Volando en los sueños vivo,
Yo, único dios de lo irreal,
Tan lejos de un deseo terrenal,
En esta farsa quedo cautivo.
De mi creatividad no me privo,
Cuando, como un auténtico ilegal,
Sin fronteras entro en el portal
De lo inconsciente, nada nocivo.
Aquí a nadie rindo pleitesía,
Permanezco como caballo salvaje
Y con corazas contra la cobardía.
Puede que me convierta en el paje,
Que acompaña una vida real y fría,
Mas nunca cambiaré de traje.