Poesía MSN |
Libro de Visitas
Demian Andre
Sobre el autor
Retrato De Una Crisis
Autorretrato
El Pecado Original
Barato Es El Espíritu
El Paraíso
Rogativa A La Locura
Los Relojes De La Muerte
Acerca Del Idealismo Moral
Interludio
Idilio Y Realidad
La Amada Azul
Historia Del Corazón Del Hombre
La Soledad Y El Crimen
Miedo
Visiones
Vida Es Necesidad
Corrupciones
Fe
Por El Ocaso De Los Dioses
La Mariposa Que Se Ahoga En El Estanque
Gotas De Luz
El Fracaso Y La Desilusión
El Péndulo De La Historia
Mirada Antropológica
El Caminante
La Muerte Camina Contigo
La Última Noche De Tu Juventud
Años Luz
Cualquiera Que Sea Tu Pregunta
Pragmatismo Natural
Lo Ideal
Si El Universo Fuese Infinito
El Costo
Discurso Del Poeta Sobre La Poesía
¿Dónde Estabas?
La Ciudad De Piedra
Prontuario Del Odio
La Fatalidad
Poetas En Fuga
Mi Padre
Más Allá Del Muro
La Traición
Versos A La Orilla Del Mar
El Trovador Y La Rosa
Mundo Al Revés
Deshumanización
Huellas
La Visitadora
Bajo La Tierra
El Claroscuro
El Vacío
Juntos
Instantes
El Símbolo
Arte Humanitario
Canto de Espera Para Tu Llegada
Consuelo
Los Niños Nos Imitan
Procesos
Después De Todo
Elegía
Remordimiento
La Infiltrada
La Desilusión
En El Ojo Del Tornado
De No Ser
Negación A La Tristeza
El Recuerdo Del Amor
Profecías
La Espera
Posesión
Fortaleza
Los Caminos De Los Sueños
El Oficio De Escribir
Monumento A Tus Misterios
El Abismo De Tus Sueños
Prontuario Del Odio
Fábula Vegetal
La Herida
Punto Cero
El Animal Herido Del Pantano
Ángel De Un Sueño De Verano
La Guerra Y La Paz
Los Cuentos Que Nos Atan
La Ventana De Mi Juventud
El Tiempo
Ebriedad Nocturna
Hemos Perdido
Premonición
Los Fugitivos
Las Garras Del Imperio
Perdiendo El Control
Sobre el Autor
Nombre: Demian Andre.
Obras: "Tierra de crucifixiones", "La memoria histórica", "Entre Eros y Tanatos", "Antología prematura para un
sueño colosal".
Mail: cccc516@hotmail.com
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ReTRaTo De UNa CRiSiS
La biografía del Espíritu
La escribió el egoísmo
Y el destino de los hombres
Bajo la sombra de su árbol,
Dios es una invención
De su nefasta creación,
Fruto de un ocio salvaje.
Refugiado en un rincón remoto,
A días cercanos de su muerte
Yace el viejo Espíritu
Sentado en la piedra de un prado.
Lo cerca el destino,
Criatura de siglos de antaño,
Tan viejo que la prehistoria,
Como una boa, se le enreda
En el cuello de su memoria.
Recuerda ciertos poetas,
Ciertos obras de amantes,
Ciertos animales incluso
Que sobre su uniforme de soldado
Prendieron en su pecho medallas
Por donde pasó triunfante.
La mirada fija en la tierra,
La barba larga como sus alas,
Mientras ejecuta en su flauta
La melodía dulce del fin de sus días
Espera la carne de unas manos
Que opriman los botones
Para tenderse en su fosa
Que, por cierto, no tendrá epitafio,
Y esas manos siquiera una tumba.
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AuToRReTRaTo
Crucificado como los cristos
En la tierra del horror,
Crucificado junto a tantos
Por todo el desamor,
Haciendo tuyo el dolor del hombre.
Montes oscuros de angustia,
Campos cuidadosamente minados
Impiden que alguien te libere.
La sangre cae de tu frente a la flor,
Tu pensamiento es ya un puñal
Que emerge de tus iras,
La mirada delirante en ese abismo,
Amando a Dios y al paraíso por imposibles,
Poeta de lo inalcanzable.
Los ojos te duelen de ver y andar,
Te duelen los intestinos de saber,
Te duele tu destino de ser y no ser,
Crucificado por toda la naturaleza,
Poeta de lo sobrenatural.
Cristo que quiere remediarse,
Sediento de justicia,
Hambriento de pecado,
Hastiado de la corona del mártir.
Susurran en los lagos de tus sesos
Cuatro voces que se atropellan entre sí:
-La realidad es miserable.
-La fantasía se preña de abundancia.
-La razón se torna autoridad.
-La libertad danza en la locura.
La luna besa la sangre en tus mejillas,
Brilla el oro de la lanza del poder,
Alrededor la muchedumbre sonámbula,
El Amor agoniza desnudo en el lodo
Y el paraíso está más lejos cada noche.
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EL PeCaDo ORiGiNaL
Furiosamente acudes a un monte
Fugado de la ciudad.
Se desploma, cuesta arriba,
El hierro de tu armadura,
Atrás queda el peso de tu escudo
Que precisas para pervivir,
Y en un abrazo te reencuentras
Con la vieja ingenuidad,
Con un aroma suave de la pureza,
Pero pronto temes por tu suerte,
Por qué te vaya a suceder
Que te descubran en esa desnudez
Y vuelva el espanto a crucificarte,
Entonces tus temores pueden más,
Escapas desertando a donde
No puedes ya ingresar,
Golpeas, a toda prisa,
Las puertas del paraíso,
Acorralado, alucinado, desesperado,
Crees que vas enloqueciendo.
Mas allá crucificas a alguien más:
A tu prójimo, tu hermano.
Así es la cadena del mal:
Un eslabón anuda al otro
Desde el pecado original.
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BaRaTo ES EL ESPíRiTu
Barato es el Espíritu,
Las joyas no han pasado de moda,
El oro enciende la fiebre
En las víboras.
-Puedes ser feliz y valer
Si tienes mucho poder-, dice la voz sátira
Del arlequín del siglo veinte,
Anticuado es el amor
Y el ejercicio de los que sueñan,
Hoy por hoy, mañana tal vez.
Arriba
EL PaRaíSo
Fuera del breve paraíso
De tu vientre maternal
Te ha exiliado la naturaleza,
El más perfecto huerto
Donde dormía tu existencia.
Un vistazo a la realidad
Te desgarró de la felicidad.
Como un pantano la sociedad
Te sumergió hasta los sesos.
No eres dueño de elegir
Tu nacimiento o tu muerte
Aunque te suicides
Lanzándote al fuego,
Ahorcándote de un árbol
O hundiendo tu sustancia
En las aguas para disolverla.
La vida y la muerte
Te fueron impuestas
Desde antes de nacer.
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RoGaTiVa A La LoCuRa
Hipnotizante musa, destino terrenal,
Adorable fortuna de poetas,
¡Ah, demencia! ¡oh, locura!,
Caballo sobre el agua,
Esposa de su porvenir,
Abre las puertas de tu gran templo,
Tu mano delirando ruega,
¡Cúmplase la hora de tu llegada!,
No prolongues más su espera.
La razón es insensual,
Ostra famélica que exige
Siempre sólo respuestas
Para colmar su apetito sin fin.
Ha oído por las noches tus pasos
Quebrando las hojas secas,
Descalza tu figura a media luz
Con nubarrones sombríos a tu espalda.
El hechizo albo de tu túnica sabe,
Tu penetrante mirada inolvidable,
Mas tú, ¿has escuchado su grito,
Su clamor en el insomnio infinito?,
¿Sus rogativas febriles has intuido
Por las noches de amarillas lunas?.
En los lagos púrpuras de su ansiedad
Te bañas desnuda,
Tu cuerpo contempla tras el follaje,
Creyéndote tangible cual la carne
Avanza tras tu conquista,
Pero aparece la lucidez vinagre
Y hondamente te sumerges.
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LoS ReLoJeS De La MueRTe
Saetas ligeras en el sol
Avanzan hacia la muerte.
Relojes en los peldaños de las escaleras
Yacen para subirlas sin retrasarte,
En las coronas de los reinados
Midiendo el tiempo de sus historias,
Sobre los estambres de las flores.
Están en las mansiones y en los moteles,
En los bolsillos, en las pulseras,
En tu muñeca, en las ciudades
Es una plaga fatal.
Incluso aquello asemejado a un lunar
En la mejilla sonrosada de esa joven
Es un reloj minúsculo que mide
El lapso de su efímero encanto.
Las cárceles cuentan con un oxidado reloj
Que los reclusos contemplan fijamente
Hasta enloquecer por su marcha de tortuga,
Pero no has visto un reloj
Sobre el mármol de una tumba
O en el interior de una cripta,
¿Acaso tu instinto carece de fe
En la resurrección de esos muertos?.
Sin embargo hay campanas puntuales
En las iglesias, y los sacerdotes
Cuelgan más relojes que crucifijos
En las paredes de sus habitaciones.
El duende de los relojes
Ocupa su espacio detrás de una oreja
Acercándote el tic-tac de su juego.
Su única labor es esa
Y vaya, ¡qué bien lo hace!.
Arriba
ACeRCa DeL IDeaLiSMo MoRaL
Un monte sembrado de misterios
Y desafíos es el Ideal, que en virtud
De su belleza, encierra los peligros,
Quien osa en su aventura
Debe saberlo atravesar,
Descalzo, sin más armas
Que con su vocación, a vista
De las gentes, de peregrinos curiosos
Que allí se reúnen
Para honrar o condenar.
Si triunfa lo embalsaman
Delante de quienes quieran imitarlo,
Si fracasa lo entierran boca abajo.
Sugiere la armonía
Entre el sentimiento y la razón,
Dos tornados que se enfrentan
Para unirse en un solo vendaval.
El camino más largo
Que el hombre puede recorrer,
-Dice el viejo refrán-
Va desde la cabeza al corazón.
Hubo algunos, se sabe bien,
Los que a mitad de su marcha
Detuvieron su andar,
Se miraron en el fondo
Y se fueron a buscar
La alborada de su identidad.
Otros, menos honestos,
Con máscaras de consecuencia
Se disfrazaron, pero pocos compraron,
Más daño se hicieron a sí mismos
Que a los ingenuos que dirigieron.
¿Cuánto trecho puede andar el artista
Si en cada mano posee un mundo que sostener,
Uno que aspira a la razón,
El otro, tan sólo, a la emoción?.
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EL INTeRLuDio
Botado entre humeantes ruinas,
Entre escombros y cenizas,
Manchado de hollín, desnudo de fe,
Debajo de los hierros retorcidos,
Entre los pedazos del fin de una era,
Hallas, por fin, tu corazón.
Hacia el destierro cabalga la utopía
Montada en su corcel alado,
Malherida, solitaria,
Pero bella siempre y cautivante.
La era enterró a sus muertos
En el cráneo amnésico de la historia,
Los esbirros condujeron la libertad
De vuelta al sitio de su calabozo arcaico,
La esperanza fue encontrada maniatada
Flotando en un río sangriento,
El milagro convertido en barro,
Mas la joven rebeldía, astuta heroína,
Burló a sus detractores herejes,
Y disfrazada permanece sigilosa
Aguardando el día para volver a encabezar
A su nuevo séquito de rebeldes.
Un viejo ciclo agoniza de pie,
Un nuevo tiempo boga a través del futuro.
Y tú, sobreviviente protagonista,
Que de las ruinas rescatas tu corazón en brazos
Como a un hijo que salvas de la guerra,
Que conociste el sentido de la esperanza,
¿Sabes para qué sirve la desesperanza?,
Tú, que navegaste a bordo de la certeza
¿Conoces los frutos del naufragio?,
Y si la incertidumbre es el fantasma
Que habita en los interludios de la historia
¿Cuánto durará este interludio?.
Arriba
IDiLio Y ReaLiDaD
La primavera es una caballo negro
Vagamente floreciendo y cabalgando
Para la humedad de tu melancolía.
Buscas algo que aún no has perdido
O que ya has encontrado,
Se esfuma entre tanto el sentido
De tu existencia.
Ahora tus alas de mortal renuncian
Al frío de las oficinas y vuelan
Hacia la tibieza solar,
Ahora las vértebras se liberan de ti
Y se desploma la columna de tus dogmas.
Marcha tu generación decepcionada
Con la mirada vuelta a la anarquía,
Llegan los ojos tristes a las vitrinas,
Llega una mancha de sangre de los calabozos.
Una boca tediosa se abre amenazante
Impulsada por el hambre
En mitad de la vida,
Hambre atada a cadenas con los senos golpeados,
Hambre multiplicada y ociosa,
Hambre de un nuevo reino,
Hambre de consuelo, besos y caricias.
En el edén de tu idilio hay
La humanidad trenzada,
Un hombre y una mujer enredados,
Desnudos hasta los pies,
Casi un solo cuerpo, un solo ser.
Sin embargo,
El dinero pasa comprándolo todo,
Pasa el placer y te deja la cuenta.
Vislumbras con paso tambaleante
Al ser que se derriba en el asfalto,
Agoniza con su salario y su rutina,
El hombre pobre, el pobre hombre,
El hombre víctima con su cruz a cuestas,
El hombre una utopía de Dios,
El hombre sacrificio de cristos,
El hombre fábula del egoísmo,
El hombre animal que fracasa.
Arriba
La AMaDa AZuL
Blancos cementerios marchitos
Florecían reviviendo a sus muertos
Cuando presentían su visita.
El mar, frente a su ímpetu,
Devolvía alegres a los suicidas.
Sufría el dolor al verla vivir
Y la felicidad se contentaba.
Su rostro era un resplandor celeste
Que iluminaba todo a su alrededor.
Era más hermosa que la belleza
Que a su lado hasta tú embellecías.
Su esqueleto lo soñabas en tus brazos
Corriendo por la orilla del mar,
Fugitivos de la muerte
Que los perseguía celosa.
Soñaste una noche que su alma
Era una rosa y la cortabas.
Su cuerpo puro ponía en fuga
Todo anhelo carnal.
Al besarla su aliento te revivía
Como un dios que volvía a hacerte.
De haber nacido pájaro
Habrías comido entre sus manos abiertas.
¿De dónde había venido este ángel?,
¿De qué planeta se habría caído?,
Te angustiaba ignorar.
Viajaste a las fronteras de tu conciencia
Para revelar el misterio,
Leíste la lista interminable del libro
Que registra los nombres
De todas las criaturas del universo,
Recorriste el espacio inmensurable
Que abarca el todo,
Y acariciaste sus paredes,
Al otro lado reinaba la nada,
Un sabio impidió que te encaramaras.
Tuviste que regresar sin respuesta.
Hasta que un día se enfermó
La amada azul de tu ensueño,
Alegre supiste que no era divina
Sino de huesos y de carne.
¿Todavía seguirá tan azul?.
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HiSToRia DeL CoRaZóN DeL HoMBRe
Hubo un tiempo de luz imperial
En el jardín inmemorable del olvido
En que todos los hombres eran azules,
Fundidos a la tierra como el pájaro al aire,
A la vida ligados como la fertilidad al agua.
Todavía la delicia se desnudaba sin pudor
Recostando su cabeza sobre el pecho del deseo,
El corazón de musgo con florecillas recubierto,
La belleza era tan de todos como de ninguno,
La privada propiedad, aún no nacida,
Flotaba en los vagos rincones de la nada
Hasta que sobrevino la enfermedad de esa peste
Que contagió, una a una, todas las razas,
Era el egoísmo con su saco de codicia,
Y grises los hombres se tornaron,
Gris el corazón de musgo con florecillas recubierto.
¡Oh, matanzas! ¡oh, mortandad! ¡oh, carencias!,
¡Malavenidas aquí!.
Hombres grises pueblan las ciudades.
¿Quién prefirió la muerte en aquel otro tiempo?.
Hoy los depresivos suicidas se lanzan
De los abismos, y para tus ojos
Son bellísimos pétalos que caen,
¡El viento de la adversidad los arrancó!
La mano de un divino o maldito ángel
Los guía seducidos por el hechizo
De un" más allá",
Una venda que cubre sus cerrados párpados
Dota sus voluntades de coraje
Para vencer el vértigo a las azoteas,
¡Y ahí van los hijos de esta moda o anarquía!:
Los amantes sin techo, los enfermos sin cama,
La joven encinta, los desocupados,
El sidoso sin antídoto, los drogadictos fugitivos,
El condenado sin culpa, el ser que cree haber descubierto
La esencia de la vida, las lesbianas rechazadas,
El inadaptado intrínseco, el rebelde tembloroso
En un acto de quebranto.
Sus cartas póstumas no acusan culpables,
Pero sus silencios a un pueblo por entero condenan.
Hubo un tiempo en que todos los hombres eran azules.
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La SoLeDaD Y EL CRiMeN
Brota tu soledad entre las multitudes,
Te sigue y persigue, te atrapa,
Te envuelve como una enrredadera.
Estás solo en medio del bullicio,
Solo entre tanta necesidad de roces,
Sediento en mitad del mar que te ahoga,
Solo como la última impresión de un suicida,
Solo como los mendigos y los vagabundos,
Solo como las rameras y los políticos,
Solo como los alaridos de dolor de las bestias,
Solo como el insecto que ha caído
En el tejido mortal de la telaraña,
Y mueve sus alas antes de ser devorado.
La muchedumbre solitaria viste su traje de fiesta,
Pero recorre la ciudad con fatigado esfuerzo.
Un hombre solo es alguien invisible
Que mira el placer a través
De la cerradura de la puerta,
Poco tarda en dudar de su existencia,
Una palabra cualquiera bastará
Para voltearle y probarle que existe.
La muchacha que hunde su mirada en tus ojos
No sospecha tu sórdido grito
Aunque perciba tu aspecto abrumado,
Y le exciten tus labios entreabiertos,
Lo mismo que si no te viera.
¿Comprendes ahora por qué el poeta susurra
Su suave murmullo en el oído del genio?
Pues una fiesta sin fin pretende conseguir,
El genio ha de calcular sus costos, y organizarla.
El testimonio de un testigo,
A quien nunca se le dio mayor crédito,
Describe cómo una noche
La soledad sedujo al crimen
Para librarse de la justicia,
Cuando éste era joven,
Y deambulaba con un inofensivo encanto,
¡Tantos ha de aquel entonces
Que no conocía todavía
Ni el vértice de un calabozo!
El crimen fue hallado culpable
Y condenado a perpetuidad,
La soledad fue absuelta
Y puesta en libertad.
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MieDo
Hay, en el misterio de los días,
Un murmullo de ultratumba
Que te sugiere: "No sufras. Vive",
Y a veces contemplas la vida
A través de los ojos de los muertos
Todos ansiosos de amar, andar y arder.
Entre sus dedos hay un capullo
Cerrado para siempre.
Con su mirada penetrante la muerte
Te advierte parada en medio de la luz:
-"Mortal, como un fruto es tu metamorfosis,
como un fruto eres.
Donde hay una fétida hojarasca hubo primavera.
Donde hubo algarabía hay un sórdido silencio.
Donde hay la negación de ser y hacer
Hubo, una vez, la oportunidad.
Vete, ahora, corre y busca amparo."-
Antes nunca oíste otro mejor consejo
Ni más sabia profecía,
Ni realidad más inquietante
Que esta diáfana filosofía del cementerio,
Peor el miedo te ata las alas de los pies
Como te ata tu peso a la tierra.
Como el agua entre los dedos
Pierdes la oportunidad.
Se aleja el placer con su poción de amparo.
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ViSioNeS
Hay, cada día, algo divino en lo humano
Y hay lo humano en lo divino cada día:
Cada muerte tiene su retoño,
Cada pesadilla su final,
Cada quebranto su sabiduría,
La larva se convierte en mariposa,
El pájaro canta hasta morir,
Pero, además, hay lo que te hiere cada día:
Una mano desde un hondo pozo,
El grito de un crimen a plena luz,
Una nueva trizadura
En los gestos del encanto cada día.
Coges del rosal la rosa púrpura,
Untando en tu mano la gota de sangre
Exclama tu emoción: ¡Oh, rosa,
Si pareciera que no tuvieras las espinas!.
Las desaparecidas cosas dejaron su rastro
En la tierra y en las estrellas
Para buscarlas y encontrarlas
Cuando estuvieran ausentes,
Y la novedad pacta con el asombro cada día.
Un pájaro se poza en tu cabeza,
Perfora el cráneo de tu memoria
Y devora podridos e inútiles recuerdos.
¡Esas hojas secas del tiempo
Van a cubrirte si no cesan de caer!.
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ViDa ES NeCeSiDaD
Breve el placer como un respiro,
Y la necesidad larga como la espera.
Tal vez la muerte sea la ausencia
De la carencia, pudrirse ocioso
En el lecho de la eternidad,
Y no estén ansiando los muertos renacer
Porque a la vida le faltó siempre un cobre
Para ir de compras al mercado,
Se resignó a las vicisitudes de la miseria
Inmersa en el trastrueque de su existencia,
Se consoló con migajas y dio gracias a Dios.
Tal vez en ello consista la felicidad:
Subestimar lo que hace falta
Valorando lo que brilla bajo el sol.
Vale la pena ser, pero casi te cuesta la vida
Merecer un abrazo de la alabanza,
Arrimarte al bienestar un sacrificio,
Miembros desgarrados versificar,
Caer de bruces sobre un pantano
Y levantarte sin haber estropeado el sueño.
A las necesidades cumplidas
Nuevas necesidades por satisfacer,
Sin embargo la ausencia
Es la razón de tu existencia.
Arriba
CoRRuPCioNeS
Decepcionado de noches y lunas y estrellas,
De árboles sin fruto, de esperanzas,
De instituciones, de autoridades, de líderes,
Decepcionado de promesas, de imágenes, de decretos,
Decepcionado de mundo miras alrededor
La ciudad salvaje, el humo, el progreso gris
Decepcionado persistes, te empeñas,
Decepcionado te inspiras, decaes,
Decepcionado piensas, existes, te estimulas,
Decepcionado sonríes, te drogas, naufragas.
Decepcionado caminas, avanzas
Sobre la tierra de los muertos
Cantando con los desilusionados,
Con los que acuden al llamado del abismo,
Con los tristes marginados.
Decepcionado abres la puerta
De tu siniestra inconsciencia,
Asesinas al amor con ardorosa ansia
Y arrojas sus vísceras a los perros;
Madrugas con la delicia
Que tenías por divina,
Pero sólo era mundana,
Y estrangulas su aliento con tu sombra
En su lecho infectado y corrupto.
Decepcionado, ebrio, anestesiado
De malditas sensaciones
Violas a la felicidad virginal
Por sus juegos cruentos de coquetería.
Decepcionado, clamas de rodillas,
Sin consuelo, algo sagrado en qué creer.
Decepcionado te incorporas viajando
A un horizonte albo con vigor.
Arriba
Fe
Reestructuraciones ¿para qué?
Pregunta tu desalentado corazón
Si como en oleaje incansable otros pueblos
Vendrán a reestructurar lo que otros
Tuvieron por corregido, prisioneros todos
Del vicio del error y del egoísmo.
El estallido final te sabe,
A menudo, más eficaz,
Si el comienzo fue un bing-bang
¿Por qué no el final?,
Si en el principio era el polvo,
¿Por qué temer a su retorno?.
Sí, que los ejes
De la maquinaria descomunal
Vuelen por los aires,
Que la era tecno
Emita su último rugido metálico,
Que se conviertan los muros en escombros,
Los libros en cenizas,
La cultura en sepultura
Volteas, luego, la mirada hacia un niño,
Sus ojos llenos del porvenir
Y, otra vez, vuelves a creer.
Arriba
PoR EL OCaSo De LoS DioSeS
-Buenos días-, te dice el sacrificio
De la pobre recompensa
Con voz ronca y su figura fantasmal
Como burlándose de tu circunstancia.
La pereza, como una niña tímida,
Se esconde entre tus piernas.
La necesidad te arroja, deprisa, de tu lecho
Hacia el tráfico de la urbanidad,
Hacia las labores del día,
Hacia la vigilia y la competencia.
¿Es obra de la casualidad que el paraíso
No esté hacinado de vacantes ocupaciones,
Ni de fábricas, ni hospitales,
Ni contralorías, ni ejércitos?
He ahí el ideal de tus instintos mayores:
El sueño de la ociosidad eterna y la felicidad
Si regulas tus actos o si te arrepientes.
¿Creíste que era sencillo vivir,
Optimista ciudadano,
Que no te corromperías fácilmente,
Que podrías alcanzar la perfección,
Que encontrarías la llave de la felicidad?,
Y si las cosas no marchaban
¿Creíste que los dioses te protegerían?,
Pues mira lo fenómeno que fueron:
Nunca tuvieron brazos para estrecharte,
Nunca tuvieron ojos para encontrarte,
Nunca tuvieron orejas para oírte,
Ni corazón para apiadarse,
Y, sin embargo, de rodillas imploraste.
Los dioses llegaron del mar,
Pero por suerte se desangraban y morían,
No eran conciliadores,
Ni, mucho menos, benevolentes.
Arriba
La MaRiPoSa Que Se AHoGa EN EL ESTaNQue
Buscando en todo siempre
Urgente compañía, sin fruto ni flor,
La mariposa amarilla del sur
Revoloteó solitaria
Su viaje delirante
Y allí, en su reflejo,
Sobre el agua de un estanque
Halló, por fin, lo que quería.
Besa ahora el agua que le ahoga
Y aunque se moja no reniega
La hora en que el amor ya no demora.
La mariposa que se ahoga en el estanque
No mueve un ala por salvar su maravilla,
Su espléndida delicia, su mágica tersura.
(Quien ama a morir no mira
El hondo encanto de su propio vivir).
Ni benévola, ni cruel,
Ni ardiente, ni frívola
Es la belleza,
Sólo es hermosa, cree
Para fenecer en ella amando
Con valiente corazón.
La mariposa sueña su ensueño de dos,
Mas sólo una ignora su noble soledad.
La mariposa cautiva, de vocación suicida,
En calma en su agonía ama el entorno azul
Del reflejo de su ser como a un divino espectro
Que se asoma por un hueco del paraíso,
Pero abajo, entre todas las raíces,
Sólo hay lodo.
La mariposa sin fruto ni flor,
Que perpleja tu mirada contempla,
Se ahoga en el estanque de su amor.
Arriba
GoTaS De LuZ
Bebes, del seno de los abismos,
Una miel amarga,
Miel singular que te amamanta
Siempre que acudes al borde
A mirar sus fondos estrellados
A la hora de la desolación,
Y un poco de luz te rescata,
Un poco de luz te reanima.
Hoy, alumbrado, cegado a raudales,
Te recuerdas prisionero en el oscuro frío
De un calabozo donde un rayo de luz
Que se filtraba por un agujero
Te ayudaba a pervivir,
Y en verdad, ¡apenas era un hilo de luz
Rompiendo las tinieblas!
De aquella triste oscuridad.
Tú sabes cuanto puede valer
Una gota de la luz
Cuando se está lejano del sol.
¿Qué queda de tu espacio
Y de tu tiempo sin la luz?.
La luz, que fecundadora, enciende el amor
En la frívola alma del pecado
Hace sollozar a los ciegos,
Brillar la primavera
Y resaltar los rostros de los jóvenes.
Las más nobles cosas representan a la luz
Y la luz representa a todas las cosas,
Al nacimiento y al sueño,
A la inteligencia y al sabio,
Al heroísmo y al glorioso.
Tu piel la reconoce
Como al cálido cuerpo de la libertad.
Arriba
EL FRaCaSo Y La DeSiLuSióN
Vestidos de harapos,
Surtiendo amapolas en los caminos,
Imitando a pájaros,
Lavando en los ríos sus raídas vestiduras
Van de pueblo en pueblo
El fracaso y la desilusión,
Deschavetados amantes y hermanos.
Padecen una romántica inclinación
Por los abismos y la bebida.
Al pasar murmuran a sus espaldas
La triste historia de sus pasados.
A embriagar sus lúcidos delirios
Se sientan al borde de los precipicios,
Alborozados cantan a la luna,
Se derraman, blasfeman, se insultan,
Ferozmente ríen con sórdidas carcajadas.
Cuando se sienten más que encendidos
Juegan saltando de estrella en estrella
Hasta que uno pisa el sol y se enfadan.
Con los colores del sol crepuscular
Se drogan con los vagabundos
En los callejones de los suburbios,
Beben aguardiente puro,
Se inyectan alucinógenos
Entre pobres marginados
Directo al corazón.
Alrededor de una hoguera
Enfrentan la madrugada y se marchan.
En leva perros y perras
Les siguen fieles por detrás.
El hambre los pone de cabeza
A buscar pan en la basura, razón
Porque te inspiran más los basurales
Que los grandes jardines.
Arriba
EL PéNDuLo De La HiSToRia
Desde las sombras a la luz
Ha sido toda la historia:
Tras la miseria la esperanza,
Tras la guerra la paz,
Tras la falacia la verdad,
Un oscuro ismo y luego
Un sismo de libertad,
Y vuelve todo a rehacerse, otra vez,
Desde la luz a las sombras.
Siempre la misma eterna jugarreta,
Siempre el mismo péndulo incesante,
En el centro un instante de inercia,
Pedazos de luna naufragando.
Y así también la historia de tus días:
Tras la impetuosa presencia
La silenciosa ausencia,
Tras la salud la postrera enfermedad,
Tras la pena el consuelo que compensa,
Un sol radiante tras la tempestad.
La noche es azul
Como una copa
Que se colma de estrellas,
Alivia tu cansancio,
Entretiene tu sed.
No adivinas qué traerá la aurora
Si más sombra o más claridad,
Si más amor o más dolor,
Y ahí te quedas respirando
Sintiendo pasar la vida.
Arriba
MiRaDa ANTRoPoLóGiCa
Desafiando a una rosa
Una vaga mariposa
Revolotea bajo
Luciendo sus colores
Gallarda, vanidosa.
Trepa un animal árbol
Para tener el buen gusto
De su fruto.
Alza su vuelo un ave
Atisbando su presa
Desde el cielo.
Entretanto
Tú, bípeda criatura, caminas
Entre las maravillas del alba
Que refulgen,
Recia tu erguida figura.
Arrastrando por la tierra las alas
Para no caer de más alto.
Pareces la imagen extraviada
De un cuadro renacentista,
Pareciera que te hubieras caído
De un paraíso de antaño,
Aunque tus alas de vital fuerza
Se están nutriendo,
Tu caótica infancia
Recién está naciendo.
Arriba
EL CaMiNaNTe
Como caminos tiene el sueño
Y caminos la esperanza,
Caminos las manos del hombre,
Las sombras del día,
Caminas para encontrar tu camino,
Para hallar, al fin, buen destino.
Camina contigo la muerte y el amor,
Un grito que sueña ser canción,
Un viejo escudo de hierro aguerrido.
Sin dar un paso sin sentido,
Sin realizar un movimiento
Lejos de algún sentimiento.
La muerte está tendida en el seno
De una esperanza combatida,
Por el sueño se filtra el paisaje
De una tierra prometida.
Arriba
La MueRTe Que CaMiNa CoNTiGo
La muerte que camina contigo,
Por donde quiera que vayas,
Subterránea, invisible,
Viva como la hierba que retoña,
Son los muertos de tu generación.
Estás, sencillamente, hecho de ellos,
Son de cada noche tus estrellas,
Tu herida abierta en el tiempo,
Tus raíces, tu dolor descarnado,
Tu falta de olvido y de perdón.
Están esculpidos en el silencio,
Anónimamente heroicos,
Impunemente asesinados,
Todo por el fuego de la libertad.
Tienes la cabeza llena de muertos,
De cruces solitarias sin amparo,
De ojos que miran desde la nada.
No hay siquiera una inscripción
En alguna calle que recuerde sus gestos,
Poco y nada podría importarles ya,
Ellos estaban sólo de paso,
Ellos venían de un mundo mejor.
Arriba
La ÚLTiMa NoCHe De Tu JuVeNTuD
La última noche de tu juventud
Mas bien fue la aurora
De un nuevo de tiempo de amor.
De tu pecho arrancaste el corazón
Y lo lanzaste al firmamento
Como recuerdo para la posteridad,
Y te estiraste hacia el cielo,
Tan alto, hasta coger una estrella
Acomodándola en el sitio vacío
Por si era demasiado umbrío
Lo incierto de tu porvenir.
De tu locura huiste en vano,
Corriste, pues, como un loco,
Para retomar el viejo camino
Apoyado en la certeza
De que no hay un real sabio
Que antes no haya sido un gran loco.
Nunca la soledad fue tan auténtica
Como esa noche, desnuda estuvo a tu lado,
Y que es tanto mejor que la ilusa compañía,
Solo como tú mismo, sin testigos,
Sin boca, ni besos, sin amigos,
Sin vino, ni fiesta, ni son.
Noches después fue un saludable placer
Beber de otros seres, otras amantes.
La última noche de tu juventud
Un pájaro nació de tu muerte
Para volver a volar y morir de nuevo.
Sorprendiste duendes traviesos
Ocultando cosas preciosas
Y entre ellas la verdad.
Esa noche fue el comienzo
De otra nueva juventud,
De aprender a amar con fervor
Cuánto puede perdurar su resplandor
O extraviarse como el humo sin rastros.
El tiempo, al fin y al cabo,
Nada permite eternizar.
Arriba
AÑoS LuZ
Años, amor, que amo a una estrella.
Son, amor, tantos años vanos de amor.
Es una hoja verde en mi árbol
Que verdea inútil cada primavera.
No, ni la lluvia, ni el invierno,
Ni el otoño, ni los vientos se la llevan.
Una noche le confesaste a ella.
-Entre ella y yo nada queda.
Entre tú y yo todo empieza.
Que no te robe el sueño,
Que el brillo de esa estrella
No se torne sombra
En nuestro lecho de amor, amor.
Sólo déjala brillar.
Sólo déjala brillar en mi letargo,
¡Que bien podría convertirme yo
En el brillo de tu estrella!-.
Ella se sonrió, irónica, incrédula,
Y siguió perdiendo el sueño,
Y siguió jugando con fuego,
Y sombra se tornó el lecho,
Y se pasa hoy la vida
Mirando lo de arriba.
Arriba
CuaLQuieRa Sea Tu PReGuNTa
Cualquiera sea tu pregunta
En esta temprana mañana
Pregúntasela a la vida,
A la vida que está en ti mismo
Colmada de respuestas
Que esperan por ti.
-Juega conmigo-, dice el delirio.
-Ven a mí-, dice el umbral.
-Aún es tiempo-, dice una voz.
Demasiado tarde
Podría parecerte la noche
Si pronto no te animas a correr.
Arriba
PRaGMaTiSMo NaTuRaL
¿Por qué amas más a un amor
Que a una flor?,
Las hizo a ambas la misma tierra,
Beben el agua del mismo caudal,
Las suaviza la misma brisa,
Las perfuma el mismo aroma.
-La flor no puede amarte-, respondes.
¿Entonces es pragmatismo el amor?.
Arriba
Lo OLViDaDo
No estés muy cierto
De que la vida es breve.
¿Quién podría recordar
La inmensidad de un día
Siguiendo, hora tras hora,
La ruta del sol,
La eternidad de una fogosa pasión,
El festín que parecía nunca acabar?.
El mismo tiempo tomarías
Que ocupaste en vivir
En recordar todo de una vez.
Arriba
Si FueSe EL UNiVeRSo INFiNiTo
Si fuese el universo infinito
¿Qué asombrosas criaturas,
Qué animales fabulosos,
Qué pájaros exóticos,
Cuántas fragancias y colores
No han visto aún tus ojos?.
Pasajes misteriosos,
Luces de otros cuerpos,
Espacios sin tiempo, mundos sin caos,
Arenas atesorando.
Las verdades del Génesis,
El remedio que pretendieron los alquimistas,
El elixir de los sabios,
Piedras, metales,
Mensajes sin símbolos, razas mayores,
Vírgenes parajes,
Espectáculos de crepúsculos,
Frutos impensados, melodías saludables
Si fuese el universo infinito.
Cuánto lograrás imaginar
Recostado en la hierba de noche o de día
Desenjaulando hondos pensamientos
Sería una evidente realidad
En algún desconocido sitio
Si fuese el universo infinito.
¡Qué importa si no alcanzas hasta allí,
Antes que tu pie llegará tu imaginación!
La soledad que creíste solitaria
Rodeada estaría de innumerables compañías.
(Infinitas probabilidades
Para un universo infinito).
¡Detente, hombre de mil propósitos!
Levanta, al menos, por un breve instante
Tus pies fijos de la tierra,
Tu ritmo cardíaco está acelerado,
Y contempla sin ningún cuidado
El sendero sideral de tu condescendencia,
La frondosidad insospechada en lo alto
Sonriéndose de tu cegada prisa.
Arriba
EL CoSTo
Pagarás muy caro tu precio por vivir,
Pagarás con sangre y pagarás con dolor,
Pagarás el día y pagarás la noche,
La mesa, el vino y el mantel,
También los cumplidos, todos los burdeles.
Subirás tan alto hasta la cruz de Cristo
Para contemplar el mundo
Y descenderás a los infiernos
Cantando tus versos de amor.
¡Qué locura la tierra! ¡qué infinito el deseo!
¡qué ironía la muerte gratuita!.
No hay huida posible.
No hay grito desahogador. Está escrito.
Arriba
DiSCuRSo DeL PoeTa SoBRe La PoeSía
Bienvenido, husmeante lector,
Al escenario virtual de la poesía.
Tomad asiento en la cima de este abismo
Donde los hombres se contemplan
Como hormigas y las ciudades
Cual sofisticados laberintos.
Aún queda tiempo para ser
Nosotros mismos.
Yo soy el poeta de toda la humanidad.
Hora es de que hablemos
Sin recursos de ningún estilo,
Sin metáforas ni epítetos.
Algo que sucede conmigo
Debo confesarlo en voz alta.
¡Oh, mortales! resulta
Que no hasta hace mucho
Era considerado el espejo
Que reflejaba con asombrosa nitidez
Vuestras pasiones, sentimientos y costumbres,
Vuestras esperanzas
De toda época y espacio.
Un noble juego de imágenes y conceptos
Inmortalizaba vuestros silenciosos
Pasos sobre la tierra.
Las cosas han cambiado.
Hacia el año mil trescientos declaré en Roma
Que "el amor mueve el sol y las demás estrellas",
Esta vez señalo que las mueve el dinero,
De modo que me iba mejor antes.
Nunca he gozado de grandes privilegios
Ni los perseguiría, pero al menos,
Era respetado y honrado.
¿Qué ha sucedido? ¿El espejo se ha empañado?
¿Ya no deseáis miraros por dentro? ¿Luzco
Como una latosa fuente de aburrimiento?.
¡Ah, Francia! ¡Oh, París!¡ Inglaterra!,
Cuando a mediados del siglo dieciocho
Era el convidado de honor en las tertulias
De la aristocracia, si accedía a asistir
La mitad del éxito de la ceremonia
Se aseguraba, y sin menoscabo me sentaba,
Además, en la mesa de los pobres
A compartir su alegre vino y su pan.
Era, entre otras cosas, un seductor singular,
Odiado y amenazado por larga lista de rivales
Que quisieron darme muerte.
Muchos amores tuve,
Me divertí casi lo suficiente,
Mordí cuanto pezón pude, desfloré a vírgenes,
Fecundé hasta estériles, dejé
Digno testimonio de mis versos
Sobre la piel de ciertas nalgas.
Como dije me satisfice casi lo suficiente,
Un poeta es un hombre infinito,
Algo más espiritual me afligía,
Hallé frivolidad en la belleza.
El auge del desarrollo de la revolución industrial
Terminó por degradar todas las artes.
Reemplazó el concepto de lo importante por lo útil.
La música se prostituyó en las faldas del sistema,
En tanto abandonaba ese rimar melodioso.
He aquí el problema que me aflige,
Estoy en decadencia, no se trata
De que esté viejo o cansado.
Los editores afirman que mi trabajo no es rentable.
Sin embargo, ¡oh, mortales! no voy a claudicar.
No escribiré la basura que ellos me solicitan.
Apartad, militares, vuestras armas del camino,
Abridme paso, estoy desarmado,
Sólo vengo en son de paz a declamar
Esta viva verdad de todos los pueblos.
Arriba
¿DóNDe ESTaBaS?
¿Dónde estabas? amada azul,
Cuando los blancos guerreros cayeron
Ensangrentando las flores del nuevo día.
¿Dónde estabas? cuando los ojos de la patria
Apuntaron su quebranto agudo hacia
La más vulnerable forma de mi sentir.
¿Dónde estabas? cuando en nombre
De la suprema justicia
Fue acribillado el sublime anhelo
De la propia justicia.
¿Dónde estabas? cuando en nombre
De la inalienable libertad
Fue recluido el hombre libre,
Cuando en nombre del pueblo
Fue sentenciado el mismo pueblo,
Cuando la ironía condecoró
Los uniformes manchados de los verdugos,
Cuando el catolicismo abrió las puertas
De sus templos al Cristo perseguido,
Cuando los afilados corvos cercenaban
Las gargantas de los abogados querellantes
Mientras los oligarcas sumaban
A sus arcas oro y plata,
Cuando eran arrojadas las cabezas
De la vanguardia a un océano pacífico
Mientras engordaban las nalgas
En las butacas del poder.
¿Dónde estabas?
Cuando había que inventarse un rostro,
Gesticular una sonrisa, hablar en voz baja,
Cuando la indiferencia era prudente
Y pasar soslayadamente a la muerte,
Al horror, al caos, a la barbarie,
Cuando la hilaridad era de plástico,
Y la lluvia, artificialmente programada,
Apagaba el fuego de nuestras barricadas.
¿Dónde estabas? cuando a medianoche
Los agentes del gobierno secuestraban
La convicción para darle una lección
En sus cuarteles, y a fuerza
De golpes, extirparle la verdad.
¿Dónde estabas? cuando cayó Gonzalo
Y nos envolvió la noche más negra,
Honda y callada?.
¿Dónde estabas? luz de estrella lejana,
¿Acaso perdida en la oscuridad del firmamento?
¿Sentada acaso en el jardín inmenso
Sin recordar mi mano sobre tu mano?
¿Emigrando hacia qué otra extraña tierra?
Acariciando tu semblante frente al espejo?
Con ambiciones de qué tentación?,
Soltando tu cabellera entre el viento,
Dejándote arrastrar, enamorándome tu ausencia,
Andando por donde no anduve con tu fe
Y felicidad, con tus pupilas sordas,
Con tu precavida existencia sin pesar,
Con tu amor a la paz, tu miedo a la guerra
Y con tu bienaventurada, ermitaña oración.
De "La Memoria Histórica".
Arriba
La CiuDaD De PieDRa
La ciudad de piedra erguida frente al mar
Con sus monumentos de piedras y sus sueños de piedra
Redimida con sus altares y su acomodada moral,
Su hipocresía al descubierto y sus crímenes impunes,
Su sangre de callejones, su foránea identidad,
Su metálica estridencia, sus baluartes y sus monopolios,
Su falta de sentido común y su razón de ser.
Adentro de sus casas hombres sentados
Frente a la pantalla de un televisor centelleante
Y adentro de sus cráneos la relojería oxidada
De un programa gobernado por la imagen.
Ha sometido al campo a su entero capricho,
Y después de comer el cereal de sus cosechas
Muerde la mano extendida sin el menor remordimiento
Y siéntese complacida.
Movida tan sólo por la inercia su panza famélica
Bosteza con tedio atroz y haraganoso.
Oigo por las noches rugir su corazón imperturbable
Y el reventar de las olas contra su impávida coraza.
A la deriva de sus magistraturas elitistas
Firma con pluma de oro fojas
De proyectos para sus privilegios
Mientras el resto espera en la postergación.
Dormí sobre sus calles con lo puesto que vestía,
Bajo las estrellas, el frío y el rocío,
Un libro de Whitman bajo el brazo,
Sólo la poesía confidente y compañera,
No creo entonces haber estado tan abatido
Como su desidia ante la vida y sus desvaríos.
La ciudad de piedras erguida frente al mar
Con su oscura reputación y su mafia congresista,
Su fórmula barata de felicidad y su ilusionismo,
Su demolida arquitectura bombardeada
Por la falta de inversiones,
Su llamado a la fe y la confianza,
Su absurdo optimismo,
Su magia dirigida a la mediocridad y su destreza,
Su ambigüedad y sus antítesis,
Su pseuda libertad de competencia
Y su incisiva mordedura a la calidad de vida
Se hundirá como una isla en el centro
De su propia sangre.
De "Entre Eros Y Tanatos".
Arriba
PRoNTuaRio DeL ODio
El odio, serpiente arpía,
Alma de Caín, temprano emancipó
A los pueblos a atravesar
Por los tenebrosos parajes del temor,
Fue guiatoria tea de caravanas
Por desérticas llanuras, por el vasto océano
De la debilidad humana y la abnegación.
Fue furioso por la tempestad,
Látigo en mano, rebelando a los ángeles de la trinidad.
Incitó a fundir el hierro en armaduras,
En espadas irascibles, en tenaces escudos,
Inventó la guerra y halló en esto buen negocio.
Traficó con la muerte, conspiró con el verdugo,
Vinculó a los desterrados, lío a los conscriptos,
Sobornó a los fieles de la justicia,
Corrompió a la administración pública y civil,
Levantó a nación contra nación,
Indispuso a hermano contra hermano,
Legisló a favor de múltiples privilegios,
Privatizó los ejércitos y el Estado,
Desarrolló en sus macabros laboratorios
Sofisticadas máquinas para torturar,
Embaucó a las cúspides del mundo
Y halló también, en todo esto,
Próspero poder.
El odio fue encarcelado por su rebelión,
Y sentenciado y castigado en su paupérrima prisión
Urdió meticulosamente año tras año
La ira incontenible de su maldición,
Y una vez liberado, cuando
Se encendía la aurora de su ansiada venganza
Se dispuso a saborear gota a gota
La sangre, entre sus manos, de su detractor.
A un paso se está del odio al amor
Y viceversa suele el amor corromperse.
Me privo, por mi parte, de esta
Descarriada pasión y al viento
Y al olvido dejo mis penas y mi rencor.
De "Entre Eros Y Tanatos".
Arriba
La FaTaLiDaD
Sacrificado para los días sucesivos de mi propia
Inmortalidad perecía Daniel. Su polvorienta muerte
Como un alud o relámpago de adiós presencié.
Demasiado temprano, una tarde plomiza de agosto
Cuando pisábamos, apenas, los primeros pastos
De nuestra adolescencia, se derramaba la copa
De su vida por un despeñadero hacia la nada.
Desgarrados gritos y manos desesperadas
Imploraban vivir a quedarse entre los presentes.
Atrapado en las alas despiadadas de la muerte
Su cuerpo volvíase polvo y cenizas flotantes.
Rodando atrozmente mis ojos le vieron descender.
Una brizna fría de culpabilidad a mi lado
Circulaba como si la mano de un jardinero
Regara una rosa y dejase a la otra marchitarse.
Me preguntaba en tales espantosos momentos
¿Dónde estaba Dios? y las sombras
De las interrogaciones, una y otra vez,
Oscuramente, volvían a ceñir mi dolor.
Arriba
PoeTaS EN FuGa
Julio sabía dejar esa fragancia sobrecogedora en las flores húmedas de invierno, y Agosto que sobrevolaba
en su llegada parecía que, de pronto, descendería a la ciudad a sellar un pacto de amor con la tierra.
Por la mañana se deslizaba un pálido viento alborotando las hojas de los árboles de la avenida, llamando a los
balcones de las casas coloniales que perduran en el tiempo conservando un matiz renovador de lo
contemporáneo.
Aglomeraciones súbitas de estudiantes acosaban las calles. Albergaban los lugares una quietud placentera
que encendía la embriaguez lírica a través del misterio y belleza de sus residencias. Frecuentemente observaba
el desarrollo de los meses perecederos que, paulatinamente, cambiaban la fisonomía del entorno.
En la ingente coagulación de los días recuerdo a John O´nel cuando un estupor inacabable nos hacía
cómplices en fuga de algún horario estudiantil vespertino. Con igual sigilo con que se filtra la luz en los tragaluces
solíamos, a mediados de primavera, establecernos en la Biblioteca Rotaria a leer literatura clásica, filosofía y
libros, en general, que proyectaban mundos equidistantes en el intervalo de ambas vidas.
De manera que eran frecuentes los paseos largos en el esoterismo de nuestras tardes, a medida que la
preocupación por la elocuencia escrita derramábase en su apogeo interno considerando las obras mayores que
podían encontrarse, al mismo tiempo, fecundadoras y taciturnas, impregnándonos de sus formas altamente
expresivas.
Había en el ambiente un sol negro, inadvertido, mujeres preñadas rondando los aposentos vacíos como en
espera de algo, alguien que jamás llegaría, candelabros cubiertos alrededor de silenciosas cenas familiares,
miradas ocultas a través de los visillos, ancianos en mecedoras, historias de fantasmas y de crímenes, un hálito
lírico, por sobre todo, que a ratos declamaba su poesía ardiendo de delirios frente a una que otra tumba del
cementerio, frente a desconocidos difuntos.
Arriba
Mi PaDRe
De un tiempo
En que todos los hombres
Eran azules
Es este hombre claro.
Afuera un hombre camina feliz
Silbando una melodía de jazz.
Avecillas blancas
Se asilan en sus lagos.
De pronto, la puerta de mi habitación,
Donde está tendida toda mi alma,
Se abre seguida
De un resplandor celeste
Como la primavera.
¿Quién es?-, pregunto
Y al momento ingresa mi padre.
Arriba
MáS ALLá DeL MuRo
Al otro lado del muro impenetrable
Que retenía parte de mi existencia
Debían de andar los compañeros,
Hermanos de revolución, con propósitos,
Ineludibles a la vanguardia, sospechosos,
Buscados, temidos, cargados,
En busca de algún vínculo vital
O evaluando el balance de una acción,
Padeciendo insomnio o el desvelo
Que da el sacrificio, la entereza
Por concretar la luz de nuestros sueños.
¿Cantarían esas canciones populares,
O comentarían sobre Sierra Maestra,
Moncada o sobre la ”Guerra de Guerrillas”?
¿Beberían un cálido licor
Entre tímidas confidencias?
¿Leerían la prensa del diario acontecer
O asistirían al día siguiente
A un sepelio inmemorial,
Tal vez al propio de ellos en pedacitos?
¿Volvería a verles otra vez? ¿estrecharles?
¿Y en cuánto tiempo? ¿qué ciudad? ¿qué calle?
¿Se acordarían de mí como de ellos yo?
Pensaba larga muy largamente.
Arriba
La TRaiCióN
Junto a las ramas de una higuera
Como en noches de San Juan
Acordábamos la subversiva tarea
Del ideal de nuestros días.
Su juventud, la mía, nuestra amistad.
Desovaba la tierra una miel dulce,
Generosa y fecunda como ofrenda
Para quien prometía darme
Un brazo si fuera preciso.
Acercando lo imposible a lo real,
Afán de remediar lo que quizás
No tenga medicina.
Ofrecíase mi fe fraterna
Y confiada al hierro de su templanza.
Su indignación asesina iba
De la dureza a la ternura.
Dando mi fe a las flores que encendieran
El milagro de hacerme hermano de lo suyo
Un día conocí, además, como la dulce miel
El agrio sabor a hiel de la traición
Que hasta ha resecado la higuera
Por donde ya no paseo furtivo.
Arriba
VeRSoS A La ORiLLa DeL MaR
Entre el mar y la tierra, por la ribera amarilla
Es este camino de andarse con paso firme y resuelto
Donde fauna y flora se confunden en un beso.
La vida es una poesía inconclusa que la muerte
Interrumpe celosa matizándose con cuanto hay
En el paisaje, y al encuentro del forastero
Se dirigen las cosas a oír su respuesta
Cuando estrechen, cálidamente, su mano.
Y finalmente la muerte llega a vaciarnos los bolsillos,
A decirnos que no seguirán siendo nuestras las piedras
Que, por preciosas, recogimos a través de la arena.
Nos asegura: "Todo lo que aquí atesoraste, inútil
Te será desde ahora y para siempre".
Nos recuesta en un lecho blando de espumas.
El tiempo, presurosamente, nos sumerge en el olvido.
Arriba
EL TRoVaDoR Y La RoSa
Cual dama sois andando y provocando siempre
Al cantar de los poetas.
Decidme entonces ¿no teméis al verso?
¡Oh, galana! si audaz alguno
Como helada ráfaga te deshojara
Hasta el más íntimo desnudo
¿Odiaríais la intención de la poesía?.
Tal vez como ciega espada mataríais,
Con la furia de una mujer encaprichada,
Y hundiríais tus espinas
En el sitio más blando de un trovador.
El sol fecundó vuestras entrañas,
El viento se encargó de repartir
Vuestra belleza por la tierra.
Yo, con la mirada fija de un pintor,
Os nombro reina entre las flores.
Oigo un suave Réquiem entre las rosas,
Huelo la fragancia que lleva el amor,
Redescubro a mi abuela cultivando un jardín,
Y una espina me insinúa que mañana
He de probar la hiel de un ambiguo placer.
Arriba
EL MuNDo AL ReVéS
He sobrevivido entre colosales dinosaurios,
Entre simulacros de fusilamientos
Y vendavales homicidas,
Padecí de las heridas
Que me infirió la traición.
A golpes de quijadas y a fuerza de templanza
Asesté los dardos de una rebelión,
Yo, discípulo de Caín.
Hice mi camino andando al revés.
Hallé equilibrio en los extremos, santidad
En los infiernos, belleza en la fealdad,
Culpables a inocentes,
Innobles a los nobles,
Sabiduría en la sencillez,
Progreso espiritual en el dolor.
Déjame, ahora, vivir mi muerte,
Hipócrita adorador,
No pretendas salvarte con mi salvación,
No existe tal recompensa,
No soy un pasaporte al edén.
Arriba
DeSHuMaNiZaCióN
El viejo espíritu siente que es un pez
Que se mueve en el mar de su angustia,
Pues sabe que su mar
Está adentro de un acuario
De un dueño que lo olvidó.
Cree que es un cisne en un zoológico vacío
Sin llamar la atención de quienes
Residen en la ciudad,
Una gaviota enjaulada adentro
De cada hombre,
Un barco encallado
Sobre un arrecife de coral
Que está pidiendo auxilio.
El viejo espíritu sueña que es un juguete
Abandonado en un armario de un presidente electo
Que cuando niño lo usó tanto
Y lo depositó allí, en el olvido.
Su temor consiste en que muerto ya
Su prodigioso dueño un biógrafo lo descubre
Y, por determinación de todos los hombres,
Deciden exponerlo en un museo.
Arriba
HueLLaS
Alguna vez, después de lo vivido
¿Has recordado con nostalgia,
Frívola o consternada
Aquel irrefrenable impulso
Que te inspiraba y guiaba
Hacia mi espíritu y mi carne?.
¿Aquel deseo insosegable
Que te arrastraba
Cual víbora encantada
Para asestar tu mordedura calculada,
El brebaje mágico por mi sangre?.
Si al pasado contemplas con atención
Verás el lodo de palabras que ayer sólo
Fueron capaces de ser necias promesas,
Acaso recuerdes la esmerada gracia
Con que preparabas los detalles
De un lecho de amor incendiario.
Recuerdes tal vez, ¡oh, alma perdida!
El alumbramiento desgarrado
De aquel "te amo" definitivo
Cuando nos apuntaban a los sesos
Los policías con armas de fuego
De cuclillas contra un muro,
La misma fiera tenacidad
Con que te empeñaste en olvidar
Obstinada
En lo más temible de tu orgullo.
Arriba
La ViSiTaDoRa
Domingo refulgente, anhelado
Y generoso en que venía a mí
Tu prodigar cruzando
El puente de tu ausencia.
Largo había sido el silencio,
La lluvia, tan sólo, cantaba
La noche entera, luego
El viento en lo alto desataba
Las redes grises de la tempestad
Para hacer celeste tu claridad.
Por escaleras, por charcos
Como espejos, a mediodía pleno,
Venciendo los temores de aquel tiempo
Tus pies ansiosos se encaminaban
A una cárcel de piedra
Hasta donde yacía y redactaba
Lóbregos, pálidos versos
A la sombra de unos muros
Para que luego tú, entre tus prendas,
Ocultos los cobijases y llevaras
Lejos de ahí,
Como desvalidos hijos,
Hacia la luz, hacia la libertad.
Arriba
BaJo La TieRRa
De noche, bajo la tierra, amada,
Atrapado
En la maraña salvaje
De la selva humana volvía,
empecinadamente,
A ser en ti.
Distancias de un lejano altar,
Jardines de pétalos durmientes,
Detrás la luna, el mar inmutable,
La primavera pasa sin que le vea.
Heme ahí, prolongado en la agudeza
Del recuerdo, impaciente, voraz,
Susceptible, bajo prisión entre
Acontecimientos sangrientos,
Entre ruidos de sables y gemidos,
Entre la vigilia y el insomnio,
Donde no crece una flor,
Donde no ruge una ola.
De vez en cuando tu boca, tu piel,
Tus ojos vienen volando
Y tu risa brillan espantando las sombras
Cuando te pensaba.
Bastaba que existieras y soñaras,
Bastaba que mantuvieras tu sonrisa
Como una ventana abierta de par en par,
Maduraría el mañana tus frutos,
Comprenderías algún día,
Crecerían tus alas para mi consuelo.
Arriba
EL CLaRoSCuRo
Me reía como el más loco
Entre los hombres, como si la ironía
Fuera elogio de lo perfecta que eras
Porque un hombre de sombra
Contra tu belleza no podía
Desde
El manto roto de un padecimiento,
Desde alquileres y laberintos, historias
Enterradas emergiendo de tus retratos
Como espejos donde observaba
Volar el fantasma de tu inmensidad.
Definitivamente era un difunto allí
Si hubieras palpado el cinturón de muertes
Que me rodeaba, si hubieras colindado
Con el muro que nos separaba de la libertad,
Si te hubieran escarmentado
Las aguas oscuras de los estragos.
Hubieras visto, de por medio, amantes
En caravanas marchantes, emigraciones,
Agrupaciones clandestinas y llamaradas,
Conversaciones en la madrugada,
Cigarrillos trasnochados en los cuartos,
Cenizas que, sin embargo, me recuerdan
Que alguna vez me amaste.
Arriba
EL VaCío
Una mujer devuelta a la nada,
Desnuda así como si nada,
Asesinada de un quebranto
Navegaba acomodándose en el centro.
Dos senos que en mitad de ser
Se apagaban, un vientre que prometía
Destrozado por las manos asesinas
Que violaban la patria.
Detrás de la infamia el nacimiento
De un hombre que se esfumaba.
Descendía al día, a las cenizas mortales
Desde una escalera, armado
Y predispuesto, desde la noche completa
En que había resuelto interpretar tus signos,
Tus pasos y tus huellas aún sin historias
Me refería con señales de fuego
A tus temores, a tus lamentos
Con cierto inquieto dolor,
A la sombra más allá de las ventanas.
Pensar que pude haber amanecido tan distante,
Lejos, quizás, en un extraño trópico,
Quejándome del frío y las costumbres,
Tan lejos que no pudieras verme,
Haberme agregado a un panteón
De mártires sin sepultura.
En definitiva, ¿qué he ganado con ser libre?
Ser en lo propio y no en la suma,
La desventura de otros.
Nada hemos ganado con amarnos
Si en tu manera celosa te has vuelto
Una madre con un alma de tregua
En lo más ancho y hondo.
Arriba
JuNToS
Blandiendo flores y estrellas,
Recogiendo la luz del amanecer,
Buscando entre tus brazos
Las entrañas del amor,
Y después de amar, amada,
De recorrer la longitud del día
A orillas del mar
Burlando a la muerte,
A medianoche, en penumbras,
Regresaba a la habitación
Dejada a solas en su letargo oscuro,
Y por ventura o dicha dormir
Significaba absorber del universo
Su germen sobre el más caro
Y preciado pétalo de amor.
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INSTaNTeS
Hora a hora
Hay una tumba insinuándose
En cada cosa,
Tumba que desarmará
Todo profundo ensueño,
No vendrá de lejos
Como una ola,
Es invisible
Lo que el instante marchita.
Es hora todavía luminosa,
Es ahora un segundo
Que no acaba de saciarnos.
¿Qué podría retener la juventud,
La lozanía, el ímpetu ..?.
La suave piel, la mirada de fuego,
La sensación de seducir, el tiempo
Se evaporan levemente como el rocío.
Y cuando ya no seamos mariposas
Sino grises polillas
Revoloteando alrededor
De la tenue luz de la muerte
Evocaremos cada gesto,
Cada risa resonante y cada beso
De este profundo deseo.
Arriba
EL SíMBoLo
Dando calor a tu vientre y absorbiendo,
Un flujo y reflujo que cesarían un día,
El devenir de tu risa de río cantante,
El aguacero de tus llantos vertiendo
Su líquida pureza, un frío sudor
De tus temores que se llevó el viento.
Amaba el invisible devenir de tu cuerpo.
Al fondo de las aguas de tu vida
La sensación de una imagen perecedera
Un sentimiento, un beso, un rostro,
Un arquetipo desdibujándose,
El tránsito evidente de una forma
A otra, indeterminada, y luego a otra
En sucesivas, infinitas veces
A través de un segundo, un crepúsculo,
Un copulamiento como un viaje directo
Hacia las húmedas raíces enterradas.
De tu insigne cadáver surgiría la mariposa
Bajo el sol de una espléndida mañana,
Símbolo de la sucesión de nuestro amor
Frente a la mirada de otros amantes.
Sólo que los muertos no incuban mariposas
Y los vivos, repentinamente, olvidamos
Que el amor es para siempre.
Arriba
ARTe HuMaNiTaRio
Fertilidad en la tierra
Y en las estrellas,
¡Gloria a los hijos que sucederán
Ampliando los caminos!
¡Que viva la vida por más años,
Más digna, más justa, más hermosa!
Sin esa fatídica mirada
Y esos ojos fríamente violentos
Con que mira a los pueblos
Furiosa, sin motivo, presumida
Despertando ansiedad
De sepulcros y violencia.
Que el arte sea como el culto
A Dionisio sobre aquel monte
En que los griegos
Festejaban la fértil primavera,
La ceremonia donde cada quien beba
Hasta saciar la ardiente sed
Que lleva el ser en sus entrañas,
Vieja sed de días, noches y años
De no saber comprender
El misterio indefinible
De lo que portamos dentro
Sin poder definir su esencia
Con definitorias palabras.
Beber cantar danzar
Hasta caer rendidos
Y por medio de la belleza
Purificar la trama
De nuestra lid.
Arriba
CaNTo De ESPeRa PaRa Tu LLeGaDa
Al atardecer, como de costumbre,
(De cerebro y de amor oscuro)
Aguardaba sentado mientras fumaba
Tras un observar incierto de ventanas.
Habían de surgirme palabras rutilantes
En esas ávidas horas,
Habían de dormirse las musas
En medio de mi pecho fatigadas.
Hasta que tú pasabas, ligera,
Altiva, entrañada, ciega,
En flor entre jardines mojados
Donde la lluvia de mi tristeza
Caía de gota en gota vencida.
Pasabas desde que te amaba
Alborotando un aroma de claveles,
Dejando un rastro que perduraba.
Desde que hospedaba entre cuartos
Donde me movía como los difuntos
Esperando tus pasos, tu llegada,
Tu ausencia era amarga entre las horas
De un sucio reloj colgado
Al fondo de la habitación,
Y he ahí al fantasma de la ansiedad
Deslizándose en el crepúsculo
Que anhelaba volver a asir
La cintura exigua de la vida.
Alrededor de mi silla la rebelión
De unos hombres, tu imperio,
En cambio, proponía advertirme
Del temple de tu voluntad
Que aún cuando me amaras
Alzaría en sus alas lo inderrocable.
Arriba
CoNSueLo
¡Ah! corazón herido, muchacha triste,
Mariposa olvidada, amante eterno,
Espíritu despreciado,
Tú, que contemplas el prado marchito,
La basura echada en su abandono
Que antes sólo fuera frondosidad,
Tan de estar juntos
De la mano del amor,
El frío polar que ahora le rodea,
Tú, que observas la corona
De espinas que desgarra tu corazón,
La inscripción dibujada en la corteza
De aquel árbol encerrando un pasado,
Tu desesperación de hoy,
Tus lamentos de soledad, piensa
Que es cuanto mejor
El placer de la experiencia
Compartida a instantes
A aquella que siempre fuera
Proyectada y ansiada
En una lóbrega pieza, vacía
De no ser por el que late en medio
Con un corazón solamente
Humedecido e infértil
Como las espigas del otoño,
Y aunque la flama del amor se consuma
A menudo es preferible
Un sabor agrio de lo conquistado
Y perdido que una bandada miserable
De sueños errantes por allí,
Fatigados, intangible,
Los que nunca resultan
Sin que se logren realizar.
Arriba
LoS NiÑoS NoS IMiTaN
En el escenario hostil
De nuestros movimientos cotidianos
Los niños nos imitan.
Es curioso, pasan por alrededor
Y nos apuntan con sus juegos,
Pareciera que la violencia fuera
Un karma grabada
En los espirales de nuestros genes.
Mas pobres de aquellos
Que van por el mundo
Con sus miradas ya sin asombro,
Con ojos de evidente inteligencia
Ofertando mercancías sólo por sobrevivir
En el paisaje de una decadente civilización,
Criaturas cayendo entre el odio y las ruinas
Sin miedo a la muerte, sin temor a vivir
En batallas que no les pertenecen.
Parece ser todo un cruento juego,
Un ingenuo reír,
Qué a solas me suelo interrogar
Si eso es la vida
O algo más que esta bella ilusión,
Si la realidad es compatible
Con nuestra verdad
O si ella es compartible
Con la realidad.
Arriba
PRoCeSoS
Fabulosa criatura que, erguida,
Aún mama la lactancia del reino animal
El hombre, sobrevivió en sus albores
A los riesgos y peligros
del universo que es todo Dios.
El presente es una búsqueda urgente
En que, a ciencia cierta, no sabemos
A dónde ir, solamente el genio,
Que es una mayor de edad, puede iluminar
Y guiar la caravana de la humanidad
Con el brillo encandilante de su tea.
En la historia de esta cabalgata no creo
Hallar al final del día un nuevo sol.
A ratos me empino para saber
Hacia dónde vamos, cómo es que avanzamos
Y desde dónde se remonta esta larga marcha
Admirando un rastro de fuego en lo pasado,
Lo denominado por historia o cultura.
Es oportuno despedirse ahora con ademán
De adiós sin regreso para comenzar el viaje
Hacia los otros reinos de encadenados procesos,
Resignado y complacidamente al fin.
Arriba
DeSPuéS De ToDo
Bajo el manto gris de la noche
Soñaba con mujeres violadas
Semejantes a la mujer que amaba,
Gobiernos que asesinaban a seres,
La unidad deficiente formaba
Un patético cuadro de los hombres
Contra un paredón desarmados.
Miseria a menudo, hambre
Y más muertes, a menudo
El amor me arrojaba a un mar
Con los brazos atados.
¡Qué pena que no formaras parte
De ese juego sangriento!
Que hubieran cegado los ojos
De tu conciencia, que pusieran
Tu sonrisa por delante
Y disparasen sin darte cuenta,
Que comprendieras apenas.
Que a fin de cuentas andábamos
Ambos a la par, que por salvar
Las manos tuyas mutilaban
Las mías sin darme cuenta.
Que, por cierto, no hagas caso,
Después de todo importaba poco
La patria por liberar,
Que si cuando me buscaban
Con armas mi cuerpo
Que en sueño amargo volaba
Sobre los pueblos comprometía,
Por lo demás, una sombra para la paz,
Que contaban con derechos, con razón
Cuando disparaban a tus hermanos,
A tu algarabía que desdentaban,
Que se nos iba la vida
En asuntos que no valían la pena.
Arriba
ELeGía
Hoy, en la mañana de sol puro
Entre caravanas de sollozos, flores y lutos
Es el funeral de tu mortalidad,
Monarca sempiterna,
Por eso la alborada salió de su ensueño
Atravesada con un agujero en su costado
Donde nace el gran vacío de tu partida.
Un madero depositamos en tu baúl,
Según tu mandamiento,
Para que pudieras desandar
La empedrada ruta de tu existencia.
No hubieras imaginado que cargaría
Que cargaría con el peso de tu laúd
Bisnieto de tu corona,
Linaje que no hubiera recibido
Por preferir ser el hombre que conquistara
La belleza de tu faz, la fortaleza de tu valer.
Me embriaga, por el camino, la pena de tu vida
Tanto más que la de tu propia muerte
Que a Dios, en un instante ruego, no vaya
A hacerse el paraíso insuficiente
Para albergar tanta abnegada benevolencia,
Amor y buena voluntad de un ser humano.
Arriba
ReMoRDiMieNTo
Buscabas como un colibrí el aire alborantándolo
Impacientemente en medio de aquellos días
Que acompañaron nuestro vivir,
Así como, probablemente, palabras ardientes
Que, al cabo, no pudiste oír,
De mi boca en tus brazos,
Mas eras por ese entonces un horizonte vacío
Para mi mirada, una creciente autoridad
Que se empeñaba , que crecía dentro de mi ser
Con múltiples artificios y maneras asombrosas
De perseguirme con dos senos blancos,
Desnuda y traviesa, así tan transparente
Como los días efímeros de los veranos
Mas no bebí de la vertiente de amor ocasional
Que derramabas sino más bien hice temblar
De dolor las carnes vírgenes
De tus caderas generosas, y en ese vaciamiento
Se me iba la miel espesa que vertía
Tu corazón aguerrido. A menudo,
Prisionero de tus miradas tan elocuentes,
Cautivo en la red de remordimientos,
Invoco el manifiesto de pasión
Que promulgabas, del cual me deshice
Como quien se deshace de cierta incomodidad
Socavándome ahora un lamento sin remedio
¡Pues era de locos aquel tiempo
En que había que vivirlo con cuidado!
Deseando cambiarlo todo
A pesar de tanta muerte imborrable,
Ese tiempo equidistante en nosotros
Que no puede apagarse,
Ese tiempo que posee un hilo subterráneo
Pues toca también el corazón de los caídos.
Y ni siquiera sé cómo, con quién,
Ni en qué lugar andarás
Vigilada, autochequeada, malherida,
Con tu armadura en flor entusiasta,
Con tu estrategia lozana que es el amor
Mientras cientos de noches grises giran
En soledad dando vueltas al planeta sin ti,
Y en cada información de una novedad armada
Se me figura tu presencia y se me agolpa
El remordimiento de no haberte ofrecido
Un poco más de mí.
Arriba
La INFiLTRaDa
Recuerdo el fulgor de esa mañana resplandeciente,
La vez en que nos invitaron a aquella
Ceremonia silvestre, posabas recostada
Sobre la hierba con cierta adorable palidez renacentista
Luciendo cuan la obra insigne de un pintor del medioevo
Entre tantas gentes que llegaban, de bellas virtudes.
Nada menos que el diablo mismo infiltrado en el paraíso.
¡Qué circunstancia tan memorable que urdía la ironía!
No lo intuía entonces, hoy me roba una sonrisa
Saber qué hacías y quién realmente eras.
Por muchos años más los pinceles de mi memoria reharán ese cuadro.
Arriba
La DeSiLuSióN
Pocas cosas fueron hermosas
En esos años tan desilusionantes.
Como el sol que por la noche
En el cielo ya no es útil
Innecesarios nos fuimos sintiendo,
Vagas notas de una armonía rota
En que ninguno prescindía
Con su vivir de servir a los otros.
Salvo esa belleza violenta
Que aún pregonaba y apedreaba,
El alma de una joven primavera
Que aún reivindicaba y cantaba.
En la ciudad el corazón, nido de temores,
Se pudría en mudo silencio, la mente
Una fuente sucia con un coro de complejos
Esperando horas amargas que pasasen.
Frente a nuestras miradas un ejército desfilaba
Enseñando el brillo ilustre de sus botas
Que quebraron en los cuarteles nuestras costillas,
Y en los balcones aplausos airosos que llovían.
El presidente invitaba a cenar
Al dictador vencido en tanto
Que a lo largo y ancho de aquí
Se levantaban los cadáveres
De desaparecidos hermanos.
Nadie los desenterraba,
Venían por sí mismos
Hartados de la tierra y las mordazas
A pedir ataúdes para sus sueños,
Funerales y otros petitorios más.
En la ciudad pocas cosas eran hermosas
Salvo esa capacidad de sufrimiento
Que nutrió el alma de nuestra miseria.
Arriba
EN EL OJo DeL ToRNaDo
Al fin las alas de la muerte nos llevan
Lejos de acá.
El viento disemina nuestros despojos
Sobre la tierra.
La ciudad se enlutece con la sombra
De las alas del águila colosal.
Toda torre de poder se desmorona
Grano a grano.
De nada sirvieron arrepentimientos
Ni oraciones.
No habrá piedad para esas muchedumbres herrumbrosas
Que por siglos no vencieron el acero de sus cadenas.
Será mejor que aprendas a morir, allí abajo,
Entre las bestias, como una criatura más.
Arriba
De No SeR
De no ser por tu sonrisa
De manera tan amable a la circunstancia,
De no ser por tu airoso aliento
Que animaba, daba vida y recompensa,
De no ser por tu preciosa claridad
En tan oscuro silencio,
De no ser por tu desinteresada piedad,
Por tu coraje, entrega y osadía
De no ser por tu anónima gestión social,
Por tu delicada, perceptiva sensibilidad,
Por tu fiereza felina,
Por tu fragilidad y fortaleza,
De no ser por tu fe y esperanza
En tiempos de vanguardia
Todo ese mal que transitaba
Por nuestra historia
Hubiera sido más patético todavía
Sin ti, sin tu presencia, mujer.
Arriba
NeGaCióN A La TRiSTeZa
Desprendido de un pubis sangriento de mujer
No quiero seguir triste-mente.
Inadecuado. Solitario. Marginado en una orilla.
Susceptible. Salido de un vientre feroz de animal
Con un definitivo impulso invariable.
Como lava de volcanes, como pluma en los vientos,
Como hoja arrancada, como niebla navegando,
Con una rosa de fuego aguerrida palpitante
Chorreando una oscuridad incandescente
Desafiando los peligros en círculos viciosos.
Escribo. Me niego a proseguir vanamente
Mi viaje, mi verso como un lamento.
Cautivo en el tiempo, transfigurando mis formas,
Dejando un rastro ignorado que enlutece en la penumbra
Sacrificando los poderes de mi voluntad paupérrima
No quiero continuar siendo tristemente,
Sin placer..sin fortuna en sucesos decadentes,
En nostalgias sin porvenir ,en traspieses reiterados
Por eso empaco, constato este día y me marcho.
Arriba
EL ReCueRDo DeL AMoR
El amor profana la tumba
De su recuerdo inmortal,
Desempolva el sucio cadáver
Estrechándolo contra su pecho fecundo
De volcanes, cráteres y estrellas.
Así de rodillas permanece
Una eternidad que, desde luego,
Siempre es, tan sólo,
Un infinito instante.
Arriba
PRoFeCíaS
Acuérdate de estas criaturas que fuimos nosotros,
Escritores de antaño, estrafalarios y alucinantes,
Necios o crédulos, brillantes o mediocres cuando,
Amiga, sacudas el polvo del lomo de tus libros,
Cuando conduzcas tu auto elegante y pasees
Por los jardines de tu morada gigante,
Cuando, peldaño a peldaño, hayas recorrido
Un buen tramo en la escalera de tus éxitos,
Cuando goces de ser la columnista anfitriona
De tu revista, y recostada en tu desván
Enciendas el televisor
Y te corroa la angustia de lo absurdo,
Y ahogada en triviales sucesos no encuentres
Las respuestas fundamentales de la existencia
Descubrirás que occidente perdió el camino
Y oriente además, hojearás nuevamente
Las páginas de nuestras parábolas
Que profetizaron tu aciago vacío e inspirada
Y confundida sólo en ese gran momento
Dejarás de sentirte sola y abatida.
Arriba
La ESPeRa
-Espera-, me decía una voz –espera-,
La sempiterna e intuitiva voz del tiempo.
-Ve por tu ventana cómo la primavera
Ha sabido tejer su radiante vestidura,
Cómo han florecido los árboles podados,
Ya llegará de entre las cenizas
La reunión de tu hora con tus deseos.
Invierno tras invierno, año a año
La máscara de mi paciencia aparente
Era la burda y cotidiana impaciencia,
Y al fin, de improviso, mi hora llegó
Coronando el cráneo polvoriento de mi espera,
Pero fue tan breve el lapso de su reino
Que bendigo el tiempo que nos cobijó.
Otra voz, en la proa de este navío,
Vuelve a susurrarme: -espera-.
Arriba
La FoRTaLeZa
La fortaleza de morir naciendo,
La fortaleza de vivir la pena
Pasa con su desolación,
A través del día,
Con su herida inmortal
De luto por cementerios
De funeral en funeral.
Le hallo con los muebles en la calle,
Morosa en la cuenta de su alquiler,
Saliendo solitaria de la maternidad
O salvando vidas, enceres en un aluvión.
La fortaleza es flor al viento
Regada con sangre
Y por eso es virtud,
Virtud de lo que duele,
De lo que hay que andar y sangrar,
De lo que sobrevive y crece
Más allá de la tempestad.
La fortaleza, vuelvo a verla pasar
Silbando como el colibrí,
Con su dentadura sonriente,
Hundiéndole su diente a la muerte.
Nunca deja de asombrarme
Su forma de sobreponerse al dolor.
Arriba
LoS CaMiNoS De LoS SueÑoS
Hasta donde puedes ver,
Cada torre de esta gran ciudad,
Cada cúpula de su imponente trama,
Todo fue un sueño en un principio.
Atrás quedaron siglos
De misterios y oscuras cavernas.
No fue el motor lo que movió la industria
Ni hizo despegar al hombre, ni encendió
La maquinaria de sus tentativas,
Fue sencillamente este afán rudimentario
De trascender desde su madriguera
Hacia el espacio exterior.
Otros sueños traerá el mañana
Y otros hombres vencerán sus desafíos,
Ya el esmero es el musgo del ayer
Que tapiza nuestros suelos de hoy.
El sueño inventó los recorridos
Que conducen todas las obras hasta la luz
Por eso, amada, soñé tanto tiempo errante
Por los caminos para andar junto a ti
La vida eternamente.
Arriba
EL OFiCio De ESCRiBiR
A una distancia inmensurable
Que me separa del sol,
De la tierra, de sus aguas
Soy un cosmonauta
Que ha perdido la estrella de su rumbo
Tratando de establecer algún contacto
Que resuelva a mi suerte
De este desventurado viaje.
Difícilmente encuentre al filo
De mi muerte a un ser que me rescate.
Soy un náufrago en alta mar
A bordo de los retazos
De una embarcación hundida.
Se avecina la amenaza de una tormenta.
Al cielo he arrojado todas las bengalas
Y he elevado mis últimas plegarias
Que quizás no obtengan prósperas respuestas.
Soy, paralelamente, un poeta intentando
Enlazar realidades desde un universo interno
Hacia un mundo externo, monopolista y hostil.
Probablemente no sean interpretados mis signos
Pero, me estoy jugando, en este sentido
La posibilidad maravillosa de conseguirlo.
Arriba
MoNuMeNTo A TuS MiSTeRioS
Gracia, chispa, luz, energía eras tú,
Movimiento, misterio indescriptible,
Cabellera nocturna, optimismo, vida,
Superficie, hondura,
Y gracia, chispa, luz
Son piedra en mí,
Piedra taladrada por mis versos,
Piedra más allá de tu muerte,
Piedra más allá de tus huesos.
Eras la ira de una paloma
Contra un toro,
Una flor minúscula hallada en invierno
Que vencía la lluvia y el viento.
La hilaridad de tu risa
Le dolía a los muertos,
A los tristes, a veces, hasta a mí.
Tenías la ferocidad de un tigre
En la mirada que mataba.
Eras de cuántos, ¡ah, de cuántos!
Y nadie era tu vida ni eras mía
¡oh, alma querida!,
Estabas unida a tus sentidos,
Estabas atada a la traición,
Debí asesinarte y te eternicé.
Arriba
EL ABiSMo De TuS SueÑoS
Fantaseando en uno y mil juegos
Que sólo el amor podía inspirarme
Lentas pasaban las nubes de mis días
Flotando en la avaricia por cada poro
De tus gestos antes de que fueras mía.
Como un lobo en acecho presentía tu respiración,
Oculto entre sombras, a punto de saltar,
Permaneciendo a veces tan cerca, sintiéndote
Por dentro más lejana que los planetas.
Difícilmente me hubieras escuchado ahí,
Entre la muchedumbre desesperada por decir.
Dentro de una burbuja la soledad por estallar.
¿Cuántas conjeturas fueron guía de mis delirios?
¡Qué débil es el cristal que soporta las estrellas
De la edad media y cuán firme puede parecer,
A su vez, para los hombres de su tiempo!,
Cristal que al fin, no es otra cosa,
Que un trozo de cielo que contiene la ilusión.
No, no estabas en los libros que leía,
Ni por las tardes en las orillas que frecuentaba,
Subí, entonces, a una torre sin fe de hallarte,
Y sin embargo, allí existías,
Sumida en una abismante hondura.
Bailé para ti, pero no volteaste tu mirada,
Di saltos como un bufón, actos improvisados
De magia, brillantes deducciones,
En vano fueron todos los artificios
Que gasté para hacerte mía,
Y aún seguía de lejos llamándome el deseo
Como si un buen dolor tuvieras para compartir,
Tuve que, finalmente, sentarme junto a tu abismo.
Arriba
PRoNTuaRio DeL ODio
El odio, serpiente arpía,
Alma de Caín, temprano emancipó
A los pueblos a atravesar
Por los tenebrosos parajes del temor,
Fue guiatoria tea de caravanas
Por desérticas llanuras, por el vasto océano
De la debilidad humana y la abnegación.
Fue furioso por la tempestad,
Látigo en mano, rebelando a los ángeles de la trinidad.
Incitó a fundir el hierro en armaduras,
En espadas irascibles, en tenaces escudos,
Inventó la guerra y halló en esto buen negocio.
Traficó con la muerte, conspiró con el verdugo,
Vinculó a los desterrados, lío a los conscriptos,
Sobornó a los fieles de la justicia,
Corrompió a la administración pública y civil,
Levantó a nación contra nación,
Indispuso a hermano contra hermano,
Legisló a favor de múltiples privilegios,
Privatizó los ejércitos y el Estado,
Desarrolló en sus macabros laboratorios
Sofisticadas máquinas para torturar,
Embaucó a las cúspides del mundo
Y halló también, en todo esto,
Próspero poder.
El odio fue encarcelado por su rebelión,
Y sentenciado y castigado en su paupérrima prisión
Urdió meticulosamente año tras año
La ira incontenible de su maldición,
Y una vez liberado, cuando
Se encendía la aurora de su ansiada venganza
Se dispuso a saborear gota a gota
La sangre, entre sus manos, de su detractor.
A un paso se está del odio al amor
Y viceversa suele el amor corromperse,
Me privo, por mi parte, de esta
Descarriada pasión y al viento
Y al olvido dejo mis penas y mi rencor.
Arriba
FáBuLa VeGeTaL
Nunca es estéril el dolor, y la desilusión
Tiene un vientre fecundo,
Lo sé por mi camino, lo sabe mi sudor,
Y quien se niegue a creerlo que comprenda bien
La historia de una semilla infortunada
Que no podía florecer.
Rodeada de vegetación silvestre, de esbeltas espigas,
De coloridos pétalos, entre gérmenes y abejas
Había soñado tanto crudo invierno
El ansiado día para echar en tierra su raíz.
Cuando su amarga desventura supo
Sucumbió en sollozos por no poder germinar,
Lloró el sueño ido de su fortuna preñada,
Lloró tanto su gran esmero, su truncada ambición,
Lloró la noche entera sobre la tierra tendida.
Las malas hierbas se mofaban,
Vanidosas flores se sonreían.
Al día siguiente sorpresiva fue la dicha
De encontrarse florecida que con el agua
De su llanto hasta otras semillas fecundaba.
La burla, lejos, se sonrojaba, los pájaros le ceñían,
Y es que era la madre mayor del nuevo amanecer.
Nunca es estéril el dolor, y la desilusión
Tiene un vientre fecundo.
Arriba
La HeRiDa
-Alma de hombre cristalino llevas tú -,
Pronunció ella ensimismada en mi interior,
luego abrió sus labios agregando:
-Porque no puedo ser del agua ni del rocío,
Sino del fuego y del misterio
Y de lo prohibido más que de lo puro
Nunca mi lujuriosa sed podría saciar en ti.
Oyendo tan sutiles como hostiles palabras,
adjetivo de su parecer o excusa de su ingenio
Por no decir un “no te quiero”
Tomé aliento y me alejé desahuciadamente.
Arrumbado ya en la penumbra oscura
De un rincón volví a susurrármelo:
cristalino como el agua,
El viento la luz,
Cristalino como intentando
Precisar su contenido.
Cristalino ¿qué significa?.
Arriba
PuNTo CeRo
Ahora que he cumplido mi venganza,
Ahora que está , tendido a mis pies,
Herido de muerte mi viejo opresor,
La flor marchita del amor consumado
Cada palmo de su lirio
No hay propósito, ni saber, ni ambición,
Ni símbolo sexual en mis paredes,
Un flujo frívolo de sangre circulante,
Un aire de libertad pueril
A tientas entre tinieblas.
Ahora que no hay víctimas ni victimarios
En mi camino,
Ahora que reconozco en el odio
La maldita máscara del amor sentenciado,
Ahora que he obtenido
Lo que me quitaba el sueño por tener,
Ahora que he perdido mis pobres esperanzas,
Mi mágico poder, mi orgullo, mi poder.
Estoy en la torre más alta
Mirando un viejo talismán
Y he aquí que me interrogo
¿Qué juego juego entonces
Para ayudar mi alma a sobrevivir
Y ¿qué más allá de la muerte?
Y ¿qué más allá de la vida?
Como una polilla que perdió su luz,
Como un párroco que gastó su fe,
Como una brújula buscando horizonte.
¡Sálveme la hora de un tiempo bienhechor!,
¡Sálveme el pecado de una noche ansiosa!,
¡Sálveme la primavera con una flor furtiva!
O el fundamento de una necesidad suprema
Para estimular mi alma a sobrevivir,
A amar, reír y andar.
Arriba
EL ANiMaL HeRiDo DeL PaNTaNo
Al borde de un pantano cenagoso, una tarde,
Cuando el sol llameaba, hallaste mi cuerpo malherido,
Oculto, tendido entre las hierbas venenosas, desviado
Del rumbo de la vida, inconciente todavía, magullado
Por las fieras espadas de mis rivalidades,
Allí las larvas del delirio incubaban sus huevos,
Allí los cuervos de la agonía acechaban mis entrañas,
El panorama del pesimismo hacía estragos en mis sesos.
Pusiste hojitas de hierba en mis heridas, calmaste
La fiebre y la tos convulsiva, con cuánta delicadeza
Depositaste las gasas allí donde el amor lo requería.
Saciaste la sed y el hambre, estimulaste mis ficciones,
Comiste de mi propia vasija, perfumaste mis harapos,
Oíste mis apreciaciones hasta dormirte rendida,
Interpretaste mi silencio y mis extravíos.
¿Cuántas veces nos emborrachamos hasta perder la cordura?,
¿Cuántas veces, por las calles del pueblo, nos intoxicamos
Entre los extraños locos de la noche, bohemios, artesanos, artistas
O vampiros que se esfumaban al despuntar el alba.
Cargaste con el peso de mi cuerpo, en calidad de bulto
Hasta el cansancio, hasta el catre que nos sostenía
Mientras se obsesionaba tu vida de la mía,
Mientras perdía el control de mi destino,
Secuestrabas mi alma a fuerza de retener mi corazón,
Me oprimías el pecho y consumías mi aire,
Recortabas las alas de mi partida, cerrabas todas las salidas.
Tal vez estés pensando en todo esto y que soy un mal nacido,
El animal herido del pantano que un día rescataste,
Tal vez estés arrepentida de haber vertido tanto para nada,
Ahora que, ya ves, has abortado la idea del suicidio,
Examinando, en tanto, las cicatrices en mi piel de tus iras,
Donde quieras que estés recibe el beso sereno de mi gratitud
Que se recostará como una sombra en tu costado,
El amor que no nace de la imploración ni del ruego, ni del llanto
No siempre es recíproco, tal vez, tal vez lo hayas comprendido.
Arriba
ÁNGeL De UN SueÑo De VeRaNo
Besé los florecientes capullos de sus senos,
Hijos de una precoz maternidad,
Tumbé su cuerpo anhelante con sus entrañas
Bajo las mías, me abrí paso
Ansiosamente con la delicada sorna
Por la tierra humedecida de su sexo,
Inundé el torrente hospitalario de su pubis
Y al fin toqué su sangre
Ardiente, voraz, más joven que la mía,
Seis horas antes de que saliera el sol,
Toqué su sangre y al arrullo
De su entrega me he vuelto vampiro,
Toqué su sangre y era la aventura de la noche
Desangrándose entre gemidos y sudor,
Toqué su sangre
Nutriéndose de savia mi mortalidad,
Medio siglo antes de derrumbarse su cuerpo
Sobre la cripta de un frío panteón,
Toqué su sangre y era la noche estrellada
El manto celeste que nos cobijaba,
Toqué su sangre y no era su sangre
Sino la tierra lo que tocaba.
Arropó su elegante desnudez una vez
Incorporada frente al espejo de la ante-sala,
Llevó sus dedos, aún temblorosos, a sus cabellos
Y extendiendo el albor de sus alas de ángel radiante
Se desvaneció la imagen sagrada de mi ensueño.
Aún conservo en mi camisa su mancha indeleble.
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La GueRRa Y La PaZ
La paz es el camino largo que los hombres libres
Pueden recorrer cantando,
La guerra, en cambio, es un precipicio sin fondo
Donde son arrojados los esclavos en ejércitos funerales,
La paz tiene la expresión cándida de un niño sano,
La simplicidad de la alegría cotidiana,
La guerra es la visualización espantosa de la bestia del poder,
El estiércol del cerebro humano,
El apetito devorador de la codicia insaciable,
La guerra es sólo la venganza donde los vengadores
Se disfrazan de nobles ideales engendrando nuevos conflictos,
La paz es el fruto de la inteligencia humana,
La disciplina que rige el orden de la naturaleza
Para que todos los seres participen
De la existencia en su armonía infinita,
La guerra es el decreto estatal para el lucro de unos pocos
Sentados plácidamente dentro de sus fortalezas
Mientras los hijos del pueblo entregan su sangre
En los campos de batalla,
La paz no requiere condecoraciones, ni héroes, ni mártires
Sino del valor de quienes se empeñen por preservarla,
La guerra es la enemiga inmensurable de la vida,
El bombardeo sórdida y la fragmentación de la cultura,
El desconsuelo materno, el llanto eterno de lo irreparable
De aquello que no volverá a nacer.
La paz es la comprensión cabal y el ejercicio manso
De los cánones cristianos.
Habríamos de preguntarnos, en definitiva,
¿Cuánto podríamos desarrollar sobre el césped de la paz,
Cuidadosamente podado, y cuánto
Ha te tragarse la guerra con la tierra negra de sus tumbas?.
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LoS CueNToS Que NoS ATaN
El viejo cuento de Adán y Eva,
El colapso del fin del mundo
Y de que la historia acabó
No admite lugar a análisis alguno.
Las charlatanerías de la publicidad,
Las idioteces en los raiting de la TV,
Los artículos de consumo contemplados
En la canasta familiar del IPC,
Las excusas de la superpoblación mundial
Defraudan nuestra inteligencia y ofenden
La sensibilidad del sentido común.
Los cuentos que nos ataron por siglos,
Los tabúes del sexo, la figura perfecta,
Y el machismo latinoamericano,
Los dogmas, los viejos dogmas
Que eclipsaron la luz de la verdad,
Los oráculos de la modernidad,
El horóscopo que predice nuestra suerte
Para este buen fin de semana,
las canciones de amor
De los artistas plastificados
Que no bordean ni un sólo ápice del amor,
La prohibición de la droga
Y los monopolios del tabaco y el alcohol
El control de los medios de comunicación
Que censuran la voz de lo primordial,
Las habladurías morbosas del vecindario
Y las transparentes intenciones de los políticos,
La corrupción, los sobornados y los extorsionadores,
El abuso del poder y el descaro de su discurso.
Transgreden el sentido de la moral
Y los métodos altruistas de organización
Deterioran la salud mental y nos ofuscan,
Entorpecen el desarrollo de la civilización,
Deploran los caminos de la juventud,
Atentan contra la felicidad civil del ciudadano,
Empañan la hermosura fulgurante de la poesía.
El problema no es quien se beneficia o lucra,
El problema es que todavía se vende,
El problema no es de quienes lo amparan,
El problema es de quienes deban soportarlo,
El problema no es de quienes formulan el cuento,
El problema es que todos somos cómplices,
El problema no es el miedo a romper las cadenas,
El problema es mucho más complejo,
El problema es cuándo y cómo vamos a enfrentarlo
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La VeNTaNa De Mi JuVeNTuD
Por la ventana de mi juventud miraba pasar el día
Y el color de las flores como un cuadro de Van Gogh
Cuando el aspecto del mundo era todavía tan distinto,
Reflejo de mi candidez, proyección de mi identidad,
Clavado con los ojos enormes del asombro
Y no sabía realmente que el mundo era yo.
A través de ese ingenuo ámbito distinguía claramente
La agonía de un pueblo en amordazado silencio
Avanzar con la esperanza y esfuerzo por llegar a ver
La luz de su ígnea dignidad y el semblante de los rostros,
El resplandor de la luna infiltrándose en mi cuarto,
La descascarada arquitectura de las casas,
El vacío de lo que restaba y sobraba,
La maravilla del placer, la figura de la mujer ajena,
Y montada en un pegaso, elevada en mil manos y mareas,
Sostenida en los altares de la conciencia humana: la utopía,
Y no sabía que la utopía era yo.
Solía desvanecerse, naufragar en el horizonte de lo imposible,
Entre el humo y las nubes de las candentes quimeras
Y no sabía que la utopía eran mis ojos.
Allá lejos, en las puertos de las despedidas y los encuentros
Contemplaba zarpar navíos, y en los aeropuertos
Los exilados, los pasajeros con sed de aventuras gigantes
Y no sabía que las distancias eran yo mismo.
Por la ventana de mi juventud miraba pasar
La rivalidad de los hombres, la contradicción
De sus bandos, y no sabía que el conflicto era yo.
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EL TieMPo
El tiempo el tiempo el tiempo siempre voraz,
Generoso, caprichoso o egoísta, incapturable
Girando en el círculo de su cíclica marcha,
No sólo somos hojas contenidas en la energía del viento,
No vegetales sino las criaturas de un reino superior,
El tiempo que no nos dio tiempo a pensar,
El tiempo que nos arranca los cabellos
Y nos hace suspirar a gritos en el crepúsculo
Nos otorgó todas las flores de la primavera
Secando además los frutos del paraíso perdido,
El tiempo que hizo realidad los sueños del hombre
Convierte las niñas en madres, los infantes en adultos,
El tiempo que perdono y no concibo,
El tiempo en que nos desnudamos y nos devoramos,
El tiempo que nos roba el tiempo y a cambio
Aquí yacen montañas de recuerdos y nostalgias,
El tiempo que madura las viñas bajo el sol,
El tiempo que no sabe hablar nos fortalece a golpes,
Nos moldea y termina por esculpir a martillazos,
El tiempo enemigo del frenético impulso de la juventud
Duramente nos ha enseñado la lección de la existencia,
El tiempo que, implacable, redujo la prehistoria
en acertijos para la ciencia, los imperios a ruinas,
Derribó los dictadores que desafiaban la muerte,
Arrastró desde sus cavernas hasta el pleno día de sol
Los mitos misteriosos y los demonios de la antigüedad
Estampándolos en historias de libros para entretenimiento de niños
O en archivos de bibliotecas para estudio de doctos pedagogos,
Sólo el tiempo guardó celosamente las llaves
De las secretas soluciones imposibles de resolver
En ese instante tremendo en que todo parecía tan oscuro,
El tiempo que precisa de la prisa para perfeccionar nuestro arte,
Viajando en aras de un desconocido , enigmático proyecto,
Sentando las bases de las utopías que volaban por los cielos,
Corrigiendo errores, ensayando una y otra, otra vez,
Moviendo las falanges del universo y originando
La transformación continua de las cosas,
Destronando nuestro orgullo presumido, obstinado, ciego,
Sugiriéndonos la necesidad de la tolerancia y el derecho a la vida.
No nos ha hecho daño el tiempo, amor,
Nos da formas nuevas, aunque parezca increíble,
Que acontecen con nosotros todos los días,
Presagio desde sus estados que siempre
Estará presente el cambio y siempre ha de ir mejorando.
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EBRieDaD NoCTuRNa
¿Quién pintará la luna que miro?
¿Quién le retratará sobre su atril fecunda,
Colosal, perenne, febril en tanto sorbo
Este vino mágico de delirio en ascensión?.
La luna temblorosa en mis retinas ebrias
Como con sus cráteres en signos de erupción.
La luna hecha del polen, de pureza germinal,
De primavera cálida, de savia y candor.
¿Quién enseñará, en esta hora, su pecho brillante
A las estrellas ,hacia lo sagrado, hacia lo azul,
A lo infinito, a lo indescriptible
Como buscando un dios, una ilusión sideral,
Como cansado de su pobre paso sobre la tierra?.
¿Quién se lanzará, a lo lejos, desnudo
Como una flecha roja hacia el vacío?
¿Quién habrá visto esa estrella fugaz?.
¿Quién retratará esta luna de noviembre
Mientras redacto este verso que alumbra
Su forma, su luz, su plenitud?
¿Quién pintará la luna que miro
Más allá, donde no ha de alcanzar nunca
Mi pluma, mi vino ni mi salud?.
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HeMoS PeRDiDo
Hemos perdido con los días nuestro apetito carnal,
Un síntoma que en escala evidencia el desamor,
Los días que suman años y toneles de cansancio mortal,
Los días que se llevan el tiempo en nuestras manos,
Nuestra lejana luna de azahar, las promesas
Como sentencias selladoras que juramos no olvidar.
Hemos perdido la ilusión, el desvelarnos
En la puerta de un verde amanecer,
Entre cuentas, entre arrebatos, entre desvaríos,
Entre bienes frívolos y adquisiciones materiales.
Los velos oscuros de la noche van cayendo,
Nos vamos durmiendo con el beso flojo y tu oración,
Así sueño entre tanto que me elevo del lecho,
Subo al cielo convertido en corcel
Cabalgando montañas, mares, atravesando páramos, valles,
Tierras fructíferas donde al fin mi belfo ardiente
Bebe un agua con la sed de sus entrañas
Hasta que retorno, y estás ahí aún, despierta,
Desnuda, con la mirada fija
en la porvenir como esperando nacer
la felicidad que un día salió a cabalgar.
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PReMoNiCióN
Duerme un guerrero en el fondo
De esta noche cenital
Duerme un guerrero sobre la paz telúrica
Sobre el pecho de su nayem,
Debajo de esta luna plácida de cristales azules
Resuella su ronquido
Mas allá de valles y montañas como rizados mares,
Acarician los dedos del amor
Su barba roja, su abundante cabellera.
Duerme, guerrero, duerme,
Sobre el pecho moreno de tu nayem,
El mañana traerá la de desdicha
De un amargo despertar,
Habrá otras batallas por lidiar,
Habrá en vez de estrellas la sequía de la tierra,
Un sol fulgurante, un grito de liberación,
Se teñirán los rostros con los colores
De la guerra, cuesta abajo las cabezas
Rodarán hacia los agujeros negros,
Hasta las raíces sedientas
Y una traición te dará tu final.
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LoS FuGiTiVoS
Huir del parto y el sepulcro, del amor hasta su desembocadura,
Escapar del yugo, los horarios con la voz de los insultos de mi madre,
Huir de uniformados que cazaban hombres y mujeres en los bosques,
Huir de la grotesca algarabía de mi barrio marginal,
Huir de la cursilería y de refinadas élites señoriales,
Huir como Rimbaud trovando en su carrera delirante,
Huir como un Miguel Angel acosado por sus fantasmas fabulosos
Atragantado de palabras venenosas que aprendí a callar
Hacia cuyos confines de la tierra no caben tantos en mi memoria
Quedándose enredados en las algas de sus lagunas misteriosas.
Aún cuando, no divisé ni de lejos la silueta de la libertad
Mi adolescencia fue una grave escapatoria, ávido proceder,
Paranoia eléctrica encendida de estar lejano y feliz
Para sorber entre montañas en el aire estival de las tardes
De la belleza sus lágrimas de miel con los labios curtidos
Por la fiebre como si ésta suave, dulcemente me consolara.
En esto andaba de recorrer las brechas de la estéril soledad
Cuando en el camino encontré a otros que como yo también venían
De huir de sí mismos, cientos de ojos que alumbraron los días,
Disipando las brumas en los túneles de la lóbrega depresión,
Algunos vestidos estrafalariamente con raídos géneros,
Otros parecían guerreros sin armas con el cabello pintado,
Los hijos de la rebeldía todos con mayor o menor conciencia social
Agrupándose en pequeñas tribus o comunidades dentro
De una gran jungla llamada sociedad,
Atentos más que nadie al nacimiento de ese movimiento revelador
Que emergerá de la pérdida de la fe, fruto de los abusos del poder.
Salieron al encuentro los gentiles, los ermitaños, los agresivos,
nos fuimos reconociendo poco a poco, volcándonos, midiéndonos,
Abriendo extrañas puertas, derribando muros que nos dividían,
Entrañándonos, aglutinándonos alrededor del fuego
De la ineludible tibieza humana.
No eran psicópatas ni inválidos enfermos,
Pero en algún antaño momento alguien los había dañado,
Algo los había marcado, se sentían singulares
En un planeta hostil de dogmáticos consensos.
Nos dirigimos hacia el sur, al costado de las carreteras
Consumí nocivas dosis de droga que en imágenes psicodélicas
Me perfilaron el futuro activista de los pobres marginados.
Nos restaba, ahora, encontrarnos a nosotros mismos.
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LaS GaRRaS DeL IMPeRio
Cuando el águila del pentágono decide bombardear Bagdad,
Arrasar la miseria de su medieval desarrollo,
Desarmar a los irakíes de sus supuestas armas químicas,
Y al cabo de una cruenta carnicería que no alcanza
Para ser guerra de guerrillas
Enfrentándose a la más débil resistencia
Resulta evidente que no le han tomado su parecer a nadie,
Salvo a los objetivos de su calculada codicia.
Lo cierto es que no preven la conmoción universal
Que se expande en innumerables marchas de gentes
Por la pacificación del mundo, una derrota política, sin duda.
Ese exterminio, en nuestro diario panorama, que no es otra cosa
Que la antigua prolongación por la lucha del poder
Nos encuentra y nos derriba,
Se convierte en el espejo del espíritu humano,
La guerra que comienza a hacer estragos
En nuestros corazones.
Antes fue la tierra y el oro, ahora es el petróleo
El que sobrepone a la sangre, al llanto del horror,
Al padecimiento descarnado de niños, madres y hombres,
Mañana ¿qué? ¿acaso un trozo de metal, un mineral
Usado como combustible que encenderá los motores
Y enceguecerá a los poderosos, el objeto de codicia
Que pondrá la vida una vez más bajo las orugas de los tanques,
Bajo la avaricia implacable de los emperadores?
¿Cuánto tendrá que recorrer el hombre
Sobre el cadáver de sus enemigos?
¿Cuánto para reconocernos como hermanos
Sin la pupila en nuestros bienes?,
¿Cuántos muertos cabrán en la fosa del egoísmo
Para que al fin el hombre deje de ser el lobo del hombre?.
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PeRDieNDo EL CoNTRoL
Justo cuando me disponía a acariciar mi mujer,
Blandir su suave claridad, recompensar su esmero
Y entrega inmensurables sin planificación ni horario
Llega el fin de la semana como
Si no hubiera más tiempo en el mundo,
Como si comenzara otra tierra en vez de la rutina,
La maquinaria del hombre produce otro rugido
Con un bramido de cansancio sin redención.
Baja de la noche un viejo ser de alas albas
Llamado sueño que me empuja al misterio.
Probablemente permanezco horas y horas bebiendo,
Dialogando con este extraño encantamiento
De volátil aspecto y ligera presencia
Que me hechiza, me aturde, me envenena.
Ha secuestrado por años mi inspiración,
Ha condenado mi mirada a su contemplación.
Yo no sé lo que quieren ver otros hombres,
Sólo sé que busco un punto de vista diferente
Que contenga la belleza, el amor, la verdad.
Puede que me queme los ojos en este intento,
Puede que me abandone la cordura y mi mujer
Y me quede solo para siempre,
Es posible que se derritan mis alas en el sol
O que Virgilio me conduzca al paraíso
No sin antes contemplar mi loco rostro
En los espejos de la conciencia infernal.
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