|

Ya nos queda poco tiempo para un adiós,
mi barco zarpa y no llegas,
busco tu rostro y mi corazón golpea
ansioso por verte y pedirte razón
por la cual lo dejas,
pues no se resigna con tanto amor,
marcharse sin rumbo, a merced de mareas.

Se va a la deriva, no importan los vientos,
ni distancias, pues va sin consuelo
doquiera que ancle llevará consigo
el dolor de la muerte por haberte perdido,
seguirá trazando rutas muy lejos.

Yo te digo adiós, aunque no aparezcas,
me voy por la vida, buscando caminos
caminos que lleguen a playas muy nuevas,
donde no haya naves ni buques de guerra,
que sea de mi barco, el primer silbido,
que me arropen las olas y duerma en su cresta,
soñaré que nunca te he conocido.

Me marcho sin rumbo, no espero respuesta,
está mi corazón fiero como el mar,
muy lastimado se quiere apartar,
quédate si llegas dormido en la arena
sueña conmigo, que te supe amar,
y que extrañar mis besos, será tu condena...

Carmen Flores
Julio/07
 |