Ante el toque de queda de tu historia
entre la mía,
La luna hoy se rapta mis estrofas
hacia el bosque
el ritmo de la mar es un gatillo
en el arma de la nada.
Atisbo un rostro mío
al que se le escapan las estrellas.
Que resequedad presentan mis palabras
sin tu augurio y sin tu voz.
Brota en mis renglones el silencio de tu cuello
con olor a luz,
Recupero un destello de fragancia tuya
y le doy imagen al papel
En un húmedo sondeo de ti a mis miembros;
resultas triunfadora.
Te añora el corazón; ya no hay esotéricos latidos
regando sinfonías
Los ojos ya no gritan; ni dirigen metafóricas miradas
a tus senos.
Y mis labios ya no observan tus pisadas,
dándole sazón al viento
en mi piel; las heridas de mi alma cauterizan
esparciendo soledad.
Retomo tu escultura enfocando las galaxias,
hacia el rastro de lo nuestro.
En un coro de cometas retumba
la última sonrisa que brotó de tus pisadas
Con quimeras cristalinas, edifico un olfateador
de diamantes y de efluvios
Cosecho vino de recuerdos y embriago a una ave fénix,
que confiesa ser tu puerta.
Me adentro en tu presencia; que brota esparciendo infinitos...
a mis días
avizoro la cosmovisión de Dios,
a lo largo del sendero de tu frágil cuerpo
Tomo un dedo tuyo; lo apunto para el cielo y me persigno en tus cabellos,
aniquilo a la desolación,
frotando mi astillado cuerpo entre tus bellos.