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Mirando el mar

Estuve mirando hacia el mar
cuando el sol se está muriendo,
sus destellos me indujeron
a éste modo de pensar.

Reflejaban los brillantes
con una belleza sin par,
y mi ambición fue tan grande
que todo quise abarcar.

Fue un pensamiento tan mío
que me hice poseedor
de aquel enorme cuantío
sin mirar alrededor.

Era un segmento nada más
y tendría que ser de alguien,
tanta riqueza en el mar.
Oh Dios, ¡Cuán brillante!

Sin cálculos repartía,
riqueza, dicha y amor.
en mí reinaba alegría
pues esa era mi ilusión.

Y como era de Borinquen,
aquel mar y aquel cielo,
yo dejé para Borinquen
lo mejor de mis anhelos.

Di paz, dicha, amor,
belleza, sueños, verdad,
alejaba de allí el dolor.
irradiaba felicidad.

Desperté, se esfumó aquel pensar,
volví a la realidad
pensé que sólo Dios es el dueño
de nuestra voluntad.

Que no hay dinero ni riquezas,
ni nadie que pueda dar,
lo que Dios con sus proezas
da lo suyo, a cada cual....

Autor: Carmen Flores La Poeta
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