Relación entre pintura y Publicidad.
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La expansión publicitaria sucede cuando
diarios y revistas pueden imprimirse en color. “Vivir a todo color” era el lema
a fines del siglo pasado cuando también aparecen los primeros colorantes
químicos utilizados en telas y cosméticos. Como muchos creen a la inversa, es
el color quien domina a la publicidad. La publicidad se inicia con el cartel,
en el siglo XVIII, y con los anuncios luminosos en el siglo XIX, con estos las
revistas no tardaron en bañarse de rojo, verde y azul. Increíble fue el aumento
en las preferencias de consumo, por lo cual los colores se transformaron en
estrategia segura para respaldar los mecanismos del consumo. Gracias a la nueva
policromía, los productos adquieren mayor relieve y se hacen visibles, siendo
los cosméticos los pioneros en la vanguardia del desarrollo del color. El
cartel publicitario está fundado en el principio de la impresión psicológica en
tres procesos: sensación, selección y percepción. Se parte de una idea
sencilla, magnificada por el color, en función de la tipología del consumo y
del consumidor, con énfasis en los tonos brillantes y en los
contrastes fuertes para su perfecta visualización a distancia .La publicidad,
o el cartel mismo, se relaciona de muy cerca con el arte, ya que se puede
considerar como una extensión de la pintura, puesto que este también pone en juego
las sensaciones y el provocar al público, ofreciendo un producto como mensaje
directo y principal. Este último punto sería la diferencia en cuanto a
funcionalidad entre la publicidad y la pintura en todo su contexto. Como
consecuencia de varios factores económicos, urbanísticos y estéticos, nace el
cartel moderno con la necesidad de ampliar los mercados para ciertos productos,
estimula el desarrollo de mensajes publicitarios más eficaces que puedan ser
percibidos por todos y que resulten agradables para el espectador.
La calle, cada vez más móvil y multitudinaria, es el lugar ideal donde grandes
pliegos de papel, ingeniosamente coloreados, pueden hacer eficaz el anuncio. El
cartel, por tanto, reúne una serie de requisitos que han permanecido
prácticamente invariables hasta nuestros días