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EL "2 x 4" EN MONTEVIDEO.
¿CÓMO PALPITA?

( Agradecimientos a Don Boguslaw)


No muy fuerte... Y de manera irregular. Para sentir su pulso, hay que hurgar un poco.

Sin embargo, la tradición del tango y su espíritu están presentes por aquellos pagos.

Hé aquí una historia según la cual el tango ha nacido en Montevideo, contada por un viejo Argentino, el señor Leonardo Durante, quien la conoció de su padre, quien a su vez la conoció de su padre, quien...

Bueno, la historia es así:

Un domingo, el 2 de diciembre de 1866, tres amigos, representantes de los tres orígenes de los habitantes de Montevideo; el tano, el gallego y el negro (así se llama a los Uruguayos de los orígenes, respectivamente, italiano, español y africano), habían llegado a una pulpería, situada cerca de un rancho en el barrio Goes, donde se bailaba los valses, mazurcas, polcas o habaneras con la música de un pequeño conjunto (típico para aquella época) formado por un violín, una flauta y una guitarra.

El tano, ya un poco acalorado por las cañas tomadas en la pulpería, había sentido la necesidad de refrescar su espíritu sobre la pista improvisada del rancho.

"¡Toquen una habanera!", había gritado, mirando la orquesta. Y dirigiéndose hacia las mujeres había sacado a bailar a una de ellas llamada Chola. La había enlazado con ganas por la cintura, y habían comenzado la danza. Lo insólito de esta manera de bailar había hecho que las otras parejas se pararon para mirarlos. Después de la primera danza las parejas volvieron a bailar de la misma manera que el tano y la Chola.

En el intervalo se había acercado el guitarrista a los tres amigos y les había preguntado cómo se llamaba aquella danza.


- ¡Llámelo tango!, había respondido el gallego.

- Si, ¡llámelo tango!, había asintido el tano.
Y asi había nacido un nuevo baile.

(según el libro "La orilla oriental del tango"
de Juan Carlos Legido.)

Bueno... eso es una historia contada de padre a hijo, como muchas historias. Pero, para acercarse un poco más hacia los hechos históricos, se puede citar (siguiendo el artículo de Daniel Vidart aparecido en el año 1955 en un diario montevideano, "El Pais") Jorge Luis Borges, un célebre escritor argentino que en su libro "El idioma de los argentinos" escribió en 1928:

"El tango sedicente argentino es hijo de la milonga montevideana y nieto de la habanera. Nació en la Academia San Felipe, (...) entre compadritos y negros; emigró al Bajo Buenos Aires... Es decir, el tango es montevideano,..."

Pero más lejos, en el mismo libro, parece que proclama lo contrario:

"El tango es porteño. El pueblo porteño se reconoce en él, plenamente; no asi el montevideano, siempre nostálgico de gauchos."


Enrique P.Haba es menos categórico al escribir, en marzo del año 1967, en la revista "Tangueando" que:

"El tango, en qualquiera de las orillas que sea producido, es igualmente representativo del todo rioplatense..."


Los otros autores, Héctor y Luis Batles, en "Historia del tango", son más claros:

"El tango puede atribuirse a las dos patrias, a la argentina y a la uruguaya. Simultáneamente, como su historia, como su evolución, como su progreso, el tango creció en ambas márgenes del Plata."


Daniel Vidart, sociólogo y antropólogo uruguayo, va en el mismo sentido afirmando en "El tango y su mundo" que:

"El tango es un valor cultural con idéntico arraigo y vigencia tanto en Montevideo como en Buenos Aires. Ambas orillas del Plata le prestaron sus músicas, sus letras, sus bailarines (...), sus multitudes devotas."


Pero todo el mundo asocia el tango con Argentina y, sobre todo, con Buenos Aires.

Y con razón. ¿Por qué?

Bueno...primeramente; un porteño tiene siempre razón. Y sobre los afiches de los espectáculos de tango a través del mundo se ve a los grupos argentinos, y no uruguayos.

Hay otra razón, histórica: el establecimiento de la industria fonográfica. En Buenos Aires, los primeros discos han sido grabados a principios del siglo XX, en Montevideo (donde el mercado es mucho más pequeño) - en el año 1941. Esa situación ha jugado, evidentemente, en favor de Buenos Aires. El más famoso tango, "La Cumparsita", por ejemplo, ha sido compuesto y estrenado en Montevideo, pero grabado, por la primera vez, en Buenos Aires.

Cuando un turista llega a Buenos Aires, ve, desde su llegada, las imágenes y la publicidad diciéndole que se encuentra en una ciudad del tango. Es imposible para él ignorarlos. El tango está por todas partes para seducirlo.

En Montevideo, es discreto. Aún más; hay que mirar bien para ver que ésta ciudad también ha visto el nacimiento del tango. Acá, el tango no es una mercancía para vender (exepto algunos hoteles cuales organizan, para sus clientes, las visitas en "boîtes de nuit" donde se puede ver el tango-espectáculo "for export"). Acá, el tango, es más un "asunto de familia" cual se comparte y se saborea entre "los nuestros" en los bares de barrio como, por ejemplo: "Fun-Fun" o " Salú ", donde se hunde, escuchando a los artistas locales, en el nostálgico universo del tango lleno de las emociones.


La Plaza Independencia

La Plaza Independencia y al fondo, "el emblema" de Montevideo, "Palacio Salvo" que ha reamplazado, alrededor del año 1925, el edificio del famoso café "La Giralda" donde, en abril del año 1917, ha sido tocada por primera vez, "La Cumparsita", presentada a Roberto Firpo por un joven estudiante en arquitectura, Gerardo Matos Rodriguez ("El Becho").




la GIRALDA

Otra historia contada por mi amigo Enzo y encontrada, más tarde, en una antologia del tango:

En España, en el año 1992, con ocasión de la celebración del 500 aniversario del descubrimiento de América, Argentina presentó un tango bailado con el aire de "La Cumparsita". ¡Un escándalo! Un incidente diplomático! Las protestas de los Uruguayos. Aparentamente, el pobre embajador argentino no sabía que ese tango viene del Uruguay...


Eso no me sorprende mucho, porque los Uruguayos no hacen grandes esfuerzos para decir al Mundo que el tango hace parte también de su herencia cultural.

Un día, un amigo de Montevideo me dijo: "¡Recuérdate!, el tango es rioplatense, no solamente argentino".

-" Pero, amigo mío, ustedes mismos, los Uruguayos, son responsables que todo el mundo diga "tango argentino" y no "tango rioplatense".

- "Nosotros, los Uruguayos, somos tímidos y tranquilos. Somos gente de barrio, y estamos bien asi", me respondían.

- Entonces...

Pero, con el cautivador espectáculo de Estéban Cortéz y Elena Vilariño, "Naturalmente tango", presentado en Chicago, y sus viajes a Europa, al Japón y Hong-Kong, así como con los recitales en Canadá y Europa de Nestor Vaz, un bandoneonista distinguido, los Uruguayos han empezado a exhibirse en los escenarios de fuera de su país. Se conoce también los tangos cantado-recitados (a la manera de Roberto Goyeneche) por un, yo diría, mago del tango moderno, Gustavo Nocetti. Sin olvidar la mejor orquesta de Uruguay, la de Miguel Villasboas, que ha producido, entre otros, el disco "La Cumparsita", seleccionado por "tango.montreal" entre los mejores discos del año 2000, al lado del disco de Nestor Vaz, ya mencionado.

Una mirada un poco más profunda hacia su barrio nos revela que, a pesar del hecho de que un Uruguayo común no baila tango, ha nacido no lejos de una radio que difundía su música popular. Y se identifíca con la tradición de esa música. Los que prefieren escucharla en la intimidad de sus casas están bien servidos por dos estaciones de radio que difunden tango casi exclusivamente.


Evidentemente, en Montevideo, todo el mundo sabe que "La Cumparsita" ha sido compuesta por un Uruguayo - Gerardo Matos Rodríguez, que "La puñalada", elegida el año 2000, en Buenos Aires como una de las tres mejores milongas del siglo XX, es también uruguaya. Todos saben que uno de los directores de orquesta y compositores más populares (entre otros, del muy conocido "Sentimiento gaucho" que casi ha superado en popularidad en los años 20 a "La Cumparsita"), Francisco Canaro, y un cantor, muy de moda en los años 50, Julio Sosa, eran Uruguayos. Y cada cual les dirá que el padre de Carlos Gardel, era un coronel uruguayo.

Pero... Francisco Canaro ha pasado la mayoría de su vida en Buenos Aires y, alrededor del año 1925, hacía bailar a los Parisienses, disfrazado, con su orquesta, de gaucho argentino. Julio Sosa ha conocido sus mejores años también en Buenos Aires. Carlos Gardel, a pesar de que en su libreta militar está escrito que ha nacido en Uruguay, tenía en su bolsillo pasaporte argentino y cantaba "Mi Buenos Aires querido". Y, según el profesor Vidart, durante un banquete, a la pregunta sobre su nacionalidad, ha respondido que es rioplatense, como el tango. Él mismo amaba alimentar la confusión. El misterio seduce, es bien conocido.





Para los que dicen que la eventual nacionalidad uruguaya de Carlos Gardel es un mito, una copia de su libreta militar (argentina) que menciona como lugar de su nacimiento, Tacuarembó, en Uruguay.

(tirado de un libro sobre Carlos Gardel de Eduardo Payssé)








Para consolarlos un poco, otro documento según el cual un tal Charles Romuald Gardés ha nacido en Tolosa, Francia.

(idem)







Hay en Montevideo lugares donde se va a bailarlo y lugares para escucharlo. Hay también los bares-cafés con espectáculos. Para bailar, se puede ir al Salón SudAmérica, al Mercado de la Abundancia o al Chiqué. Para escucharlo, hay que visitar los pequeños bares-cafés (Fun-Fun, Salú , Sorocabana), donde los artistas profesionales o los aficionados comparten con ustedes su pasión por su música popular. Entre los dos se ubica Piantao, un pequeño bar-restaurante que podrá satisfacer a los aficionados de espectáculos (música, canto, humor, tango, Candombe ). La pequeña pista de baile permite a dos o tres parejas sentirse cómodas en sus movimientos. Otra categoría, es el restaurante chic, como el Club Español, donde pueden ofrecerse una cena-espectáculo.



En el bar Fun-Fun, una noche como tantas, rica en música y en pasión.
La sonrisa de mi amiga Sandra añade un sabor personal a la noche del Fun-Fun.


Bar " Salú ", noviembre de 1999



El ambiente del bar Salú
es más caluroso si
se lo saborea en los brazos
de su amable anfitriona, Andrea.






Si buscan un lugar para una noche íntima, pueden optar por Lido, un bar donde puede balancearse al son de diferentes ritmos modernos, latinos o de tango.



Pero su apetito tanguero se calmará mejor, me parece, en un bar-restaurante-milonga llamado Tabaris, donde es posible pasar una agradable noche, sobre todo si tienen la suerte de encontrar un pequeño grupo de músicos.

He mencionado el Mercado de la Abundancia. Durante el día es un mercado como nos dice su nombre, con sus muestrarios de verduras y de carne y sus barras-restaurantes donde se sirve la cocina del país. Pero, las noches de los fines de semana, se pone al lado las mesas para armar una pista de baile y... el mercado se transforma en una milonga, muy popular en el ambiente tanguero.


Una noche de tango en la milonga de Joventango, en el Mercado de la Abundancia.


El Mercado de la Abundancia es también la sede del organismo, Joventango que desde hace numerosos años, trata de dar color de nuevo a la tradición tanguera, organizando cursos y noches de tango, piezas de teatro, espectáculos, eventos culturales, entre los cuales el más importante es el Festival internacional de Tango quien invade, cada año hacia noviembre o diciembre (según el año), las salas, los parques y las calles de la ciudad. Y con esta ocasión la comunidad del tango palpita a su ritmo. Pero, aparte de esta manifestación que sale al exterior, parece que los Montevideaneos prefieren vivir y sentir su música ciudadana en la intimidad de sus casas, de sus bares de esquina o en sus tanguerías respectivas.



Festival de tango,
Noviembre del 1999.
Un tango con Maria, de la escuela San Felipe, presentado en el cuadro del Festival de tango.



Hay, me parece, una división que sigue las capas sociales y económicas. La clase popular gravita alrededor de la milonga con larga tradición tanguera: Salón SudAmérica; la clase media frecuenta ante todo las milongas Joventango y Chiqué. En la primera, es la vieja manera de bailar, el estilo "oriental" (llamado también "uruguayo") que reina sobre la pista, en la segunda, es un rencuentro de todas las escuelas y todos los estilos; en la tercera, es el estilo "porteño", que viene de Buenos Aires (acá, mi amigo uruguayo estaría tal vez de acuerdo para decir "tango argentino") que domina. Esta división un poco sumaria no es evidentemente, rígida, y deja lugar a las mezclas de estilos, de modas y de tendencias.

El Salón SudAmérica, es el templo de las danzas latinas y del tango oriental. La pista de baile bien animada vibra cada fin de semana, al son de los diferentes grupos, entre otros, el de la orquesta del maestro Villasboas que por su ritmo rápido y excitante no deja ningún descanso a los pies. Todo eso en una amplia sala con bonitos vitrales y las suntuosas escaleras que conducen hacia la galería, hoy desierta, la cual contempla, de arriba, con la nostalgia, las hormigas humanas que se agitan abajo en la pista. Las hormigas que parecen salir directamente de la historia del tango, los tipos muy coloreados en su manera de vestir, de portarse y, ante todo, de manejar el baile. Allá, tuve más placer en mirar a la gente que bailando.


El profesor Daniel Vidart ha escrito en " El tango y su mundo que el tango, con la internacionalización, ha perdido su expresión (observen que la mundialización no quiso esperar a la ALCA para hacer daños). Antes, cada barrio tenía su manera bien colorida de bailar, de expresarse. Hoy, según el señor Vidart, el tango se hizo más estético que expresivo.



Si bailan solamente estilo porteño, tendrán probablamente, en esa milonga, dificultades de encontrar a una mujer quien pueda seguirlos. Pero no se desanimen! El estilo oriental es sencillo. Van a aprenderlo rápidamente. Para el mayor placer de su pareja.



Las discretas luces del templo de la expresión tradicional del tango
- Salón SudAmérica, Montevideo.

Hay también el tango de la calle. Un grupo de jóvenes tangueros (Andrea, Natalia, Federico, Jonás y otros) llamado "Pasión Milonguera", se desplaza de un lugar a otro para bailar y hacer, ocasionalmente, unos pesos. Entonces, se bailaba, por ejemplo, los sábados a mediodía en una plaza en la Ciudad Vieja y los domingos por la noche en la principal arteria comercial que se cerraba por esto, al tráfico. Habíamos bailado bajo una mirada atenta y aprobadora de los pasantes. Mirándolos, veía en ellos cierta curiosidad, sobre todo en los jóvenes, y cierta nostalgia, mezclada con el reflejo de los lejanos recuerdos, de los menos jóvenes.



Si los jóvenes empezaron a descubrir el tango que, desde los años 50/60 casi ha desaparecido de las salas de baile. Ahora, gracias a algunos aficionados reagrupados en los organismos como Joventango, o, de manera informal, en Pasión Milonguera (para mencionar solamente estos), el tango "baja de los labios hacia los pies", como alrededor del año 1935, con la aparición de la orquesta del "rey del compás" Juan D'Arienzo. He observado cierto progreso entre mis dos viajes; el tango bailado vuelve a las pistas de Montevideo que son, cada vez, más numerosas.




El arte ingenuo de la hoja publicitaria
de la Pasión Milonguera.



El ruido y el estrépito del centro de la ciudad, el tráfico intenso y... un bandoneonísta, ciego, sentado sobre la vereda. Y el tango. Me paro, lo escucho, lo miro... El me mira también. El no me ve. Pero el sabe que yo estoy allí, sabe que estoy escuchándolo. Y el libera para mí las historias aprisionadas en su caja negra. Las historias nostálgicas, las historias tristes, las historias trágicas, románticas y, a veces, alegres y sonrientes. Me cuenta su vida. Y el ruido de la calle se inclina ante la magia de las emociones.

La tradicional percepción del ambiente del tango

Hay todavía en Montevideo personas que tienen la tradicional percepción del ambiente del tango, diciendo que ciertos lugares pueden ser peligrosos, como a principios de su historia. "¿Llevaste tu cuchillo?", han preguntado a un amigo cuando este dijo que ha ido al Salón SudAmérica. Ciertas damas me confiaron que ellas no frecuentan, por ejemplo, ese lugar; o que no bailan en la calle, porque eso podría manchar su reputación. "Acá, todo el mundo se conoce", me decían.

Otra reliquia del pasado: ciertas parejas, sobre todo de edad un poco avanzada, no bailan habitualmente con los demás. Vienen juntos y bailan juntos. Es más sencillo, se evita eventuales discrepancias familiares. Pues, señores, eviten sacar a bailar a una dama "bien" acompañada. Porque, aún cuando la dama acepta (esto ocurre), no será un cuchillo que va picarlos sino una mirada equivalente del caballero. Y la intensidad de su mirada será proporcional a la sonrisa y amable mirada de la señora. El sentido de la propiedad está todavía muy vivo en algunos. Otro consejo: si tienen pinta de turista, no intenten hacer caminatas durante la noche en ciertos barrios como el Barrio Sur, por ejemplo. Me aconsejaron también caminar en el centro de la calle (si ya estamos fuera, por la noche). Así se puede evitar eventuales sorpresas que pueden esconderse en los muros oscuros y los numerosos hoyos de las veredas.

Después de pasar mucho tiempo con la gente del ambiente, estoy dispuesto a creer que algunos aficionados del tango, sobre todo los jóvenes, se encuentran desgarrados entre la conciencia rioplatense, descendiente de la tradición tanguera, y la herencia musical de los años 60/70 de la "nueva ola" que ha traído hacia esa parte de América del Sur las danzas tropicales, el rock-and-roll y otros ritmos modernos. La cabeza quiere bailar el tango, pero las tripas optan por la salsa. Parece que no llegan a decidirse. Pero los mismos jóvenes despliegan esfuerzos para restituir la tradición del tango-danza, organizando exhibiciones y bailes en diferentes lugares públicos (calles y parques o Mercado del Puerto, por ejemplo).





Pasión Milonguera aporta una pinta tanguera al ambiente, bien animado,
del Mercado del Puerto, una joya estructural de la época en la que los Ingleses construyeron en la región los ferrocarriles con sus estaciones de hierro forjado.



El tango en Montevideo, es también teatro.

He visto dos piezas que tocaban el tema del tango. En la primera, "Tres tristes tangos", el tango sirve de telón de fondo musical y de punto de referencia para cuatro Montevideanos que se interrogan sobre su identidad como Uruguayos. Otra pieza, "Gotán" (tango en lunfardo), una comedia musical construida a base de textos y música de tango, la danza incluida. La pieza refleja, con cierto sarcasmo, humor e ironía, las preocupaciones y los mitos del pueblo rioplatense.

Yo observaba la escena, pero también la sala. Sentía una complicidad y una comunión perfectas entre los actores y los espectadores. La actitud y las reacciones del público mostraban bien que el tango forma buena parte de su identidad y su vida cotidiana, aun cuando la mayoría de esa gente no lo baila. Pero se reconocían a través de esas cortas historias cantadas bajo el ritmo del "dos por cuatro".

Y, en aquel momento, el tango palpitaba muy fuertemente en aquella sala de Montevideo. En la escena cantaban una historia de amor, pero para mí, la verdadera historia de amor ocurría entre el público y la vieja tradición del "gotán". Veía las caras animadas y las miradas cómplices llenas de aprobación. Como, por ejemplo, mi compañera Sandra que, físicamente, se encontraba a mi lado, pero su espíritu, su alma, sus emociones y sentimientos cantaban y bailaban en la escena. El tango tocó las cuerdas sensibles del público y le hizo vibrar con cadencia.

"El tango es en nuestro "habitat" rioplatense un modo de sentir la vida", escribió J.C.Legido,
en La Orilla Oriental del Tango.

El tango en Montevideo - era también ese señor que cada semana hacía el viaje en su cochecito de inválido para llegar a la milonga de Joventango o a una milonga improvisada bajo las estrellas. No para bailar. Sino para mirar, para escuchar, para sentir y revivir, otra vez más, su pasado. Yo ... bailaba, él ... miraba. Nuestras miradas se cruzaban y la suya, a la vez penetrante, apasionada y nostálgica, me decía mucho sobre su amor por el tango.

El tango en Montevideo - eran mis visitas cotidianas en la Biblioteca Nacional, con su colección de los libros sobre el tango, donde los empleados me despedían con "Hasta mañana!"; así como las vitrinas de las librerías que ofrecían libros recientes y antiguos sobre el tema. El tango en Montevideo - eran también los rencuentros y discusiones con los tangueros y los músicos , o una conferencia de un anciano que hablaba de los personajes del mundo del tango de los principios del siglo XX. Era también el profesor Daniel Vidart, el hombre de cultura y de pasión que, en su calurosa intimidad de su casa , nos habló de sus libros y sus recuerdos de su Paysandú natal, donde su padre le había recomendado ir a escuchar un tal Carlos Gardel, diciendo: "Ve a ver a ese joven, cómo canta!".

Más personalmente, el tango en Montevideo, eran los "perfectos desconocidos" quienes me saludaron en la calle manifestándome su aprecio por mi afecto y mi interés para su música ciudadana. O un limpiabotas que me dijo un día que venía cada sábado a la Plaza Matriz para verme bailar.

El tango en Montevideo - era también mi amigo Mario que se transformaba en una bola de energía y de fuego desde las primeras notas de la orquesta de D'Arienzo. Eran todos los tangueros quienes me habían manifestado su amistad y su simpatía durante mi estancia entre ellos.

Si, el pulso del tango en Montevideo no palpita muy fuerte, pero es fuertemente simpático, acogedor y caluroso. Como la gente de aquellos pagos...

Boguslaw Dygasiewicz (Quebec, Canadá)





Unas direcciones para bailar, escuchar y ver el tango en Montevideo:

  • Milonga de Joventango,
    Mercado de la Abundancia, esquina San José y Yaguaran,
    tel. : 901 55 61.
    Se baila los sábados, a veces con una orquesta. Pero se puede probar cada día en las numerosas barras, la comida del país, acompañada del vino de casa. El ambiente relajado y colorido. El lugar se merece todas las visitas.

  • Chiqué,
    Paysandú 1639, tel. : 209 99 84.
    Bailes los sábados (se sugiere reservar). Muy buena pista de baile, buena música y ambiente milonguero. Recibimiento atento de los propietarios, Verónica y José. Recomendado para los aficionados de la "verdadera" milonga.

  • Tabarís, Tristan Narvaja 1518, tel. : 408 78 56.
    Se baila los viernes, pero el restaurante está abierto las otras noches. Un local de una discreta elegancia neoclásica combinada con un aspecto rústico del patio. Vale varias visitas.

  • Salón SudAmérica,
    Yatay 1423, tel. : 924 35 69 (por Palacio Legislativo).
    Las noches de los bailes latinos y del tango, los sábados y los domingos. Una "mina de oro" para los que aman los paisages animados y las sensaciones diversificadas. El acceso está reservado para los de 30 años y más (si, está escrito en la entrada).

  • Confiteria Lido,
    18 de Julio 1085 (Galeria Polvorin), tel. : 908 57 53.
    El tango se baila los domingos a partir de las 16:00. El ambiente de un piano-bar con, al fondo, el ruido de la discoteca. Sin gran interés, me parece, para los apasionados del tango.

  • Piantao,
    Hugo Prato 2202, tel. : 402 37 95.
    Bar-restaurante con, a veces, los pequeños espectáculos de cámara y el tango "in vivo", los miércoles. Se puede bailar sobre la pequeña pista. Para los aficionados de las noches, no solamente de tango.

  • Garufa,
    Martin Garcia 1587, tel. : 094 401 618 (por Palacio Legislativo).
    La milonga funciona cada primer sábado del mes.

  • Salú ,
    F. Garcia Cortinas 2398, tel. : 711 28 96 (por el centro comercial
    Punta Carretas).
    Un pequeño bar, bien simpático, para tomar una copa escuchando a los músicos que tocan tango. Hay un espacio para dos o tres parejas (si quieren bailar).

  • Fun-Fun,
    Ciudadela 1229, esquina Juncal, tel. : 915 80 05 (por la Ciudad Vieja).
    Un pequeño y acogedor bar, con una larga tradición del tango-canción. Un lugar por excelencia para escuchar, de martes a sábado, a partir de las 23:00, los artistas profesionales o simples aficionados, beborroteando la famosa "uvita", una especialidad de la casa. Fuertemente recomendado para aquellos a quienes les guste vivir momentos intensos en el ambiente y el cuadro evocadores de la vieja tradición tanguera del lugar.

  • Sorocabana,
    Caféteria de la Sala Zitarrosa, 18 de Julio, esquina J. Herrera y Obes,
    tel. : 901 73 03.
    - Un lugar para escuchar, los viernes, la música "in vivo".

  • La Junta, Abierta desde diciembre 2001
    25 de Mayo 591, esquina J. Carlos Gómez, Tel.: 916 73 41.
    (Ciudad Vieja)
    Una linda sala con muy buena pista de baile (según mi amiga Ceci). Se baila los miércoles a partir de las 22 horas.

  • Nota:Siempre es preferible verificar, antes de llegar, el horario de las actividades. Para evitar eventuales decepciones, porque no siempre es regular.


Texto : Boguslaw Dygasiewicz (Quebec, Canadá)
Corrección : Enrique Muñoz (Montreal)
Fotos: Cecilia Piria y Mario Ausserbauer (Montevideo), B. Dygasiewicz
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A todos los que me ayudaron de una u otra manera, a dibujar éste cuadro tanguero que no pretende ser, ni perfecto, ni completo, digo: Muchas gracias!

Especialmente a mi amiga Cecilia Piria, por su preciosa ayuda que me permitió completar y actualizar las informaciones sobre las actividades tangueras y por orientarme en las coloridas expresiones del lunfardo.

Gracias también a mi amigo Enrique Muñoz, quien ha limpiado de manera bien profesional mis confidencias para acercarme de la mejor manera posible del Maestro Cervantes.



Nota: Boguslaw les invita a escribir
para transmitirle sus comentarios.
dygbo@hotmail.com