El silencio es mi más confiable amigo,
Sin quejarse guarda en sí lo oculto,
Lo ciego, lo muerto.
Detrás de sus gruesos muros
La mentira enfrenta a la verdad,
Guerra, batalla y sorpresa han de utilizar,
Aunque no hay que sorprenderse de que luchen por entrar.
A veces roto por un alarido,
Otras por un necesario desahogo,
Las dificultades pueden engañarlo,
Pero nunca va a ser traicionado
Por mis más profundas convicciones,
Que nunca se debe hablar en exceso,
Porque con un silencio
Se gana más que con mil lecciones.