Confinada
En la cárcel de los recuerdos,
sin tu presencia, sin tu cuerpo.
sin saber de tu existencia,
sólo vivo los momentos
aprisionada entre tus rejas.

Cuando siento mis labios
sedientos de unos besos,
cuando mi cuerpo inquieto
siente el frío extraño
es porque estás rondando
en busca de lo que fuiste dueño.

Confinada a ti, mi vida
estaré yo hasta la muerte,
sin cadenas, ni grilletes,
sin cerrojo, sin barrotes ni vigilia,
me entregué sin esposas a tu fuerte.

Voluntariamente, soy confinada,
sin sello timbrado en mi frente,
sólo en el alma un torrente
de sentires añejos que emanan
de aquel recuerdo que aunque duele
es también aliento para el alma...

Carmen Flores
3/11/05

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