Site hosted by Angelfire.com: Build your free website today!


 

 

Me enamoré de un fantasma



Yo no sé de dónde
surgió un nombre,
ni cómo llegó a mí.
No sé si tuve razones
para vivir lo que viví,
sólo sé que me envolví
en un querer, sin hombre.



Unas palabras hermosas,
frases cual un Tenorio,
juramentos que provocan
a soñar como una loca
y a vivir de sus elogios.



No me importó ver su cara,
con soñarlo me bastaba,
era sólo imagen, un enigma
que forjaba cada día
una ilusión dibujada
en un cuerpo que no existía.



Quemando ya mis entrañas,
llenando toda mi vida,
sumida entre las brasas
de su ausente anatomía,
por todo lo que escribía,
le entregué toda mi alma.



Me soñaba entre sus brazos,
amándome sin medida,
tal como me decía,
uniéndonos en un lazo
que jamás desataría.



Así pasaron semanas,
con delirio inmesurable,
hasta que un día, no más frases,
pues como gas en escape
mi fantasma se esfumaba.



Todo quedó en la bruma,
Cruel, me negó sus días,
me negó toda su ternura,
dejando mi alma tan mustia,
que terminó mi alegría.



¿En qué dimensión andas,
fantasma de mis quereres?
Tal ves a otras mujeres
que buscan ser bien amadas,
engañas con tus palabras,
escritas con esa magia,
que transporta a los placeres.



No hay hombre que se te iguale,
y puedes hacer alarde
de ser un Don Juan y si alcanzas,
una conquista y es tu amante,
a esa mujer que tú enlazas,
jamás logrará olvidarte...



Autor: Carmen Flores
4/nov/03