Cuando se ve a los grupos recorrer las calles, alentar a un
líder en las manifestaciones o acudir en pos de un fin,
aparentemente común, se nos habla de "la masa".
Un ente uniforme y con objetivos precisos. Lo que se vé
desde fuera, lo que se lee en los manifiestos y lo que busca
la propaganda es cohesionar a las personas para formar una masa
y que flote sobre ellas la Idea como un ente etéreo,
iluminándoles el camino hacia el fin común. Pero
nos debemos preguntar: ¿qué tan cercano a la realidad
y no a sueño romántico está esta visión
de la política, de la masa y la propaganda?
Los últimos
acontecimientos nos demuestran que la masa no es uniforme. Nuestro
país se ha volcado a las calles: ese cincuenta y tantos
porciento de personas que no están de acuerdo con el
actual régimen se han unido en manifestaciones anti-reeleccionistas
que no llegan a tener una "afirmación" común.
El fin que persiguen es una negación, no una propuesta.
Si bien es cierto que quienes protestan repudian la llamada
"manipulación del gobierno" ellos mismos están
siendo manipulados gracias a la coyuntura que les ha tocado
vivir; No es cierto que los miles de manifestantes se encuentren
a favor de Toledo. Están en contra de la reelección
de Fujimori. La situación coloco en uno misma plaza a
apristas con accion-populistas, o a estudiantes de derecho con
los de izquierda, a las madres de familias de los pueblos jóvenes
junto a jóvenes de clase media. Todo un abanico de manifestantes
para los que debe haber diferentes formas de llegar. Si partimos
de lo afirmación que la propaganda debe captar y explotar
los sentimientos conscientes e inconscientes que existen en
lo "psiquis de los pueblos", la propaganda del partido
"Perú Posible" tiene que rescatar los mitos
arraigados dentro de cada uno de los segmentos que, incidentalmente,
se encuentran Juntos el día de hoy.
Es una labor
difícil encontrar, un mito común en este conglomerado
de individuos para llegar a lo que llamamos una "transfusión"
de ideas gracias a la "hipodérmica" propaganda.
Menos fácil aún si consideramos que una característica
de la propaganda es ganar tiempo. En todo caso es probable que
no suceda una "transfusión de convicciones",
sí deberá crearse al menos una ilusión
de unanimidad.
Una vez
más la coyuntura actual nos demuestra que el tiempo es
importane: escasas horas para conocer el resultado de una votación
y utilizar un posible fraude electoral para movilizar a quienes,
partidarios o no, estén en contra del Gobierno.
Se debe actuar con celeridad y con la visión necesaria
para no crear las situaciones sino "conectar" los
hechos y las convicciones preexistentes al hecho mismo y "manejar"
el momento de integración para los fines que se desee.
Es así
como una situación "sui generis" presenta una
posibilidad para crear una nueva campaña. En nuestro
caso se logra la integración de los manifestantes gracias
a la unión de los diversos líderes existentes
en la campaña. Los que vimos desde dentro a aquellas
personas de diferentes convicciones, pero con un deseo común:
el slogan "¡No al fraude!" con el que se concentraba
el objetivo. Ya se tiene al único enemigo. No es el plan
de Gobierno, no son los crímenes de su Servicio de Inteligencia,
no es la falta de empleos, no es el control de los medios y
la falta de libertad de prensa. La individualización
ayuda a visualizar lo que en otra forma sería demasiado
intangible para combatir.
Una vez
más visualizamos cómo se concentra en uno al enemigo
contra el que debe estar unido. La repetición debe ser
constante. Otro ejemplo de repetición pero mejor orquestada
es la del Gobierno. Se bombardea un hecho, como por ejemplo
la supuesta hija del candidato Toledo, una y otra vez por diferentes
medios. Lo importante es el cambio en la forma cómo se
trata la noticia en cadoa uno de ellos: Mientras paro Laura
en América era un show, para América Noticias
era el tema del ADN y las ventajas de esta innovadora prueba
para el reconocimiento de los hijos, (tomando el ejemplo de
Toledo). Mientras que para la prensa escrita se convertía
en listones de propaganda de todos los días y por más
de una semana con la imagen de la niña en primera plana.
MIGUEL
VILLALOBOS