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E N S A Y O S (ens)


LA IMAGEN ES TODO (2000)


Desde hace unos anos se habla de la postmodernidad como un movimiento que retoma elementos de diferentes épocas y los instala en una estructura moderna. También se dice que es lo mezcla de géneros y hasta de ámbitos culturales y sociales. Así vemos films que no tienen un género definido, son una mezcla de terror y comedia o de ciencia ficción y policiales. También lo encontramos en otras manifestaciones artísticas, como en la pintura o en el "Video Arte". Hace unos días estuve haciendo una transacción en un banco y me di con la sorpresa que repartían globos y vendían, mediante el uso de la tarjeta, polos publicitarios de la misma. Ahora no debe parecer extraño que una institución tradicionalmente seria y sólida adopte formas de centro comercial o de parque de diversiones. Por televisión vemos híbridos de programas informativos y de magazine, ya no sólo muestran los casos desde una perspectiva lejana y "periodística" sino se instalan en el caso de forma visceralmente cercana, a lo manera de los Talk Shows.

Si esto ocurre en la mayoría de esferas de nuestra sociedad, y en general de nuestro mundo occidental, no es extraño que ocurra algo similar con la política. La política adopta el manejo de un evento comercial, el marketing político se erige como base para la existencia de un partido o grupo político. En un programa de televisión existe una serie de eventos y de secuencias, puede ser un programa concurso, de entrevistas, Etc. Pero el discurso de éste nunca seria lo suficientemente importante para prescindir de un conductor. Su figura, una vez instituida no puede ser cambiada tan fácilmente. Lo mismo sucede con los grupos políticos. Evidentemente es mucho más fácil posicionar a alguien que un intangible, como una idea o un grupo. De hecho esa es una estrategia de marketing. El candidato gana mayor importancia que el partido y esto lo hace más versátil. Lo puede volver una estrella de la televisión o un villano en las noticias de algún periódico chicha.

Como toda estrella debe tener un equipo de producción que apoye y maneje sus eventos y presentaciones, que orqueste y realice la agenda. Estos serán los especialistas que se encargan de la conducción de la campaña política. Vemos cómo a través de los campañas los candidatos se preocupan por traer especialistas extranjeros o contratar a empresas internacionalmente reconocidas para que manejen y se preocupen de la campaña, que se preocupen de verificar los "raitings" que no son otra cosa que los sondeos de opinión, de armar los escenarios y, eventualmente llevar a la gente a las manifestaciones para que coree al divo de lo política, al que está en todos los titulares y aparece hasta en polos, banderolas y que baila. Eso es lo política ahora.

No hay sentencia que se aplique mejor para la política que "la imagen es todo", no importa cuánto se haya hecho o dejado de hacer, depende de qué es lo que mis televidentes ven o creen. Son pocos los que se preocupan de leer las leyendas de las fotos y casi no existen quienes leen las noticias como secuencia de un todo, como el total de una acción política. Es más fácil ver la foto, oír el eslogan o escuchar el sondeo de opinión para inclinarnos por un candidato. Es por eso que el baile llama la atención, es por eso que las frases cortas se recuerdan y la música se toca en todos lados. Porque ya no existe la política lógica y racional, existe una lúdica y emotiva, lo que toca un nervio destinado a los partidos de fútbol o para los conciertos de rock.

Muchos diarios se encargan solo de repetir eventos de estas estrellas de la política propalados por los canales de TV en los noticieros nocturnos. Es así corno podemos ver un mismo hecho convertido en diferentes noticias.

Así como en un ídolo de rock, las leyendas sobre el candidato aumentan su popularidad. En menor o mayor grado se puede utilizar esa imagen poro provecho del partido o como medio de ataque en la contracampaña. Ya de noche y luego de los elecciones, cuando los manifestantes dejan la plaza y apagan sus televisores sólo nos quedan las calles del Centro empapeladas, Vladimiro recorriendo con su negra capa por San Borja, la hija de Toledo en algún barrio desconocido y Jim Morrison que vive escondido en algún lugar de África.

MIGUEL VILLALOBOS