marcar bajo la luz tu sombra y dejar el olor en tu piel
de amor, me gusta ser el agua que moja tu cuerpo, y cuando estés en la orilla ser el viento para acariciar y secar tu cuerpo
desnudo para convertirme en luz y dejar que alimentes mi iluminación, a través de tu brillo. La luz que emite y embellece tu
cuerpo.
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La Cama es un Desierto
La cama es un desierto donde se baten dos monstruos gigantescos, el amor y deseo. El espejo nos mira con asombro. Tiembla
el vacío en el par de tus senos. Date la vuelta. Quiero contemplar tu espalda para que tu cuerpo de cuna se convierta en
potra. Y que el remolino trueque en catarata. Así que mis muslos ciñan tus ancas y el peso de mi cuerpo lo sientas en tu
espalda. Y mi aliento cosquillee nueces a tu nuca. Bajo tu pelo, caricia salvaje de la brisa al bosque. Quiero que mis manos
desciendan la escalera de vértebras. Tu espalda que es puente y hamaca eléctrica. Y tomen el sol sobre el terciopelo de tus
nalgas. Así déjame reconocer el lugar donde habita el secreto. El sendero clandestino que espera entre tus medias lunas. Que
mis besos liberen el cáliz como una abeja la rosa y así. Las puertas secretas perderán su misterio. Y tu palacio abrirá para
agasajar mi hierro.
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