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Cofre
de joyas caribeñas,
que guardas celosa entre tus playas
y el verde de las esmeraldas
lo luces en tus palmeras.
Azules
de cielos en pinceladas
enmarcan tus lindas montañas,
mientras el viento jugueteando.
teje borlas en su falda.
Brillan tus estrellas y ninguna
es capaz de su luz negarte,
y hacen camino a la luna
para en tu plaza sentarse.
Odas te dedican poetas,
aún no siendo de tu lar.
porque tú le das un caudal
de inspiración a sus letras.

Rutas a seguir explorando,
por campos y litorales,
va tu belleza cautivando
a todos tus visitantes.
Oh!, ¡Cabo Rojo hechizante,
cuánto añoran tu belleza!
esos, tus hijos viajantes,
que lloran si no regresan.
Jamás tus hijos olvidan
que tú eres un regalo,
de los que Dios nos envía
para por siempre cuidarlo.
Ofrenda que dió a Borinquen
y eres tú, mi Cabo Rojo,
porque ante sus ojos fuiste
el más valioso tesoro... |