La droga y el Sida
A más consumo de droga, directa o indirectamente, más sida. Por dos razones fundamentales debemos luchar contra la droga, por ser vehículo de transmisión del sida, y por ser elemento de degeneración personal y social. El sida, probablemente, de no haber sido por el consumo de droga, y por la extensión de otros hábitos degenerados del comportamiento humano, seguiría en estos momentos recluido en unas desconocidas y pequeñas aldeas africanas.
Según el Observatorio Europeo de la Droga y la
Toxicomanía en su informe anual sobre el problema de las drogas en la Unión
Europea, difundido el 22-11-1999 en Berlín, España estaba a la cabeza de Europa
en nuevos casos de SIDA por todas las vías de contagio, y ocupa también el
primer lugar en incidencia de contagios entre los toxicómanos que se inyectan
por vía intravenosa. Este informe revelaba que, en nuestro país, el 32 por
ciento de los toxicómanos por vía intravenosa estaban infectados con virus del
SIDA, registrándose notables diferencias entre los diferentes países de la UE,
donde cada año mueren entre seis y siete mil personas por abuso de drogas. Así,
y a considerable distancia de España, el país que nos seguía en número de
infectados entre los toxicómanos era Francia, con un porcentaje que oscilaba
entre el 15,5 y el 18,3 por ciento. En la otra cara de la moneda figuraban
Irlanda, con el 0,9 por ciento y el Reino Unido, con el 0,1.
El informe de la UE señalaba de nuevo a España a la hora de subrayar el elevado
comportamiento de riesgo detectado entre los toxicómanos que se inyectan y que
se encuentran en las cárceles. Los datos decían que el 79 por ciento de ellos se
inyecta en prisión, un 10 por ciento comenzó a hacerlo en la cárcel y el 32 por
ciento compartieron material fuera de ella. A pesar de que las drogas sintéticas
están en plena expansión y de que el cannabis es la sustancia más consumida en
toda la UE (se calcula que más de 40 millones de personas podrían haberla
probado), el informe señalaba que la heroína es la que produce más daños
físicos, psicológicos y sociales. Se cree que entre 4 y 5 millones de europeos
la han probado.
En Europa, desgraciadamente ya hay leyes permisivas con la droga, y así es
varios países se persigue y penaliza la droga, sin embargo, el consumo es legal.
Afortunadamente, siguen parándose los intentos de legalizar aún más la entrada
de la droga en nuestras sociedades. Por ejemplo, a finales de Marzo del 2000
Gran Bretaña rechazaba la liberalización de las leyes sobre drogas. El gobierno
inglés decidió rechazar las recomendaciones de una "investigación" que recomendó
la liberalización de las leyes sobre la droga. Como informó el "Telegraph"
(29/3/00) el informe recomendó mayor flexibilidad en las leyes que mandan a la
cárcel a las personas culpables de poseer drogas como éxtasis, LSD y marihuana.
El comité que investigó la cuestión opinó que la posesión de esas drogas debería
ser castigada sólo con multas. Además, recomendó incluso que las penas por
posesión de heroína y cocaína deberían reducirse drásticamente. Sin embargo, el
gobierno declaró que no aceptaría las recomendaciones que algunos consideraban
como el primer paso hacia la completa despenalización. Asimismo representantes
de la policía comentaron que, al cambiar las leyes como el informe sugiere, se
haría muy difícil arrestar a las personas por tenencia de drogas.
Desgraciadamente, la campaña de introducción de la droga no se desanima, y como
siempre se ha hecho, primero lo intenta con algo aparentemente pequeño, la droga
blanda, la marihuana. Desde hace unos años, todos podemos ver camisetas
regaladas a los jóvenes, para que de forma gratuita difundan por las calles su
afición a la hoja de cannabis.
La asociación policial indica que hay «cada
vez menor percepción del riesgo de daños en el uso de drogas, y una cada vez más
débil desaprobación moral del empleo de estas sustancias». Pero, según Dale
Orban, director de la Asociación de Policía Regina, «el coste de la
liberalización de la droga será astronómico, no sólo en cuanto a atención
sanitaria y servicios sociales, sino también en términos auténticamente
humanos».
No existe un uso seguro de las drogas ilícitas, incluyendo la marihuana, añadió,
porque la marihuana interrumpe la actividad cerebral, abarcando el razonamiento,
la concentración y la memoria reciente. Canadá debería aprender de los errores
de otros países, tales como Holanda, que -dijo- ha llegado a la conclusión de
que el delito, la violencia y el uso de drogas van de la mano. Orban urgió a
Canadá a seguir el ejemplo de Suecia, que adoptó una estrategia de erradicación
de la droga después de políticas más permisivas en los años sesenta y setenta.
La asociación policial indica que hay «cada vez menor percepción del riesgo
de daños en el uso de drogas, y una cada vez más débil desaprobación moral del
empleo de estas sustancias». Pero, según Dale Orban, director de la
Asociación de Policía Regina, «el coste de la liberalización de la droga
será astronómico, no sólo en cuanto a atención sanitaria y servicios sociales,
sino también en términos auténticamente humanos».
No existe un uso seguro de las drogas ilícitas, incluyendo la marihuana, añadió,
porque la marihuana interrumpe la actividad cerebral, abarcando el razonamiento,
la concentración y la memoria reciente. Canadá debería aprender de los errores
de otros países, tales como Holanda, que -dijo- ha llegado a la conclusión de
que el delito, la violencia y el uso de drogas van de la mano. Orban urgió a
Canadá a seguir el ejemplo de Suecia, que adoptó una estrategia de erradicación
de la droga después de políticas más permisivas en los años sesenta y setenta.