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Nanotecnología para detectar cancer.

 

Un artículo de Technology Review esta semana describe como la nanotecnología puede detectar cáncer. Cuando una persona contrae cáncer, su cuerpo emite unas señales de aviso mucho antes de que la medicina actual sea capaz de detectar la enfermedad. Si se pudiese detectar antes estos cambios sutiles en las células humanas, habría mayores posibilidades de salvar al enfermo. Pero los primeros cambios a nivel molecular en una persona que está en las primeras fases de un cáncer son increíblemente complejos y pueden pasar desapercibidos.


James Heath, un científico de la California Institute of Technology, cree que la nanotecnología podría ofrecer la solución a este problema molecular. Heath cree que conjuntos de ultra pequeños cables de silicona, cada uno fabricado para detectar una proteína específica relacionada con el cáncer, podría detectar los cambios más sutiles en la química corporal del ser humano.

Estos nanosensores que están siendo desarrollados por Heath y su equipo de investigadores podrían buscar cientos, o incluso miles, de distintos biomoléculas en solo una gota de sangre. Si funcionan, estos nanosensores podrían suponer la base de unos análisis para detectar cáncer que serían no solamente más exactos que los actuales, sino más baratos y más fáciles porque no conllevarían muestras de tejidos y análisis de laboratorios.


La mayoría de sistemas para detectar cáncer son bastantes primitivos. Muchas veces se utilizan sencillas exploraciones físicas para detectar un crecimiento de tumor, o sistemas de imágenes por mamografías y radiografías. Existen algunos análisis de sangre para otros tipos de cáncer, como cáncer de próstata o de ovarios, pero estos no solo son lentos y costosos, sino que muchas veces son poco fiables.


Un análisis de cáncer más fiable sería uno que reflejase la complejidad del comportamiento biomolecular. Heath pretende construir aparatos que además de ser capaces de realizar múltiples medidas desde una gota de sangre o de unas pocas células extraídas de un tejido, también fuesen capaces de detectar cantidades muy pequeñas de biomoléculas. "Pretendemos desarrollar una prueba que pueda detectar un cáncer mediante un sencillo pinchazo del dedo, de la misma forma que los diabéticos puedan controlar el nivel de azúcar en la sangre simplemente pinchando el dedo para conseguir una pequeña cantidad de sangre".

 

Nanosensores biológicos:

Sensores biológicos de nanotubos de carbón podrían permitir que en el futuro los diabéticos midan el nivel de glucosa en su sangre sin tener que recurrir a una muestra de sangre.

Los nuevos nanosensores son nanotubos de carbón de capa única y este último avance en nanotecnología pretende aprovechar la capacidad de fluorescencia de nanotubos al ser iluminados por ciertas ondas de luz infrarroja. Dirige la investigación profesor Michael Strano, investigador de la Universidad de Illinois.


Para crear estos sensores biológicos, Strano construyó una capa de enzima glucosa oxidase sobre la superficie de unos nanotubos sospendidos en agua. La enzima no solo impide que los nanotubos se peguen, formando conjuntos inútiles, sino también actua como un sitio selectivo donde glucosa se enlaza y genera peróxido de hidrógeno.


Luego los científicos funcionalizaron la superficie con ferricianida, un ion sensible al peróxido de hidrógeno. El ión se pega a la superficie a través de la capa porosa. El peróxido de hidrógeno se formará con el ión, lo que transforma la densidad electrónica del nanotubo y, en consecuencia, sus propiedades ópticas también.

 

En palabras del profesor Strano, "Cuando la glucosa se encuentra con la enzima, se produce peróxido de hidrógeno lo que rápidamente produce una reacción con la ferricianida para modular la estructura electrónica y las características ópticas del nanotubo. Cuánto más glucosa, más brilla el nanotubo".


Los investigadores introdujeron los nanotubos en un tubo capilar que se puede implantar dentro de un cuerpo humano. De esta forma el tubo capilar impide que los nanotubos toquen directamente las células vivas, pero permite que entre glucosa dentro. Luego implantaron este nanosensor biológico dentro de una muestra de tejido humano. Iluminaron la muestra con un láser de luz infrarroja y verificaron la fuerza de la fluorescencia del sensor relacionada con las concentraciones de glucosa en el tejido.