Cada vez
son más y más las historias de gente que se conoce
y enamora por mail. Hace algunos años, esto hubiera parecido
imposible. Hoy es más común de lo que parece,
sobre todo en los ejecutivos modernos. Y no
pasaría de ser un detalle sin importancia, si no fuera
porque las empresas no han medido todavía las bajas de
productividad que se dan por esta práctica. Un ejecutivo
viviendo una fantasía amorosa por e-mail... ¿cuántas
horas deja de trabajar, de producir? O, si lo queremos ver por
el lado positivo...¿se vuelve más productivo,
más creativo, más relajado, más feliz?
Los enamoramientos
por e-mail no son otra cosa que una evolución, más
rápida y práctica, de los viejos enamoramientos
por carta; es decir, que se gestan y crecen casi sin la presencia
fisica de los protagonistas. Que
lo digan tantas parejas que se han conocido y casado así.
Que lo digan Florentino Ariza y Fermina Daza al inicio de sus
amoríos. Que lo diga el guionista de la película
You've got an e mail. Que lo digan muchos ejecutivos modernos
y yuppies.
El e-mail
es práctico, silencioso y efectivo. Es discreto y rápido.
Y,por eso mismo, es un poderoso impulsador de fuegos dormidos,
de fantasías descabelladas, de romances tormentosos.
El chateo sucede en tiempo real, el fuego se alimenta en tiempo
real y se puede volver un incendio en poco tiempo. Pero es,
además, adictivo. Y mucho. Porque el e-mail está
con nosotros al menos 7 horas al día, mucho más
que nuestras esposas-maridos-amantes... Si nos acostumbramos
a alimentar un fuego por esa vía, después será
muy difícil amputarnos esa costumbre.
Y no sólo
puede hacer que bajemos nuestra productividad muy peligrosamente,
sino también puede hacernos pasar situaciones embarazosas,
como remitirle por error el e mail "caliente" a toda
la corporación, ¡¡incluido el gerente de
gestión humana!!
Sin embargo,
lo más peligroso de estas aventuras amorosas virtuales
es que pueden llevar a un descalabramiento de matrimonios bien
avenidos si no se sabe deslindar la realidad de la fantasía.
Por supuesto, y esta es
la gran noticia, también pueden llevar a relaciones duraderas
y fructíferas, basadas en el conocimiento del alma antes
que del cuerpo.
Lo bueno
del e-mail respecto a la carta es que la inmediatez de las respuestas
hace que nos mostremos más tal como somos, más
espontáneos, como en una conversación, Con las
cartas uno tiene tiempo de esmerarse,
de pulirse, de pensar antes de escribir, por lo que la imagen
que presentaba al otro no siempre es la real; por e-mail se
pueden conocer los malos ratos del otro, cómo reacciona
inmediatamente ante el humor, ante la cólera, ante la
provocación, etc.
¿Cuántas
historias de amores secretos por e-mail habrá? Alguien
debería sacar una estadística de esto. Tal vez
nos encontremos con sorpresas. ¿Tendrá cada ejecutivo
un secreto oculto en su e-mails? ¿Cómo afecta
esto
su trabajo, su vida? ¿Lo humaniza más? ¿Lo
atormenta? Empiece usted por hacerse estas preguntas.
GISLENE
COLOMA