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                  Poesía MSN | Libro de Visitas



Cristián Muñoz

    Hallazgo
    Simplemente
    Vuelve Tatita, que te Espero
    Desengaño
    Testamento





Hallazgo

Candonguita de greda,
Hoy sé que la distancia es una mentira
He descubierto que no hay noches ni lejanías eternas
¡Todo ha sido un sueño absurdo, una ingrata quimera!
No existe distancia o dolor
Que despeñe nuestras bocas convergidas
Ni que sepulte la espesura
De estas miradas enteras.

La vida es más que temor desvarío mi negra
Y es que esta noche soy inmenso a tu lado
Sin exigir tu presencia
Desde la soledad amable
Hasta la indeseada compañía más repleta.
¡Todo se impregnado de tu cabellera revuelta,
Leona enloquecida!
De tu boca resumida
De tus manos amasadas.

Qué sideral caricia he de entregarle a tus pechos
Si son dos lunas morenas levantadas,
Qué agradecimiento estelar les concedo a tus manos
Tan oportunas e inequívocas y exactas.

Mira atenta negra y verás que todo es una mentira
Un accidental ensueño que nos ata
Ciertamente la vida no es esto que se narra
¡Todo es luminoso amor, tengo el alma arrebatada!
No hay engaños ni quimeras
Esta noche, buena hermana
Piensa que no hay distancia ni dolores que atormentan
Hoy la noche es cristalina
La tierra está mojada y nuestras almas manifiestas.

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Simplemente

Pasarán los años
Y aún estaré haciéndote las viejas tontas preguntas
Que te hacían temblar
Me responderás que has olvidado mi nombre
Y que por accidente te quedaste algunos siglos
Compartiendo este lecho.

Te saldrán luces de la boca y los ojos
Y con el destello de las risas anteriores
Te ocultarás despacio
Sabiendo de antemano que emprenderé
Aventuras de piratas y caballeros hasta encontrarte.

De vez en cuando nos lamentaremos
Por las artritis y lumbagos correspondientes
Más ya todo habrá concluído
Y estaremos distantes, tan lejanos
De los viejos espantos universales
De todas a quellas desconocidas cosas
Que un día tanto nos aterraron

¡Y qué importa si somos casi dos fósiles
Con la piel curtida a los huesos!
O si ya no puedo amarte sobre las mesas y ventanas
Ni besar los húmedos recovecos
Que se albergaron en tu vientre

Nos habremos asentado tanto
Sobre nuestros pasos
Que no extraviaremos más el tiempo
En exacta medida otorgado
Ni evocaremos ya las edades pasadas
Por clara u oscura que la sangre nos hayan dejado.

La muerte habrá de ser el más lúdico de los sucesos
Un acontecer tranquilo
Un momento en calma
Sin dioses ni demonios
Sólo tú y yo Candonguita receptácula
De mis esperanzas severas
Aun más allá del polvo de los huesos
Y más terrible aún que todas las alianzas.

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Vuelve Tatita, que te Espero

Tatita Pedro,
Vuelve y cuéntame esas viejas historias
De animales y dragones
De esas que me contabas
Cuando yo estaba triste por cuestiones
Vuelve y dame un beso
De esos que me pinchaban
Mi aún infante cara
Aquella la que tanto te gustaba.

Vuelve pero ya sin tu bastón
Porque yo seré el tuyo
Del que te afirmes sin temor
En maremotos y diluvios
Regresa, que te espero para que me veas grande
Como quisiste verme
Como me soñaste
Como un gran caballero.

No te arrepentirás
Si vuelves hasta mi lecho
El que una vez fue tuyo
Y será de mis nietos
A los cuales contaré nuestras historias
Y nuestros juegos
Y donde un día escribirán cándidamente
Vuelve Tatita que te espero.

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Desengaño

Aunque sea por un momento
Guarden silencio
Callen abismados como quien observa
El rostro seco del muerto.

Permanezcan impávidos
Ante mi ausencia quebrada
Como si jamás hubiese existido
O pisado el hedor de esta tierra ingrata.

Simplemente déjenme solo con mis manos
Con mi maldito dolor de sangre
Y con mi estúpida boca agria.

Ya no soy tu amante, amada
Ni tu hermano, hermana
Ni tu hijo, padre
Me he vuelto el peor de los traidores,
Fieles camaradas,
Soy la expresión más ínfima de lo miserable.

¡Huyan de mi presencia nauseabunda,
Del apagado brillo de mis palabras,
Aléjense de las espadas negras de mis miradas
Y no escuchen el aberrante grito de mi carne!.

Me he convertido en el más patético
Y horrorizado de los difuntos
Respiro, camino y hablo
Y sin embargo estoy muerto
De la peor distancia,
Del engaño más terrible,
Del accidente más oscuro.

¡Miren mis ojos embrutecidos,
La falsedad de mi sonrisa,
El puñal de mis promesas!.

He aquí el mayor de los dormidos,
El ciego absurdo,
El buscador a tientas.

Y yo, que me ensoñé libre
A pesar de toda dura cadena
Yo, el constructor,
El hacedor de una nueva esperanza
Que saciaría las bocas sedientas de tanto olvido.

Heme aquí por el contrario,
Sin nada que envidiar al peor de los ilusos
O al coronado idiota,
Contemplad mis verdades derrumbadas,
Mirad mis carnes desgajadas del espanto,
Mis tránsitos errantes de lamentos,
Este cruel agobio,
Estos retrocedidos pasos.

Márchense por un momento
Hasta que las gracias respectivas
Vuelvan a mis manos
Y es que sin duda habrán de levantarse
Las viejas luchas como Lázaro,
La claridades necesarias que sepulten
Esta hipocresía de razones y respiros,
Estos silencios enlutados.

¡Un momento amigos
Oigo un trizar de cadenas
Algo se está desatando,
Retrocedan!

Creo estar siendo inmensamente libre
En este instante.

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Testamento

Por sobre todas las cosas
dejo en ti mis manos
por si parto o por si vuelvo
en ti las dejo heredadas
como una guerra
pequeña y dulce despiadada.

"Tripita" de mis sueños inmensos
no te detengas un instante
llena nuestra casa triste
con tus saltos y tus alocadas danzas
¡exorcízala de los dolores y
de las cruentas paredes imborrables!
replétala de la alegría que no supimos defender
porque la noche o porque el miedo nos otorgaba un abismo
disipa con tus cantos el letargo de estos años
y de estas cavernas de incomprensiones.

Mírame así con tus ojos inmensos
para saber que Dios no es un invento,
que el mundo existe a través de tus manos
y que sin duda es bueno
como uno de tus respiros
pequeñita demonia de mi alma.

Apriétate así fuerte contra mi pecho
para dejarte en él sepultada por los siglos
de las horas venideras
tú que bien comprendes mis furias, hermanita
sigue heredándome tus latidos
que son mis razones exactas
para llevar la frente alta
y no cansarme de mis pasos
y de los rumbos despiadados que me acechan.

En ti quedan mis cánticos
como una alabanza
como en una sinfonía de besos
te los otorgo para siempre
por si parto o por si vuelvo
por si la muerte o la esperanza
por si vivo o por si muero
por sobre todas las cosas

En ti quedan mis palabras.

Arriba





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