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RECONCILIACIÓN CON DIOS

 (Romanos 5:1-11)

 

En estos pasajes bíblicos el apóstol Pablo nos remite a los resultados de la reconciliación con Dios cuando hemos sido justificados por Él. Estos resultados son: paz, gloria, paciencia, prueba, esperanza, amor.

 

Esto es posible gracias a la fe en Jesucristo quien nos justifica de nuestros pecados y nos perdona, permitiéndonos tener una paz interior para con Dios. Jesucristo es la puerta de entrada a la gracia de Dios y esta gracia es permanente y firme. La esperanza de nuestra salvación está en la gloria de Dios la cual produce en nosotros alegría, confianza y seguridad.

 

La alegría de nuestra salvación nos permite resistir a toda tribulación del maligno, quien acecha como león rugiente, queriéndonos devorar. Las tribulaciones no son causa de sufrimiento o dolor, sino por el contrario, son situaciones que nos producen paciencia, es decir, una capacidad de resistencia ante los embates del enemigo de Dios. Sin embargo, esta resistencia genera en nuestro ser una situación de prueba, de aguante, que nos permite permanecer firmes ante las tempestades. Pero, no todo queda ahí, esta situación de prueba produce esperanza, la que nos permite esperar el cumplimiento del Señor quien nos ha prometido estar siempre con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28: 20b).

 

Esta reconciliación con Dios se da por su amor derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo (Hech. 2: 1-13). Cuántos hoy en día pueden testificar esta hermosa experiencia de salvación. Que habiendo sido pecadores, enemigos de Dios, ahora somos reconciliados con Dios, gracias al sacrificio de nuestro Señor Jesucristo en la cruz. Él murió por nuestros pecados, por nosotros, rebeldes a la voluntad de Dios. Su sacrificio no tiene imitación alguna, es la gracia perfecta de Dios. Ahora somos justificados y reconciliados con Dios por su sangre; somos salvos de toda ira divina y de condenación eterna.

 

Vivir reconciliados con Dios es una hermosa experiencia que todo cristiano debería compartir con aquellos que aún no conocen al Señor. A través de la historia podemos encontrar muchos ejemplos de personas que habiendo vivido a espaldas de Dios, encontraron - en algún momento de sus vidas - la oportunidad de reconciliarse con el Señor. La mujer samaritana, María Magdalena, la mujer adúltera, el ladrón en la cruz, Pablo, los gentiles, Francisco de Asís, Martín Lutero, Blas Pascal, Juan Wesley y muchos otros más, son ejemplo reales de dicha reconciliación. Sus vidas son verdaderos testimonios de la acción de la gracia de Dios.

 

Hoy el mundo está de espaldas de Dios, la descripción de Romanos 1:18-32 nos sirve de paradigma, para comprobar que el mundo camina hacia su destrucción y condenación definitiva. Urge pues seguir proclamando el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo y dar testimonio de los resultados de la reconciliación con nuestro Dios, para que muchos puedan ser perdonados y reconciliados con Él.

 

Que el Señor nos siga animando a cumplir la tarea y nos acompañe a reconciliar a muchas más personas con el Dios de amor. Amén.

 

 

Rev. Lic. Jorge Bravo C.

 

 

 

       


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