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| Un examen deshonesto |
| El pastor bromista |
| Fábula china |
| Máxima expresión de honestidad |
| La honestidad paga |
El pastor
bromista
Un pastor que llevaba el rebaño bastante lejos de la aldea, se dedicaba a hacer
la siguiente broma: se ponía a gritar pidiendo auxilio a los aldeanos diciendo
que unos lobos atacaban a sus ovejas. Dos o tres veces los habitantes de la
aldea se asustaron y salieron corriendo, para ayudarlo. Sin embargo al llegar
vieron al pastorcito burlarse de cómo los había engañado.
Un día los lobos se presentaron de verdad y el pastor comenzó a gritar pidiendo
auxilio, pero los de la aldea pensando que bromeaba, según acostumbraba a
hacerlo, no le hicieron caso. Y así ocurrió que el pastor por haber sido
mentiroso se quedó sin ovejas.
Existen personas que se acostumbran a mentir tanto que cuando dicen la verdad nadie les cree. ¡Qué, bueno que tú eres honesto!
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Se cuenta que allá por el año 250 AC., en la
China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado
emperador, pero de acuerdo con la ley, él debía casarse.
Sabiendo esto, él decidió hacer una competencia entre las
muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta. Al día
siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas
las pretendientes y lanzaría un desafío.
Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años,
escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque
sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe.
Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella
quería ir a la celebración. Sin poder creerlo le preguntó:
¿Hija mía, que vas a hacer allá?
Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí.
Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no
hagas que el sufrimiento se vuelva Y la hija respondió:
No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré
escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos
cerca del príncipe. Esto me hará feliz.
Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas muchachas más bellas,
con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas
intenciones.
Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío:
Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella
dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China."
La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba
mucho la especialidad de cultivar algo, sean: costumbres, amistades, relaciones,
etc.
El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de
la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía
que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con
el resultado.
Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía
pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era
más profundo. Por fin, pasaron los seis meses y nada había brotado. Consciente
de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre que sin importar
las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas sólo
para estar cerca del príncipe por unos momentos.
En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío. Todas las otras
pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más
variadas formas y colores. Ella estaba admirada.
Nunca había visto una escena tan bella. Finalmente llegó el momento esperado y
el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y
atención.
Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado. Aquella bella joven
sería su futura esposa. Todos los presentes tuvieron las más inesperadas
reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no
había cultivado nada.
Entonces, con calma el príncipe explicó:
Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en
emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran
estériles.
SI PARA VENCER, ESTUVIERA EN JUEGO TU HONESTIDAD, ¡¡¡PIERDE!!!!.SERÁS SIEMPRE UN
VENCEDOR.
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Máxima expresión de honestidad
Darlene Del Valle nunca hubiera tenido un anillo de $48,800 en el dedo meñique de la mano derecha, a no ser porque lo encontró en el piso del estacionamiento de Plaza Las Américas.
Y aunque sabía que estaba a punto de quedarse sin empleo, devolvió el valioso anillo a la Joyería Bared porque sus padres le inculcaron el valor de la honestidad.
La excepcional e increíble historia surgió el 2 de septiembre pasado, cuando Darlene y Leticia Loaiza -amiga y compañera de trabajo- aprovecharon la hora de almuerzo para comprarse un par de zapatos en el conocido centro comercial.
A la salida del lugar, cuando se dirigían al vehículo de Darlene -estacionado en el piso soterrado intermedio- ella se fijó en una cajita azul con letras doradas que identificaba el nombre de la tienda.
Se lo comentó a Leticia, quien rápidamente la tomó en sus manos y la movió sin esperar que sonara algo en su interior.
Días más tarde Leticia pensó que podía tratarse de una travesura de algún programa de bromas televisivas. Pero en ese momento, el reflejo inmediato fue seguir caminando hacia el vehículo con la cajita.
Ya medio nerviosas, tuvieron que apretar el interruptor de la alarma para detectar dónde estaba estacionada la guagua.
No pueden decir que se despistaron por los nervios. La nerviosidad se apoderó de ellas cuando descubrieron que dentro de una segunda cajita había un anillo de esmeraldas y diamantes todavía con el precio en un minúsculo papelito "un poquito doblado": $48,800.
"Le dí la caja a Darlene. Ella sacó la sortija y era de una esmeralda bien grande de un verde intenso, bordeado de dos filas de diamantes. Los más claritos que he visto en mi vida", recordó Leticia sin obviar el detalle de los gritos que no pudieron evitar "por una combinación de sorpresa y susto".
Aunque nunca dudaron en devolverlo, Darlene no pudo evitar la reacción natural de una mujer que gusta de las prendas.
"Me lo medí. Era de un tamaño pequeño, como 5, porque sólo me entró al meñique. Pero era tan grande me cogió medio dedo", dijo mostrando el espacio que ocupaba la joya que por su tamaño, a ellas, poco acostumbradas a joyas de tal extravagancia, les parecía de mentira.
Tras la reacción inicial, y sin espacio a dudas, salieron del vehículo directo a la joyería y pidieron hablar con el gerente.

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Jarvarious Jones y Oscar Carter, de Florida, encontraron hace poco $4,000 en una bolsa de papel. Pensaron por un momento en quedarse con el dinero, pero al final lo entregaron a la escuela "Sabía que el dinero no era mío", dijo Javarious. Los chicos de trece años recibieron boletos para partidos de béisbol, cascos para bicicleta y otros regalos como recompensa. También recibieron otras cosas que no se compran con dinero: una llamada del gobernador Jeb Bush, y la oportunidad de lanzar la primera bola en el partido del equipo local de béisbol, los Tampa Devil Rays.

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