Poesía MSN |
Libro de Visitas
Enrique de Miranda
Soliloquio de la Muerte
No te has Ido
Hombre Pequeño
Soliloquio de la Muerte
Qué tiempo hacía
que no veía a mi buen amigo Bernardo.
¿y tu madre, cómo está?
Mamá murió hace tres años
Caramba cuánto lo siento, no sabía nada
Y me pregunto
¿repetirá mi hijo esas mismas palabras al encontrar a un viejo amigo?
¿Es la muerte una obra exitosa
que se repite siempre en los mismos teatros?.
¿Recuerdas cuando eras chico
y cerrabas tus ojos y tapabas tus oídos con los dedos
para imaginar cómo sería la muerte?
No ver, no oír, pero tú respirabas
y entonces aguantabas la respiración hasta reventar
a ver cómo sería.
Pero tu corazón aún latía
y te daba terror tratar de detenerlo no fuera a ser que te murieras de verdad
Seremos tontos o eras tú el único
que cuando veía un cráneo humano en las clases de anatomía
te preguntabas qué pensaría
cuando no estaba como ahora huérfano de cerebro,
vacío anfitrión de las galas de la vida.
Es que a veces
los chicos tienen ideas extrañas
o es que nosotros hemos olvidado el arte de inquirir
pero pensabas que esto no era real
quiero decir la vida
sino que todo era un sueño y quizá despertar era la muerte.
Y entonces claro
pensabas en la eternidad
y le ponías ceros y más ceros a una cifra cualquiera
pero sabías que eso no era aún la eternidad.
Y luego maduraste
y te pareció que no era propio
pensar de ese modo infantil
y aprendiste teorías y teoremas en la docta universidad
y creíste saberlo todo del mundo.
Pero hoy que has madurado
de tu docta madurez
y has vuelto a ver el mundo con los ojos de un niño
como lo vió tu hijo
y lo verán tus nietos, los hijos de tu hijo.
Vuelve a ti la pregunta
tremenda
la inquietud ancestral
de pensar caramba, ésto no es real
quiero decir la vida.
Arriba
No te has Ido
No te fuiste
no te has ido
desde la tarde en que el aire quedó inmóvil
y todo se sumió en aquél silencio irreal.
Se fue tu imagen,
tu sonrisa y tu aliento
Algo quedó de ti en el cómodo extensible
donde tantas veces
nos amamos con desesperación
mientras alguien se cansaba de llamar a la puerta.
Entraste en esa zona oscura
más allá de la turbia realidad
fuiste retrocediendo al sinsentido
que te desdibujaba
hasta hacerte
desaparecer en aquel agujero de crepúsculo
por donde asomaban las estrellas.
Te busqué en los parques
donde jugaban niños
y jóvenes parejas se tocaban sin importarles nadie.
Te busqué en la mañana
te busqué con el ansia del que muere
y busca inútilmente el aire.
Te busqué por las tardes de lluvia
escuchando tu risa en la distancia
Te buscaré en las noches de silencio
te buscaré en la nada.
Arriba
Hombre Pequeño
Hombre pequeño
Que piensas ser el centro del universo
Y elevas hasta el cielo
Tus pequeños problemas
Gritas desaforadamente
Pregonando tus soluciones políticas
A la turbia bendición de tu partido
Panacea
Para todos los males del mundo.
Hombre pequeño
Que divides el mundo
Sólo entre tú y “los otros”
Donde tu vista alcanza solamente
A este incierto presente
Hombre sin pasado
Hombre sin futuro
Que olvidas la lección de la Historia
Que careces de sueños
Para soñar futuros.
Hombre pequeño
Que en nombre de tu dios matas y mueres
Que destruyes la vida
De aquellos que no aceptan las bondades
Anegadas en sangre
De tu dios sanguinario y bendecido.
Hombre pequeño
Que pretendes
Cambiar el mundo así de fácil, ignorando
Leyes eternas, genes
Estampados
Como al rojo encendido en los vivientes.
Hombre pequeño
Que acumulas riquezas como el perro
Acumula sus huesos
Y desgastas tu vida
Contando tus monedas tintineantes
Mientras la vida
Florece junto a ti sin que lo notes
Mientras los niños juegan en los parques
Las parejas se besan y se tocan
Y en algún sitio
Suenan campanas al atardecer.
Hombre pequeño
Que no sabes amar ni que te amen
Tú, que tan sólo vives
Este frágil momento repetido
Que no sabes de siglos ni de eones
Ni del duro misterio
De la infinita Eternidad
Hombre pequeño, la marea
Del Tiempo te tragará
Sin remedio.
Arriba
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