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E N S A Y O S (ens)


LEGALIZAR LAS DROGAS (2000)


Legalizar las drogas. El solo hecho de nombrar esta frase crea confusión, incomodidad, trae a la mente estereotipos formados en un mundo cada vez más dominado por los símbolos y las imágenes. Para poder entender el problema en su real magnitud y poderle dar la mejor solución, es necesario reflexionar con coraje y sin miedo a reconocer que la legalización de las drogas es la única salida posible a esta espiral de delincuencia y muertes que estremece al mundo a cada segundo y en cada esquina.


Luego de décadas de políticas de represión y prohibición en contra de la comercialización y el consumo de drogas, podemos afirmar con toda seguridad que se ha fracasado. Los únicos que van perdiendo la partida, son los más débiles, en su gran mayoría jóvenes de condiciones humildes. Las cárceles están repletas de éstos. La política de represión no sólo a fracasado de modo evidente, sino que causa daños mucho mayores que los de las drogas mismas. Y entre estos daños mayores hay que contar el provecho en dinero y en poder que le sacan a la prohibición tres minorías: Narcos, Bancos y Gobiernos.

Para los Narcos está clarísimo que es el mejor negocio del mundo: Con precios por las nubes que da la ilegalidad de su producto, se obtienen mayor poder y dinero que con cualquier otro negocio. La mayoría de nosotros sabe que los Bancos mueven billones de dólares en blanqueado de dinero del narcotráfico y que sus grandes ganancias provienen de éste. En el caso de los Gobiernos es menos evidente. Tras una fachada moralista, desde la teocrática Irán o la comunista China, hasta el democrático Estados Unidos de Norteamérica, obtienen gran cantidad de dinero y poder al mantener "ilegal" la droga. También se paga con droga a los informantes, se corrompe a la Policía y al Ejército. Mayor poder tienen los países grandes controlando a los más pequeños mediante políticas de intervención "legítima" en los asuntos de los más débiles, por ejemplo la invasión de Panamá.


Gabriel García Marquez, Nobel de Literatura y Milton Friedman, Nobel de Economía, además de conocidas figuras como el escritor Mario Vargas Llosa, artistas como Joan Manuel Serrat y Miguel Ríos, filósofos e intelectuales como Antonio Escohotado, Fernando Savater o Carlos Fuentes han reflexionado sobre las causas y efectos de esta perniciosa plaga y han manifestado su total acuerdo a una política dse legalización, pues están convencidos que lo que mata es la prohibición y no la droga. Lo que mata es esa porquería adulterada de ladrillo, vidrio molido y sabe Dios qué otras inmundicias que los jóvenes y marginados se meten en las narices y venas por la prohibición.


Los revendedores adulteran la droga con elementos mil veces más perjudiciales que la droga misma. Si esta fuese legalizada, no tendría tal cantidad de elementos nocivos como los tiene ahora que está al margen de la ley y por ende de todo control. La legalización sería la manera más eficaz de acabar con la muerte de todos aquellos marginales: Niños, jóvenes y adultos que se van matando poco a poco en tantas esquinas urbanas.

Debido a la prohibición, la droga tiene un costo altísimo en el mercado. Si se comercializara como un producto normal, pero controlado como todo fármaco, bajarían los precios y así no sólo acabaría la adulteración asesina, sino que desaperecería radicalmente la pequeña delincuencia urbana, de quienes empiezan robando en casa y terminan cortando o amenazando para pagarse una dosis. Apostaría a que ustedes no les ha asaltado nadie con un cuchillo para pagarse un litro de cerveza. Porque nadie los asaltaría para financiarse dosis al precio real de la droga más impuestos y no al precio astronómico resultado de la prohibición.

Dejaría de existir también esa 1era. Industria de Occidente que vive, prospera y mata con ingentes capitales acumulados en el tráfico clandestino de drogas. Recordemos cómo prosperaron las mafias de Estados Unidos de Norteamérica en épocas de la prohibición, cuando el comercio de bebidas alcohólicas era ilegal. El Whisky y otras bebidas fabricadas en alambiques caseros subieron considerablemente de precio, hicieron más lucrativo el negocio y fortaslecioeron a las mafias sanguinarias.

Dejarían de multiplicarse la cantidad de adictos muertos por sobredosis, culpa de las drogas adulteradas, o por el Sida, ya que disminuiría la transmisión del virus entre adictos marginados. En España existe un programa para los heroinómanos, a quienes se les proporciona gratuitamente jeringas nuevas a cambio de otras usadas que encuentren en parques y basureros. De esta manera disminuye el riesgo de que niños las encuentren en los parques y se contagien del virus. Este tipo de programas, que enfrentan el problema y no lo reprimen, son los que mejores resultados dan.

Tal vez se diga que la droga es dañina, que la droga mata, que es necesario castigar con mano dura esta lacra de la humanidad. Se repite constantemente que la juventud es la más propensa a estos vicios. ¿No es mas bien que nuestra sociedad produce en ellos una seducción suicida hacia lo prohibido? Es inevitable que al castigarse con mano dura, los grandes capos prefieran cada vez muchachos más jóvenes para volverlos adictos y luego usarlos como traficantes.

Décadas de prohibición van dejando en nuestra sociedad sus primeros frutos: Cárceles repletas de adictos, delincuencia, miles de muertos por sobredosis o drogas adulteradas. Décadas de ilegalidad, de represión, en los que se han ido enriqueciendo pequeños grupos, corrompiendo instituciones, destruyendo familias y vidas humanas. Son muchos años ya de probar con este sistema, en donde los jóvenes, los pobres, y los marginales son los que llevan la peor parte.


La solución está ante nuestros ojos. Latinoamérica es uno de los más afectados debido a su pobreza y las condiciones que sobre sus asuntos internos ponen los países más poderosos bajo el pretexto de alguna "intervención legítima" de algún programa antidrogas. Es una decisión difícil pero necesaria. Después de casi medio siglo de crear y exagerar mitos sobre las drogas, tomará tiempo el que cambiemos nuestra forma de verlas.


Luego de unos años de legalizada, estoy seguro que el tema de las drogas y de su comercio pasará a un segundo plano, sin ser ya la causante de tantas enfermedades, delincuencia y corrupción. Estoy seguro que cada uno de ustedes tiene en mente la misma pregunta: ¿La droga mata? Sí, la droga mata, como el tabaco, el alcohol y la dieta excesiva. Es tan adictiva como las pastillas para dormir o para bajar de peso. Todo exceso es malo. Pero prohibir es peor.

MIGUEL VILLALOBOS