* CAMEL *

 

<Intro próximamente>

Componentes:

Formación clásica y original (1970/1975): Andy Latimer:Guitarra, voz, flauta, Peter Bardens: Teclado, voz , Doug Ferguson:Bajo, voz, Andy Ward: Batería

Otros:Mel Collins (1977-1978): Vientos, Richard Sinclair (1977-1978): Bajo, voz, Colin Bass (1979-1981, 1984-...): Bajo, voz, teclado, guitarra acústica, Jan Schelhaas (1979-1981): Teclado, Kit Watkins (1979-1982): Teclado, flauta, Dave Stewart (1997-2000): Batería, Guy LeBlanc (2000-2003): Teclado, voz.

DISCOGRAFÍA

 

 

+CAMEL +

1973

7,5/10

 

Este disco es, como a mi gusto todos los que he oído de Camel, un disco que va de menos a más. De esos que cuando lo escuchas las primeras veces piensas “Bien, es bonito, pero a ver si llega lo bueno de verdad ya” y a lo que te das cuenta ya ha terminado. Es por eso que infravaloré este disco durante bastante tiempo. Si bien a día de hoy sigue dándome esa sensación en algunos momentos, a nivel general puedo decir que me parece un disco muy bueno, y algunos de sus temas los cuento entre lo más inolvidable que ha podido dar el rock sinfónico. Y no olvidemos que el grado de madurez que muestran para ser un debut es increíble.

La compenetración mostrada entre los miembros de esta formación (la clásica del grupo) es impecable, y tienen el acierto de distribuirse las partes vocales según las canciones, quedando de tal manera: Latimer canta en “Slow yourself down” y “Separation”, Bardens en “Never let go” y Ferguson en “Mystic queen” y “Curiosity”. “Six ate” y “Separation” son instrumentales. Realmente esto no influye mucho, ya que no son voces extremadamente personales (aunque la de Latimer suena algo susurrante y rasposa en comparación) y daría igual quien cantara cada una, sinceramente. Lo que aquí importa es, casi en su totalidad, la parte instrumental, que es por momentos buena, por momentos increíble.

“Slow yourself down” es muy agradable y sirve muy bien para introducirnos en el disco, si bien al principio puede parecer un tanto plana, el cambio de ritmo que hay sobre el minuto 2 es de verdadera antología, y la guitarra en esa parte acelerada suena fantástica. Los solos de teclado, de influencia canterburiesta también son fantásticos. Muchísimo mejor es “Mystic queen”, una ESPECTACULAR balada solemne que induce al lagrimeo de manera irremediable mediante los lamentos de Ferguson y las misteriosas lineas de órgano y guitarra. La instrumental “Six ate” no tiene nada especialmente memorable pero es agradable de escuchar y para los seis minutos que dura no se hace larga. Mejor es “Separation”, realzada por la estupenda guitarra de Latimer y una batería de Ward que transmite verdadera fuerza. Me gusta bastante la letra de esta canción, que habla sobre una ruptura amorosa, pero no de forma trágica, sino con aceptación y ánimos de mirar hacia adelante.

Y tras estas simpáticas cancioncillas (bueno, salvando “Mystic queen”) llegamos por fin a LO BUENO (sí sí, han leído bien, con mayúsculas). “Never let go” es una canción tan increíble que a su lado casi cualquier cosa de este disco parece material de cuarta. Abre con una línea de guitarra acústica melancólica preciosa que da paso a una especie de pop-jazz etereo con un estribillo asombroso que me sacude impresionantemente cada vez que lo oigo. El segmento central cuenta con un sencillo solo de flauta que no por sencillo es malo, sino que es GENIAL. Para el final retomamos la guitarra acústica, que suena más bella si cabe que al inicio, y el estribillo, que nos conduce a un orgasmo espiritual simplemente inconcebible, acompañado de unos teclados tan etéreos, tan celestiales… tan increíbles, y de un elegante y efectivo solo de guitarra. En una época de pesimismo generalizado, se agradece escuchar algo tan genial, que nos hable de que, a fin de cuentas, el hombre sabrá sobreponerse a las dificultades y salir adelante de alguna manera. Quizá sea una utopía insostenible, pero es imposible no pecar de ingenuidad ante la convicción de Bardens repitiendo esos “Never let gooo!” al final. La segunda mejor canción de Camel (después de la más obvia, que ya veremos más adelante).

“Curiosity” al lado de la anterior no existe, y posiblemente me parezca la más discretita del disco, pero se deja escuchar muy bien, y tiene un aire al “In the land of the grey and pink” de Caravan de lo más chulo. Acabamos con “Arubaluba”, una muy buena instrumental que cuenta con una inconcebible melodía de guitarra (ya sabréis cual digo cuando la oigáis) y constituye un buen final para el disco.

Un disco muy simpático, que nos otorga dos canciones imprescindibles más algunos otros momentos totalmente aprovechables. Además es muy accesible y agradable desde las primeras escuchas, por lo que lo veo muy recomendable para iniciarse en Camel.

 

20 / DICIEMBRE / 2006

+CAMEL +

1974

9/10

 

Algo pasó en Camel. Escuchad la primera canción del anterior disco, y comparad con la que abre este. Mientras que aquel habría con una cosita inofensiva, juguetona y totalmente light, “Mirage” empieza de una forma totalmente agresiva, que en cuestión de fuerza fulmina todo el disco debut. Eso es sólo una pequeña muestra de lo que es “Mirage”, un disco que manteniendo el sello personal del debut, tienda a inflarlo todo: las guitarras suenan mucho más poderosas, las melodías, que en aquel disco solían ser un tanto vagas, dando más importancia a las propias atmósferas, aquí son perfectamente memorizables (y a pesar de todo, las atmósferas también están mejor logradas), la batería igualmente se me hace aquí más poderosa, e incluso, habiendo trazado ya un leve boceto en “Never let go”, se atreven con una suite larga y épica, “Lady Fantasy”. Simple y llanamente, Camel han seguido la evolución natural que debería esperarse de todo grupo a partir de su debut.

La gente suele poner por encima “Music inspired by The Snow Goose” o “Moonmadness”, pero yo creo que “Mirage” está claramente por encima. No me decido si el mejor disco de Camel es este o “Breathless”, y si bien puede que “Breathless” se me haga quizá un poco mejor, y su variedad lo convierte en una especie de “White album” de Camel, lo mejor de Camel como grupo de rock progresivo está sin duda en “Mirage”. Advertidos quedáis.

El disco tiene 5 canciones, y 3 de ellas están dignas de ser consideradas entre las 10 mejores de Camel, 3 canciones que se distribuyen perfectamente mediante los puestos impares del disco. “Freefall”, composición de Bardens, es la primera de ellas, y qué mejor elección para iniciar un disco que algo tan impactante, con una guitarra potentísima y una melodía vocal brillante que nunca podrás sacarte de la cabeza. A mitad de la canción hay un igualmente brillante segmento instrumental jazzero antes de volver a la psicótica parte inicial. Un temazo. La segunda de estas obras maestras es la composición de Latimer “Nimrodel – The procesión – The white rider”. Si mal no me equivoco, “Nimrodel” es una breve introducción atmosférica de guitarra, mientras que “The procession” es lo que viene después, un breve segmento marcial que parece simular un desfile, por lo que “The white rider” es el tema principal, durando más de 6 minutos (y el total dura 9). Al principio suena como la típica canción de Camel de estrofas suaves (que hablan sobre Gandalf) con desenfreno instrumental, lo que la distingue y la convierte en especialmente magistral (aunque lo que viene hasta ahora ya es de altísimo nivel) es el final. Los dos últimos minutos están ocupados por un increíble riff de bajo repitiéndose una y otra vez, que sirve de base para que Latimer se mande un psicodélico solo de guitarra que está entre lo mejor que ha grabado este hombre con su instrumento. Es un solo no muy complejo, muy al estilo de Gilmour, basado en la sabia elección de notas y en la acertada utilización de efectos sonoros.

Pero lo mejor queda para el final, la mejor canción de Camel, “Lady fantasy”. Se trata de la canción más larga del grupo (12:43) pero por mi como si durara el doble o el triple, pues es imposible cansarse de esta maravilla épica que alterna partes casi heavys, órganos misteriosos, melodías dulces cantadas con suma delicadeza, y solos de guitarra alucinantes. Mis momentos favoritos son el poderosísimo inicio y el final, cuando tras dos estrofas increíblemente dulces que culminan con ese inolvidable “Oh my Lady Fantasy… I… love you”, nos atacan con un riff durísimo sobre el que se ensayan improvisaciones de teclado y guitarra a cual mejor, para reconducirnos a uno de los temas principales de la canción y darle una conclusión perfecta y lógica. No cabe duda de que “Lady Fantasy” es una de las cumbres del rock progresivo, y la principal razón por la que Camel serán recordados con el paso del tiempo.

En medio de este trío de ases nos encontramos con dos agradables instrumentales, que si bien no acaban de sostenerse por si solas, en el contexto del disco funcionan de maravilla, siendo además un perfecto anticlímax para la intensidad de los temas 1 y 3. La primera de ellas es la canción de Bardens “Supertwister”, cuyo título es un homenaje al grupo holandés de sonido canterbury Supersister. Es un tema de poco más de 3 minutos guiado por una flauta bellísima sobre un fondo tranquilo de aires jazz. “Earthrise” de Latimer y Bardens no es en esencia muy distinta (salvo las partes más adrenalíticas, donde se desmarca con una gran fuerza): una simpática instrumental para escucharla tumbado en la cama, sonreír y sentirnos en una suerte de mundo de fantasía.

Imprescindible. Y una de mis portadas favoritas.

 

20 / DICIEMBRE / 2006

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