Si un
día llueve salobre
o tal vez con sabor
amargo,
es porque mis sentires,
día y noche
varían... y mi corazón
angustiado
entre agua y viento
recorre,
por ríos de amores
pasados.

Agonizantes los
albores
triste color del alba,
lunas de madrugadas
se han perdido entre
los soles,
sombreados por
enramadas,
que lloran por mal de
amores.

Se desbordan las
corrientes
y cubren todas las
vías,
se deslizan por
vertientes
llevando tu alma y la
mía,
hacia el umbral de la
muerte.

Savia, miel y piel
mojada,
besos, fuego, hogueras
encendidas,
promesas muy bien
creídas,
todo era disfraz de
mortajas
con olores a mentiras,
eso fueron tu vida y
mi vida,
y entre lágrimas
naufragan.

Sólo recuerdos quedan,
inmortalizados tal
vez,
cual letras de poetas,
que escudriñas y
encuentras
un poema que se fue,
infiltrándose en tus
venas.
O de aquel pintor de
desnudos,
que en sueños idealiza
un cuerpo, una
caricia,
sin desatar los nudos,
de una verdad perdida.

Carmen Flores
07/07/07
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