Naciste de la nada silenciosa,
Buscando siempre el cordero de la venida,
Nunca pensaste que fueras mía,
En aquella noche desastrosa.
Volviste a mí por el sendero de la vida,
Sin imaginar que el destino nos uniera,
Mas ahora se torna en quimera,
Aunque sé no estás en mi partida.