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Como una
paloma herida,
no puede alzar su vuelo
dejando sangre en los suelos
hombres y niños que gritan,
él dando los remedios
y sordos corrompiendo vidas.

Nuestro Papa agoniza,
pero se aferra y no quiere,
abandonar sus quereres,
que sabe... lo necesitan.

Con su corazón oprimido,
tal vez conversa primero
con Dios sobre sus hijos,
pues teme a los peligros
que nos están sometiendo.
aquellos hijos del infierno,
que nos sujetan por hilos.

Ve con Dios, hombre
grandioso,
tal vez desde los cielos,
observen juntos con celo,
a todo aquel poderoso,
que entre sus garras hay
fuego.

Que sean ellos los atados,
con las cadenas celestes
y que jamás sean dotados
del mal y de corrientes,
que influyen los dementes,
que hoy tenemos
gobernando...

Carmen Flores
2/4/05

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