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CONTEXTUALIZACIÓN

             El IES Cabo Blanco es un centro de nueva creación, que ha comenzado su andadura en el pasado curso escolar 2005-2006, con cinco centros de Primaria adscritos y un elevado número de alumnos y alumnas, un total de 900, mayoritariamente de la ESO, así en este curso escolar tenemos 9 grupos de 1º ESO, 9 grupos de 2º ESO, 5 de 3º y 3 de 4º ESO. De todo este alumnado 93 son extranjeros, lo que supone un 13% del total. Proceden de 24 nacionalidades distintas, sobre todo de Sudamérica. Sólo hay 9 alumnos y alumnas no hispanohablantes, que reciben 4 horas semanales de apoyo idiomático. Este alumnado suele irse incorporando al centro de forma paulatina a lo largo de todo el curso, sobre todo en los meses de enero y febrero, por lo que las previsiones de principios de curso no suelen responder a la realidad.

           El alumnado del centro procede de la zona de medianías de Arona, municipio turístico con una gran aportación de población extranjera en los últimos años, lo que ha supuesto un crecimiento desenfrenado, provocando que la dotación de servicios de la comunidad, se convierta en insuficiente nada más comenzar a funcionar, como sucede con los centros educativos.  Así, nuestro centro, para el próximo curso estará completamente lleno, hasta la masificación. Esto sucede porque la zona de medianías es donde reside la población trabajadora del sur, donde las viviendas son más baratas y el entorno está alejado del mundo del ocio y el turismo que caracteriza a la zona de costa. La mayoría de las familias proceden de  otros municipios de  Tenerife y de otras islas, en menor medida de otras comunidades autónomas y del extranjero.

             La medianía del municipio abarca zonas residenciales, zonas dormitorio y zonas de viviendas sociales. Todas ellas se caracterizan por una enorme afluencia de población foránea, desarraigada, con el único objetivo de ganar el máximo dinero posible para mejorar su situación personal y familiar; generalmente con bajo nivel cultural, escasa cualificación profesional e importantes problemas familiares: divorcios, separaciones y abandono de los adolescentes, que tienen un deseo exacerbado por el dinero, el consumo y el ocio fácil. Sus padres y madres suelen  relacionarse muy poco con el entorno, al que desconocen y por ello desprecian. Las familias suelen ser monoparentales, con horarios de trabajo interminables, por lo que los adolescentes pasan muchísimo tiempo solos, con el correspondiente abandono físico y emocional, carencia de marcos normativos coherentes, exceso de permisividad. Consecuentemente, lo que funciona es el aprendizaje entre iguales, sin personas adultas que tamicen los valores que circulan entre ellos.

             Las dos zonas más desfavorecidas son las de viviendas sociales, con unas peculiaridades concretas, como son: la economía sumergida, la prestación social, la delincuencia y la prostitución, el tráfico y consumo de drogas, hogares monoparentales, con madres solteras con cierto grado de trivialidad en los emparejamientos, madres con hijos a cargo después de separaciones y/o divorcios y no exentos de malos tratos y retornos. Las problemáticas más detectadas en esta zona son: abandono físico, violencia del entorno, que se manifiesta con malos tratos a menores y reproducción de esa violencia, apareciendo como respuesta conductas agresivas. También se aprecia corrupción y marginación ambiental que desarrolla el absentismo o el abandono escolar, el consumo de tóxicos, las conductas predelictivas y/o delictivas, relaciones sexuales precoces y, como consecuencia de todo ello, en un porcentaje significativo de embarazos no deseados e inicio a la prostitución.

            El municipio es de población dispersa, con núcleos poblacionales alejados unos de otros y viviendas unifamiliares fuera de las concentraciones urbanas, lo que se concreta en que tengamos que tener seis rutas de transporte escolar, a las que accede más de la mitad del alumnado del centro.

            Esto está acompañado por una gran facilidad para obtener trabajo sin cualificación, con sueldos bajos, pero lo suficientemente atractivos para un adolescente como para no valorar la preparación educativa y profesional. Además, el auge de la construcción y el turismo demanda mucha mano que alcanza sueldos muy altos, aunque no tengan preparación, reforzándose aún más sus planteamientos de abandono de los estudios, absentismo y baja consideración hacia el centro, viéndolo como un lugar donde estar juntos y relacionarse todos los chicos y chicas, no como un lugar de trabajo, para estudiar y prepararse.

             El absentismo escolar es elevado, entorno a un 12%. Dentro de este absentismo debemos hacer dos categorías: el alumnado que aparece por el centro en determinados períodos, que suele ser cuando los van a visitar  las trabajadoras sociales del Ayuntamiento, después de que el centro haya comunicado su condición de absentistas y, luego están aquellos que vienen a menudo al centro, pero que buscan cualquier excusa para faltar, acumulando un elevado número de faltas a lo largo del curso, además de producir importantes trastorno en el grupo al que pertenecen, ya que retrasan el ritmo del grupo, suspenden muchas materias y no suelen integrarse debidamente al ritmo del centro.

             Para un porcentaje elevado del alumnado y sus familias los estudios no son importantes. Su objetivo es ponerse a trabajar en lo que encuentren, para ganar dinero lo antes posible y así acceder a los bienes materiales cotidianos, que le proporcionan una determinada imagen social de opulencia o de moda. Ese absentismo lleva aparejado el abandono de los estudios desde que cumplen los 16 años. Este hecho afecta a todo el alumnado, pero es especialmente significativo entre el alumnado con padres y madres sin estudios, con jornadas laborales muy amplias e hijos de inmigrantes, cuyos familiares pasan muchas horas fuera de casa y no tienen una familia extensa que se dedique al cuidado de los adolescentes. Así, en las aulas  hay un sector destacado del alumnado que se podría declarar objetor escolar o absentista presencial y, este alumnado, aburrido y no integrado en la vida del centro, lleva aparejada conflictividad, enfrentamiento con sus compañeros y compañeras, transmisión de valores muy negativos para la vida educativa del centro, etc. que se contagian fácilmente. Los hábitos de trabajo y estudio no existen en un porcentaje destacable del alumnado; podemos comprobar día tras día que entran y salen del centro sin libros, ni libretas, ni nada, ni siquiera se plantean llevarse el material para casa, dejándolo todo en los pupitres. Las pocas actividades que hacen las hacen en clase.

    En cuanto una materia o una actividad les presenta dificultades, la abandonan  y no intentan hacerla; se rinden fácilmente ante las dificultades. Tienen un escaso dominio de las materias instrumentales básicas, con importantes dificultades en lectoescritura, comprensión lectora, cálculo, razonamiento lógico, resolución de problemas, expresión artística y musical,  no entra dentro de los hábitos normales de la mayoría del alumnado la práctica deportiva.

             Por otra parte, esta zona ha sufrido un abandono sistemático por parte de las instituciones así, la mayoría de este alumnado no ha recibido una escolarización adecuada en ningún momento de la vida escolar. Los centros de primaria han estado siempre masificados, han sufrido un elevado absentismo del profesorado, retrasos en las sustituciones de maestros, perdiendo meses completos de clases, cambios, curso tras curso, año tras año de claustros completos, el Servicio de Orientación de los centros ha estado compartido entre varios centros, todos ellos masificados, por lo que los chicos y chicas que han presentado algún problema educativo a lo largo de su historia de escolarización, no se les ha atendido debidamente y, algo que podría haber tenido fácil solución, se ha ido enquistando y provocando  fracaso escolar, abandono, dejación, etc. etc.

                                                                                                                                          

            Según informe de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Arona, en el año 2005, la Unidad de Atención a Menores y Familias, ha intervenido con 117 menores de la zona de influencia del centro, de los cuales 41 están declarados en riesgo. Asimismo, desde el Proyecto de Prevención e Intervención de Absentismo Escolar, que se ejecuta desde enero a mayo del presente curso, se ha intervenido de forma asidua con un total de 20 menores matriculados en el centro.

 Todo ello dificulta muchísimo la labor docente, enrarece el ambiente educativo y produce muchos conflictos en el centro, por lo que consideramos de especial importancia comenzar a trabajar desde un principio, en 1º ESO, reforzando las materias instrumentales, haciendo especial hincapié en las competencias básicas, los hábitos estudio y la autonomía en el trabajo, la actitud tanto en los estudios como en las relaciones con los demás, la adquisición de hábitos de vida sana. Para ello hemos visto necesario cambiar importantes aspectos organizativos del centro, adaptar las programaciones a las especiales circunstancias del centro y de nuestro alumnado, darles a conocer las posibilidades que se abren en su entorno para que sean capaces de ocupar el tiempo de ocio de una forma más productiva para su formación tanto personal como social.